El diseño de interiores ya no se trata solamente de elegir muebles lindos o combinar colores. Cada vez más, los espacios buscan transmitir sensaciones, contar historias y acompañar nuestra forma de vivir. Esa mirada fue uno de los ejes de Casa FOA 2026, donde el color, las texturas y los materiales tuvieron un papel central en distintas propuestas arquitectónicas.
En ese recorrido, Alba presentó sus tendencias de color 2027, con una mirada que invita a recuperar lo esencial, generar conexiones reales y crear ambientes que nos hagan sentir bien. La propuesta parte de una idea: el color no es un detalle decorativo, sino una herramienta proyectual capaz de transformar la percepción de un lugar, potenciar la luz y construir atmósferas.
El color como punto de partida para diseñar
La colección de tendencias 2027 de Alba se llama La Vida Esencial y se organiza alrededor de tres paletas: Las 3 paletas son: Estar Cerca, Dejar Ir y Atracción. Cada una propone una manera diferente de conectar con los espacios y responde a una búsqueda cada vez más presente en el diseño contemporáneo: encontrar equilibrio frente a un mundo acelerado, hiperconectado y lleno de estímulos.

Uno de los grandes protagonistas fue Piedra Diáfana, el Color del Año 2027. Con su base neutra y matiz gris, aporta claridad y elegancia, y funciona como punto de partida para crear ambientes serenos y envolventes.
Tres espacios de Casa FOA donde el color fue protagonista
En el Espacio 16, Lounge Bar / Restaurant, proyectado por María Ramos, Eder Villarreal y Eugenia Di Luca, la memoria industrial de la antigua fábrica se encontró con una estética Art Déco reinterpretada. Allí, Piedra Diáfana tomó protagonismo a través del Efecto Design Velvet aplicado en muros y columnas.

Los paños verticales sumaron un efecto mármol bitonal que reproduce la apariencia de la piedra natural, mientras que el tono Sensación Española apareció en una luminaria de trazo orgánico. La barra, por su parte, incorporó pigmentos terrosos y óxidos trabajados con Design Efecto Mármol.

Otro de los espacios destacados fue la Sala Principal, Espacio 9, diseñada por Agustín Decaro y Juan de Souza, ganadora de la Medalla de Oro. En esta propuesta que integra cocina, comedor y living, Alba acompañó la puesta en valor de la envolvente histórica con una nueva versión de Texturado Clásico, un revestimiento que integra el color en su formulación y suma mejores propiedades.

El tono Gris Banderín, perteneciente a la paleta Dejar Ir, aportó serenidad a los muros y también se aplicó sobre el solado original de cemento de la ex fábrica Alpargatas con el nuevo Epoxi al Agua Multisuperficies. Las columnas se trabajaron con esmalte forjado y los cielorrasos de madera recibieron protección con tintas Cetol en tono Nogal.

La recorrida se completó en la Sala de Diálogo, Espacio 11, diseñada por Sabrina de Luca y Soledad Dirani para Verona Design. El proyecto reunió colores de las tres paletas 2027 y propuso un recorrido en tres momentos de escucha y encuentro. Allí, las texturas y el Design Efecto Mármol se combinaron con distintos tonos para mostrar cómo la pintura también puede sumar profundidad, personalidad y valor agregado a una propuesta de interiorismo.

Diseñar espacios que nos hagan sentir bien
Más allá de las terminaciones y los recursos técnicos, la propuesta de Alba en Casa FOA dejó una idea que atraviesa las tendencias de 2027: necesitamos ambientes que nos permitan bajar el ritmo, conectar con lo que importa y recuperar la creatividad.
Porque elegir un color también es elegir qué queremos sentir cuando entramos a un espacio. Y, en ese sentido, el diseño tiene algo de transformación: puede convertir una habitación en un refugio, una pared en un punto de atención y una casa en un lugar que realmente nos represente.

