Hay materiales que desaparecen durante algunas temporadas y otros que, en realidad, nunca terminan de irse. El cannage pertenece al segundo grupo.
Esta técnica artesanal de tejido con fibras de ratán, reconocible por su característica trama calada, vuelve a ocupar un lugar protagonista en la decoración. Y aunque inmediatamente puede trasladarnos a sillas antiguas o muebles heredados, su regreso tiene muy poco de nostálgico.

En los interiores actuales aparece combinado con líneas simples, maderas claras u oscuras, colores intensos e incluso estructuras metálicas. El resultado es una versión mucho más contemporánea de un clásico que lleva siglos formando parte del diseño de mobiliario.
Qué es el cannage
El cannage es una técnica de entramado realizada tradicionalmente con tiras de caña de ratán que se entrecruzan formando una superficie calada. Durante siglos se utilizó especialmente en asientos y respaldos de sillas y sillones.

Uno de sus diseños más reconocibles es esa trama geométrica que muchas veces identificamos como rejilla vienesa.
Pero ahora dejó de limitarse a las sillas.

El cannage aparece en frentes de aparadores, cómodas, mesas de luz, bibliotecas, puertas de placard, respaldos de cama, biombos y paneles divisorios.
Y ahí está buena parte de su nueva vida deco.
Por qué el cannage vuelve a ser tendencia
Su regreso coincide con uno de los grandes movimientos que atraviesan la decoración en 2026: la búsqueda de interiores con más textura, materiales naturales y piezas que transmitan cierta sensación artesanal.

Diseñadores consultados por Real Simple destacan precisamente el regreso de los muebles de caña por su capacidad para sumar calidez, textura y trabajo artesanal, pero ahora mediante formas más limpias y escultóricas que se alejan del viejo estereotipo boho.
A la vez, las tendencias de interiores para 2026 muestran una mayor mezcla de materiales como madera, lino, lana, terciopelo y ratán, como respuesta a los ambientes excesivamente planos y minimalistas de años anteriores.

El cannage encaja perfecto en ese cambio: es natural, tiene textura y permite que los muebles se sientan visualmente más livianos.
En muebles bajos y aparadores
Probablemente sea una de las maneras más fáciles de incorporarlo.

Los aparadores con estructura de madera y puertas revestidas en cannage funcionan tanto en un living como en un comedor, recibidor o dormitorio.

La trama permite romper con grandes superficies de madera y sumar un detalle artesanal sin convertir al mueble en protagonista absoluto.
En respaldos de cama
Otra de las versiones que más se ven son los respaldos de cama de madera y rejilla.
Combinados con ropa de cama blanca, lino, tonos tierra o colores suaves generan dormitorios relajados y luminosos.
Y no hace falta llevar toda la decoración hacia una estética rústica: justamente una de las claves actuales es combinar el cannage con elementos mucho más contemporáneos.
En puertas de placard y muebles a medida
Acá la tendencia da un paso más.
La rejilla deja de aparecer solamente en muebles pequeños para integrarse directamente a la arquitectura interior.
Puede utilizarse en puertas de placard, frentes de bibliotecas o muebles empotrados, generando superficies texturadas que, por ser caladas, resultan mucho más livianas visualmente que una puerta completamente maciza.
Como divisor de ambientes
El cannage también funciona en biombos y paneles divisorios.
Es especialmente interesante en espacios integrados porque permite marcar sectores sin construir una pared completamente cerrada.
La trama deja pasar la luz y mantiene cierta conexión visual entre los ambientes.
Con qué combinar el cannage

Uno de sus mayores atractivos es su versatilidad.
Con maderas claras y tonos neutros logra una estética natural y serena.
Con maderas oscuras adquiere un aspecto más sofisticado y clásico.

Con negro, verde profundo, bordó o azul puede volverse mucho más contemporáneo.
Y combinado con metal, mármol, vidrio o superficies pulidas genera un contraste interesante entre lo artesanal y lo moderno.
El ratán y las fibras tejidas tienen justamente esa capacidad de adaptarse a interiores tradicionales y contemporáneos, aportando textura sin imponer necesariamente una única estética.
La clave: usarlo como textura y no como temática
El secreto para actualizar el cannage está en no llenar toda la casa de muebles de rejilla.
Una cómoda, dos sillas, un respaldo o las puertas de un mueble pueden ser suficientes.

Porque la nueva tendencia no busca recrear una casa de los años 70 ni llevar el estilo boho al extremo. La idea es utilizar esta trama como un detalle de textura capaz de sumar calidez y personalidad a espacios contemporáneos.
Y quizás ahí esté la razón de su regreso: en tiempos de superficies perfectas y muebles producidos en serie, el cannage recupera algo que hoy vuelve a resultar especialmente atractivo en decoración: la sensación de oficio, materialidad y trabajo hecho a mano.

