Mucho antes de que la carrera de Natalia Pastorutti estuviera ligada a la de su hermana Soledad y de que los escenarios se convirtieran en parte de su vida cotidiana, hubo un amor que comenzó en su adolescencia y que la acompañó durante prácticamente tres décadas: el de Andrés Manini.
Ambos crecieron en Arequito, Santa Fe, y se conocían desde chicos. Pero fue durante la adolescencia cuando la relación comenzó a tomar otro rumbo. Natalia contó años atrás que a los 13 ya estaba enamorada de Andrés y que incluso había dejado escrito en su diario íntimo lo que sentía por él.
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Según la reconstrucción publicada por LA NACION, el noviazgo comenzó formalmente en 1997, cuando Natalia tenía 15 años. Eran tiempos de grandes cambios para la familia Pastorutti: mientras ella y Soledad empezaban a crecer en el mundo de la música, Natalia construía en paralelo una relación que se mantendría durante décadas.

Un amor que creció lejos de los flashes
Andrés siempre mantuvo un perfil mucho más bajo que Natalia. Aunque acompañó distintos momentos de su carrera, eligió mantenerse alejado de la exposición mediática.
La pareja atravesó los años de crecimiento profesional de Natalia, sus giras, sus proyectos como solista y también el camino que emprendió fuera de la música. En paralelo, construyeron una vida familiar en Arequito, el mismo pueblo donde se habían conocido.
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En 2022, cuando todavía estaban juntos, Natalia habló de su relación en PH, Podemos Hablar y recordó que llevaba más de 25 años junto a Andrés. También contó que desde muy chica había sentido algo especial por él.

Incluso había definido aquella relación como un vínculo de toda la vida. En una publicación por San Valentín, la cantante había celebrado los años compartidos y escrito sobre “tu amor, tu intensidad, tu compañía y por acompañarme día a día”.
El casamiento después de más de 15 años de noviazgo
Después de una larga relación, Natalia y Andrés decidieron casarse en 2013. La ceremonia fue íntima y familiar, en Arequito, en la casa de los padres de la cantante. Soledad fue una de las personas que acompañó especialmente ese momento.
La boda no significó el comienzo de su historia, sino la formalización de un vínculo que ya llevaba muchos años. Para entonces habían atravesado juntos buena parte de su adolescencia y de su adultez.
Andrés continuó manteniendo el bajo perfil que siempre lo caracterizó, mientras Natalia seguía adelante con su carrera artística.
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Pascual y Salvador, los hijos de la pareja
Dos años después del casamiento llegó el primer hijo de la pareja. En 2016 nació Pascual, y Natalia y Andrés comenzaron una nueva etapa como padres.
En 2021 nació Salvador, el segundo hijo. Así, después de más de dos décadas de relación, la pareja había formado una familia de cuatro.

La familia mantuvo a Arequito como uno de sus lugares centrales. Allí habían crecido Natalia y Andrés y allí también construyeron parte de su vida familiar.
La última imagen pública de una historia de tres décadas
Durante años, Natalia compartió ocasionalmente fotografías y mensajes vinculados a su familia, aunque siempre mantuvo una relación de bajo perfil.
Una de las últimas demostraciones públicas hacia Andrés fue en 2024, cuando la cantante le dedicó un mensaje por el Día del Padre acompañado por imágenes de él junto a sus hijos. “¡Feliz día, papá! Te amamos mucho, Pascu y Salvi”, escribió entonces.
Después de aquella publicación, fueron cada vez menos las apariciones públicas de la pareja.
La separación, después de 30 años
En septiembre de 2026, la historia que había comenzado durante la adolescencia llegó a un nuevo capítulo. Consultada por un cronista de LAM a la salida de la grabación de Es mi sueño, Natalia confirmó que ya no estaba en pareja con Andrés.
“No, no, no”, respondió cuando le preguntaron si seguían juntos.
Inmediatamente, sin embargo, dejó en claro que no quería hacer pública la intimidad de la ruptura: “Con él estamos... bueno, es una cuestión privada, pero los chicos siempre están bien, así que eso es lo importante”.

En paralelo, en televisión circularon versiones sobre una supuesta separación conflictiva, con información atribuida a terceros. Esos detalles no fueron confirmados públicamente por Natalia, que eligió mantener el tema en privado.
Así termina, al menos públicamente, una historia que había comenzado cuando Natalia era apenas una adolescente: un amor nacido en Arequito, que atravesó el crecimiento de las hermanas Pastorutti, más de 15 años de noviazgo, un matrimonio, dos hijos y casi 30 años de vida compartida.
Una historia que Natalia alguna vez contó desde el lugar más íntimo: el de aquella adolescente que, a los 13 años, ya escribía en su diario que estaba enamorada de Andrés Manini.



