Salís del Subte Línea B, estación Leandro N.Alem, entrás al Palacio Libertad, subís unas escaleras, y otras más -mecánicas- y ¡entrás en Disney! Literal.
En La Gran Lámpara, la muestra “Walt Disney Animation Studios: La magia de crear” (hasta el 13/12) todo es Fantasía pura: una instalación artística que propone una inmersión y un recorrido histórico por el célebre estudio de animación: desde Mickey aprendiz de brujo (1940) hasta Billie, "aprendiz de bruja" (2026), la protagonista de “Hechizo: Bienvenidos a Hexe”, a la que acabamos de conocer en esta tercera colaboración artística entre The Walt Disney Company Argentina junto con el Palacio Libertad.

Además del acceso al legado creativo de Disney –a través de un valioso y emocionante material de archivo (documentos, bocetos y storyboards) y esculturas oficiales de personajes para la foto- esta alianza propone la posibilidad de la intervención del icónico mundo creado por Walt Disney por parte de un team de artistas argentinos seleccionados y que hacen su parte de la magia bajo la curaduría de Johanna Wilhelm.
Ella es directora de arte, diseñadora gráfica, artista plástica, especialista en papercutting e instalaciones de papel e “intérprete” frecuente del mundo de Disney en Argentina.
Disney en el Palacio Libertad: “la magia de curar”

Antes de curar “Walt Disney Animation Studios: La magia de crear”, Johanna Wilhelm lo hizo en las dos colaboraciones anteriores, y también fue realizadora de la utilería y creadora de las fantásticas sombras del musical “La Caja Mágica” de Disney, en el Teatro Ópera, en 2024.
"Disney tiene la capacidad única de crear personajes e historias que generan un vínculo afectivo enorme, capaz de trascender el tiempo, las generaciones y los lenguajes”, reflexiona Johanna sobre la vigencia y supremacía de Disney como referencia visual y narrativa que tanto sigue inspirando a creadores de distintas disciplinas.


“En cada experiencia redescubro que no es solo una marca o una colección de historias, sino un lenguaje vivo. A medida que yo crezco como artista y directora de arte, encuentro nuevas capas para dialogar con ese patrimonio creativo, entendiendo cómo dialoga con nuestra propia identidad cultural y afectiva”.
La fantasía y la creatividad son argentinas

“Walt Disney Animation Studios: La magia de crear” está dividida en cuatro salas, cada una montada como un tributo a un Disney Legend: Mary Blair, Marc Davis, Mark Henn y Andreas Deja. Y para homenajear a cada uno de los artistas que recibieron esta distinción por su “contribución excepcional y perdurable a la compañía” -según indican los expedientes Disney-, Johanna Wilhelm convocó a cuatro artistas/estudios locales.
“Así como el propio Walt Disney tenía la intuición y el talento para elegir minuciosamente a sus artistas y armar equipos con sensibilidades diversas, siento que mi rol en esta muestra fue asumir esa misma tarea: la capacidad de conectar mundos”.
Y agrega: “Para mí, la dirección de arte y la curaduría consisten en eso: en hacer que el legado histórico de casi un siglo y la poética de nuestros artistas contemporáneos se encuentren, dialoguen con fluidez y sigan manteniendo viva la magia del oficio”.
Johanna investigó en profundidad la historia del estudio e intentó recrear las razones poéticas detrás de las decisiones del mismísimo Walt Disney al armar sus equipos antes de armar su propio equipo de evocadores argentinos.

“Esa misma intuición fue la que me guió para esta muestra: observar la sensibilidad de nuestros artistas contemporáneos y conectar su propia identidad visual con el área de ese archivo donde su talento mejor podía florecer y dialogar”.
Entonces –otra vez- estuvo lista para amplificar su vínculo profesional con el legado creativo de Disney. “Evoluciona y se transforma en cada experiencia –afirma- Cada proyecto me exige abordar ese legado desde un lugar diferente, y diseñar la curaduría y dirección creativa de La Magia de Crear me permitió bajar a la intimidad del proceso artesanal: poner el foco en los inicios, la conexión con artistas locales, y tener libertad para poder proponer y ejecutar esas ideas en equipo”.
Johanna Wilhelm: “Detrás de cada imagen hay una historia”

“Los narradores de historias volvemos a darle orden el mundo a través de la imaginación, y hacemos renacer la esperanza, una y otra vez, una y otra vez”.
Dicen que lo dijo Walt Disney, y lo dice Johanna Wilhelm hablando de su curaduría y dirección creativa de la muestra. “No fue algo estático sino un proceso de ir superponiendo capas de ideas: presentar propuestas, dialogar y construir en equipo hasta dar con la premisa y la identidad visual precisa sobre la cual desplegar toda la experiencia”, describe.
En “La magia de crear” están las películas y los personajes, los artistas que las hicieron y los procesos creativos y de animación. “Pensar que muchas de esas imágenes fueron vistas y revisadas por el propio Walt Disney es fascinante (...) Hay bocetos hechos en segundos que son pequeñas obras de arte. Cada imagen podría estar enmarcada, y detrás de cada una hay una historia”.

-¿Qué te interesaba explorar en el cruce entre el universo de Disney con la visión de artistas locales?
-Buscamos un 'match' genuino: no se trataba de pedirles que ilustren a Disney sino de revelar donde sus obras y los universos de la muestra ya dialogaban, casi de manera natural, y se cruzan en el tiempo. Se genera así un diálogo fascinante entre los símbolos de nuestra propia infancia y el lenguaje artístico contemporáneo de nuestra región. Y para el espectador, ver esa resonancia —cómo una película que nos marcó se refleja en la sensibilidad de un artista local— hace que la experiencia sea profundamente cercana, afectiva y colectiva.
Artistas argentinos en “Walt Disney Animation Studios: La magia de crear”

La primera sala rinde homenaje a la leyenda Mary Blair (Pinocho, Alicia en el país de las maravillas y Peter Pan) y la obra que la reinterpreta y celebra es de Cinco Studio. La segunda sala es de Marc Davis (Los tres caballeros, El rey león, Bambi y El libro de la selva) y de una instalación del artista visual Manuel Ameztoy.
La tercera sala es un homenaje a Mark Henn (animador de Cenicienta, Moana y Rapunzel, La Bella y La Sirenita, Jasmín y Pocahontas, Anna y Elsa), y para las princesas y valientes... Melanie Anton; y la cuarta sala que rinde tributo a Andreas Deja (hacedor de villanos como Jafar y Scar) se viste del diseñador de moda Pablo Ramírez.
Pablo Ramírez en La Sala de los Villanos

“Pablo Ramírez ya estaba trabajando en el concepto para la Sala de Villanos cuando fui a ver su obra 'La Viva Voz', y al salir de la función, ambos comentamos sorprendidos cómo todo ese universo ya estaba de alguna forma latente en su trabajo. Sin proponérselo, de forma directa, sus creaciones ya respiraban la esencia y la dramaturgia de figuras como Cruella, Maléfica o la Bruja Malvada. Elegí a Pablo Ramírez porque él comparte con Andreas Deja la misma obsesión por el poder narrativo de la silueta y la sombra”.
“Ahí está la magia del cruce –revela Johanna- Ver cómo la memoria afectiva y los arquetipos universales de Disney habitan en el imaginario de nuestros creadores, transformándose en nuevos lenguajes, siluetas y formas de narrar”.


“El uso del negro y el volumen en los diseños de Pablo no oculta, sino que revela la psicología del personaje. Él dibuja sus ideas, boceta y realiza todo de forma muy artesanal. Entrar en su universo creativo es un placer porque ves cómo el personaje nace desde el trazo en el papel antes de pasar a la tela”.
“Eso demuestra que el pensamiento visual de Disney no envejeció: el trazo, la búsqueda de la forma, la silueta o el estudio del color de hace casi un siglo siguen teniendo la misma fuerza poética para disparar la creación de nuestros artistas actuales”.
Cinco Studio reconstruye los mundos de Mary Blair

Johanna Wilhelm cuenta que Mary Blair no solo diseñó la memorable estética de Alicia en el país de las maravillas y de Peter Pan, sino que sentó las bases del arte de construir mundos a través de formas geométricas simples, bloques de color vibrante y collage.
“Esta conexión es absolutamente fascinante porque Cinco Studio toma su legado y lo lleva al plano tridimensional mediante el juego, la materialidad y la resignificación de los íconos”.

Mary Blair 
Alicia 
Fantasía
Lo hace a través de la escultura gigante de marioneta articulada que a la vez desconstruye personajes. “Cinco Studio transforma la sala en un universo inmersivo donde las escalas, los volúmenes y las formas invitan al espectador a recuperar la capacidad de asombro de la infancia”.
Manuel Ameztoy: una inmersión en la naturaleza de Marc Davis

Para homenajear a Marc Davis, pionero y referente del mundo natural de Walt Disney Animation Studios -bosques, océanos, sabanas y selvas ¡y animales!- Johanna Wilhelm convocó al artista visual Manuel Ameztoy, que realizó una instalación de calados textiles que imitan el follaje y las siluetas de la selva.

“A esto lo relacioné con la cámara multiplano, la innovación tecnológica desarrollada por Disney para superponer capas de dibujos a distintas distancias para crear la ilusión de profundidad, movimiento y perspectiva tridimensional en la naturaleza·, explica Johanna.
"Cuando los estudios Disney filmaban escenas de bosques o entornos salvajes en la Cámara Multiplano, las ramas, los árboles del fondo y las figuras en primer plano se movían a distintas velocidades sobre paneles transparentes, logrando que el espectador sintiera que se adentraba en el paisaje”.
Melanie Anton le pone el moño a las heroínas de Mark Henn

Un monumental moño rosa con toques de pajaritos, muy Melanie Anton –reconocida por sus universos inmersivos y ultra pop para videos y escenografías- cita a la Cenicienta y a todas las icónicas princesas Disney.
“Recupera ese instante poético -expresa Johanna Wilhelm- El moño funciona como un hito escenográfico en la sala que invita al espectador a sumergirse en la escala del cuento de hadas... Al agigantar la rosa, el tenedor, el espejo o el moño gigante con los pajaritos sosteniendo el vestido, logramos una inversión de proporciones hermosa: de pronto somos nosotros los que volvemos a ser chiquitos frente a la escena. Es un recurso que te devuelve de inmediato la mirada de la infancia”.

“El diálogo que entablé con cada artista fue hermosísimo y de un aprendizaje enorme –empieza a finalizar la curadora su propia retrospectiva- Para mí, la curaduría y la dirección creativa se tratan de eso: de saber guiar, acompañar y sugerir desde mi mirada, pero también de tener el privilegio de poder asomarme a la intimidad de cada taller, observar sus métodos de trabajo y presenciar la fascinante transición de cómo una idea abstracta se materializa en el espacio”.
¿Qué te gustaría que el público se lleve de esta experiencia, más allá del recuerdo de las películas y la foto con los personajes?
-Me encantaría que se lleve la revelación de que detrás de cada personaje, escena o película que forma parte de nuestra vida, hay un proceso humano, artesanal y profundamente apasionado... Y, sobre todo, me gustaría que salgan con la mirada encendida, habiendo recuperado por un rato esa capacidad de asombro de la infancia y sintiendo que esa misma fuerza creativa también nos habita a cada uno de nosotros.






