Cambiar de rumbo nunca es una decisión sencilla, especialmente cuando implica dejar atrás una profesión consolidada para empezar de nuevo. Sin embargo, fue justamente ese desafío el que marcó la historia de Lía Protto, fundadora, directora general y directora creativa de Tentroya, la marca de carteras y accesorios de cuero que creó en 2008 y que hoy desarrolla su actividad entre Buenos Aires y Miami.
A lo largo de casi dos décadas, Protto construyó un recorrido que trascendió la creación de su propia marca. Su trabajo alcanzó proyección internacional a través de publicaciones como Vogue, participaciones en FASHION & ART Miami y colaboraciones vinculadas a firmas globales como Tom Ford, Dior, Estée Lauder, MAC, Bobbi Brown y La Mer. En 2025, durante Art Basel Week, fue convocada además como jurado internacional para evaluar el trabajo de diseñadores y creativos de distintos países.
Aunque actualmente su nombre está ligado al diseño y al mundo de la moda, sus primeros pasos profesionales fueron muy distintos. Lía estudió Derecho y trabajó en un estudio jurídico especializado en seguros y riesgos del trabajo, una experiencia que, asegura, sigue acompañándola hasta hoy.
"Mi formación como abogada nunca quedó completamente atrás. Me enseñó a analizar los problemas, negociar, insistir y encontrar alternativas. Cuando empecé a trabajar en diseño entendí que la creatividad por sí sola no alcanza: también hay que organizar, producir y conseguir que una idea pueda sostenerse en el tiempo", explica.

Mientras todavía ejercía como abogada, comenzó a estudiar Diseño de Indumentaria en la Escuela Argentina de Moda. Lo que había empezado como una inquietud personal terminó convirtiéndose en un cambio de vida. En 2008 nació Tentroya, un proyecto que primero desarrolló prendas de cuero y que, con el tiempo, encontró su identidad en las carteras y accesorios.
Durante los primeros años, Lía estuvo presente en cada etapa del proceso. Diseñaba las colecciones, recorría talleres, buscaba materiales, coordinaba la producción y atendía personalmente a las clientas. Ese trabajo le permitió conocer cada detalle del producto y construir una mirada propia sobre el diseño.
"Al principio hacía prácticamente todo. Muchas veces llegaba una producción después de meses de trabajo y encontraba productos mal cosidos o imposibles de vender. Fue frustrante, pero también fue la forma en la que aprendí realmente el oficio", recuerda.

Con el paso de los años, el crecimiento de Tentroya también transformó el rol de su fundadora. Lía pasó de ocuparse de cada tarea operativa a liderar equipos, desarrollar la estrategia de la marca y dirigir todas las áreas del negocio.
Ese recorrido fue acompañado por distintos reconocimientos. La marca recibió el Sello de Buen Diseño Argentino, participó en proyectos vinculados a distintas firmas internacionales y comenzó un proceso de expansión que incluyó experiencias comerciales en Chile, Ecuador y, posteriormente, Estados Unidos.
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Ese crecimiento también amplió el alcance de su trabajo fuera de Argentina. A medida que Tentroya consolidaba su identidad, Protto comenzó a vincular su experiencia en diseño y dirección creativa con proyectos, eventos y espacios internacionales que terminaron llevando su trabajo desde Buenos Aires hacia otros mercados.

La pandemia representó uno de los mayores desafíos de su carrera. El cierre de los locales físicos obligó a replantear la estructura de la empresa, fortalecer el comercio electrónico y acelerar la transformación digital, una experiencia que terminó impulsando una nueva etapa de crecimiento.
“Diseñar es imaginar algo que todavía no existe. Dirigir una empresa es conseguir que esa idea pueda producirse, llegar a las personas, sostenerse y seguir evolucionando. Mi carrera se construyó en la unión de esos dos mundos”, concluye.
Casi dos décadas después de aquel cambio de rumbo, Lía Protto consolidó una trayectoria que combina diseño, dirección creativa y liderazgo empresarial, con un recorrido que nació en Buenos Aires y fue ampliando su alcance hacia otros mercados. Su trabajo al frente de Tentroya forma parte de una carrera atravesada por la búsqueda de una identidad propia, la proyección internacional y una mirada sobre el diseño argentino que continúa evolucionando.


