¿Hay un rincón de tu casa donde casi no entra el sol? ¡Hay plantas de interior para ambientes con poca luz natural!
Tener poca luz natural no significa vivir sin plantas. Especies como sansevieria, zamioculca, potus, aglaonema, entre otras, pueden adaptarse a interiores con iluminación baja o indirecta.
Mirá cuáles elegir y cómo cuidarlas para que crezcan saludables.
Las mejores plantas para interiores con poca luz natural

Tener poca luz natural no significa tener que renunciar a las plantas. “Hay especies que por su origen y características, pueden adaptarse mucho mejor que otras a interiores donde el sol directo prácticamente no llega”, destaca la arquitecta Constanza Delgado.
Muchas de ellas proceden de zonas tropicales donde crecen debajo de árboles de mayor tamaño y reciben una iluminación filtrada. Por eso toleran mejor los ambientes interiores con luz indirecta o de baja intensidad.
“Poca luz no significa ausencia total de luz –advierte la arquitecta especialista en bienestar (en Instagram @arq.constanzadel)- Todas las plantas necesitan cierta cantidad de luz para realizar la fotosíntesis. En un ambiente completamente oscuro, ninguna planta puede mantenerse saludable durante mucho tiempo”.
Sansevieria: ¡Hay una “lengua de suegra” en casa!

También conocida como lengua de suegra, es probablemente una de las plantas más resistentes para interiores. Tolera niveles bastante bajos de iluminación y además requiere pocos cuidados.
Sus hojas verticales ocupan poco espacio, por lo que funciona muy bien en rincones, recibidores, dormitorios o sectores donde no queremos sumar demasiado volumen.
Aunque puede sobrevivir con poca luz, crecerá más lentamente y probablemente desarrollará menos brotes que en un lugar más luminoso.
Zamioculca: un poco de luz para interiores oscuros

La zamioculca es otra gran aliada de los espacios poco luminosos. Sus hojas gruesas y brillantes almacenan agua y le permiten soportar períodos bastante largos sin ser regadas.
Puede adaptarse a ambientes alejados de una ventana siempre que exista algo de iluminación natural durante el día.
Uno de los errores más comunes es regarla demasiado. Cuanto menor es la cantidad de luz que recibe una planta, más lentamente utiliza el agua, por lo que generalmente también necesitará riegos más esporádicos.
Potus: un clásico que siempre encuentra su lugar en casa

El potus es uno de los clásicos de interior y tiene una ventaja adicional, como crece de forma colgante permite incorporar vegetación sin ocupar superficie de apoyo.
Puede ponerse sobre una biblioteca, un estante o un mueble alto y dejar que sus hojas caigan.
Tolera bastante bien la iluminación baja.
Aglaonema: más verde en menos espacio

La aglaonema es especialmente interesante cuando buscamos una planta frondosa para un ambiente sin demasiada luz
Sus hojas anchas permiten generar presencia visual sin necesitar ejemplares enormes.
Las variedades predominantemente verdes suelen adaptarse mejor a condiciones de poca luz que aquellas con grandes sectores blancos, rosas o rojizos.
Aspidistra: estética y resistencia

La aspidistra tolera sombra, cambios de temperatura y cuidados relativamente básicos.
Tiene hojas grandes, alargadas y de un verde intenso, y puede ser una buena opción para sectores donde otras especies empiezan a deteriorarse por falta de luz.
Philodendron: aliada de la decoración

Muchas variedades de philodendron se adaptan bien a la luz indirecta y pueden tolerar ambientes menos luminosos.
Los de hojas verdes suelen ser ms adecuados para estas condiciones que las variedades con grandes zonas claras o muy variegadas.
Además, existen variedades trepadoras, colgantes y de porte más compacto, lo que permite elegirlas según el espacio disponible.
Spathiphyllum: buscando “el lirio de la paz”
El spathiphyllum, también conocido como lirio de la paz, puede vivir con niveles bajos de iluminación.
Sin embargo, hay una diferencia importante entre sobrevivir y florecer, con poca luz puede conservar perfectamente su follaje, pero probablemente produzca menos flores.
Para favorecer la floración necesita una ubicación algo más luminosa, siempre evitando el sol directo.
No hay luz... ¡Hay Dracaena!

Las dracaenas son una buena alternativa cuando necesitamos una planta de mayor altura para acompañar un sofá, ocupar una esquina o generar un punto vertical dentro del ambiente.
Muchas variedades toleran luz indirecta baja, aunque crecerán mejor cuanto mayor sea la luminosidad disponible.
¿Como saber si hay suficiente luz para tener plantas de interior?

Un error habitual es evaluar la iluminación según nuestra percepción. Lo que pasa es que nuestros ojos se adaptan rápidamente a los ambientes oscuros, pero las plantas no.
Como regla práctica, si durante buena parte del día podemos movernos por el ambiente sin prender ninguna lámpara y existe alguna entrada de luz natural, podemos probar con especies tolerantes a baja iluminación.
También importa mucho la distancia a la ventana. Una planta ubicada a varios metros puede recibir una cantidad de luz considerablemente menor que otra ubicada cerca de la misma ventana.
Trucos para “iluminar” ambientes muy oscuros

Si la luz es realmente escasa, podemos colocar las plantas más cerca de las ventanas, elegir especies de hojas verdes en lugar de variedades muy variegadas y rotarlas periódicamente para que todas sus caras reciban iluminación.
Otra posibilidad es incorporar luces de cultivo LED, especialmente en espacios donde queremos tener plantas pero la iluminación natural resulta insuficiente.
En ambientes oscuros conviene prestar especial atención al riego. El sustrato tarda más en secarse y el exceso de agua puede convertirse en un problema mayor que la propia falta de luz.
La clave no está simplemente en elegir una planta “que viva en la oscuridad”, porque en realidad ninguna lo hace. Se trata de elegir especies capaces de adaptarse a niveles más bajos de iluminación y ubicarlas estratégicamente para aprovechar al máximo la luz disponible.


