Las inyecciones para bajar de peso pueden ayudar a reducir el apetito, pero también hacen que algunas personas coman mucho menos de lo habitual. En ese contexto, aparece un desafío: ¿cómo asegurarse de que el cuerpo siga recibiendo los nutrientes que necesita?
Comer menos no significa necesariamente comer mejor. Cuando baja el hambre, es fundamental priorizar alimentos que aporten proteínas, vitaminas y minerales
Proteínas: una prioridad después de los 40
Las proteínas son esenciales para mantener la masa muscular, un aspecto especialmente importante durante la perimenopausia y la menopausia. Por eso, conviene incluir fuentes proteicas en las comidas principales, como huevos, pescado, pollo, carnes magras, lácteos o legumbres.
La cantidad debe adaptarse a las necesidades de cada persona. No se trata de sumar proteínas sin planificación, sino de distribuirlas a lo largo del día y acompañarlas con verduras, frutas, grasas saludables y fuentes de energía de buena calidad.
Bajar de peso no es lo único que importa
La balanza no distingue cuánto peso se pierde en forma de grasa, músculo o agua. Por eso, durante el tratamiento también es importante evaluar la composición corporal, la fuerza y la calidad de la alimentación.
El ejercicio de fuerza, adaptado a las posibilidades de cada persona, y el seguimiento nutricional pueden ayudar a cuidar la masa muscular y cubrir los requerimientos nutricionales.
Además, si aparecen náuseas, constipación o dificultades para comer y beber, es importante consultar con el equipo médico para ajustar las pautas de alimentación.
El objetivo no es simplemente comer menos, sino nutrirse mejor. Los tratamientos farmacológicos pueden ser un recurso útil cuando están indicados por un profesional, pero necesitan acompañarse de una estrategia nutricional individualizada que ayude a cuidar la salud y sostener los resultados.
Fuente: Lic. Solange Leban, Nutrición, Mujeres 40+. Instagram: @nutricionconsolange

