No hay nada más tentador que el aroma a chipá recién saliendo del horno para acompañar unos buenos mates o un café a la tarde. Esta versión saludable y liviana no resigna ni un poco de ese sabor inconfundible ni la clásica textura crocante por fuera y suave por dentro.
Ingredientes
- 250 g de fécula de mandioca
- 2 huevos
- 150 g de ricota magra
- 80 g de queso cremoso o magro en hebras (light)
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de polvo de hornear

Preparación
Paso 1: Colocar en un bowl mediano los dos huevos junto con la ricota magra, el queso light rallado y la cucharada de aceite de oliva. Mezclar e integrar bien con ayuda de un tenedor o batidor de mano hasta lograr una crema homogénea.
Paso 2: Incorporar la sal y el polvo de hornear a la mezcla húmeda. Luego, sumar la fécula de mandioca tamizada de a poco.
Paso 3: Unir todos los ingredientes con las manos limpias hasta formar una masa suave, húmeda y sostenida que no se pegue a los dedos. Si notas la preparación demasiado seca, podés agregar un chorrito pequeño de leche deslactosada o agua.
Paso 4: Tomar pequeñas porciones de la masa con las manos y formar bollitos redondeándolos con las palmas.
Paso 5: Acomodar los bollitos en una placa para horno previamente aceitada o cubierta con papel manteca, dejando un pequeño espacio entre cada uno para que no se peguen al crecer.
Paso 6: Llevar a horno precalentado a 200° durante 20 minutos o hasta que los chipas estén dorados en la superficie y crocantes al tacto. Servir tibios para disfrutar de su interior esponjoso.


