Materiales nobles, una paleta de tonos neutros y una selección precisa de piezas definen este departamento de 200 m², minimalista y cálido, masculino y con identidad
Marcelo Mazza creó un espacio sereno, masculino y sofisticado, donde el confort convive con una estética cuidada y una fuerte impronta personal.
El comedor y el living: integración y armonía

En el comedor, una mesa íntegramente realizada en Neolith dialoga con un importante juego de mesas de centro de vidrio, logrando una integración visual que aporta ligereza y sofisticación al ambiente. Las sillas tapizadas en pana, combinadas con estructuras de hierro, refuerzan el carácter del proyecto.
La luminaria principal es una pieza artesanal en terminación bronce diseñada especialmente para este espacio que se convierte en un punto focal de la composición.

El arte también adquiere un rol protagónico. Dos obras de gran formato aportan una dimensión emocional a la experiencia del espacio.
Un living con vista, sobre Avenida del Libertador, en el corazón de Palermo Chico. La propuesta se desarrolló íntegramente bajo una estética minimalista, construida a partir de una paleta de tonos neutros donde predominan los negros, grises y visones.
Lejos de buscar contrastes estridentes, la intención fue generar un entorno sereno y sofisticado, donde la materialidad adquiriera un rol protagónico.

Las cortinas de gasa de lino, junto con las americanas en tono negro, aportan sofisticación y profundidad. Y la vegetación natural cumple un papel esencial en la composición.
Un ambiente de texturas y escenografías diarias

Las texturas fueron fundamentales para aportar profundidad y riqueza visual. Panas, linos, cueros naturales y alfombras con mezclas especiales de seda conviven en una composición equilibrada, reforzada por formas orgánicas que eliminan las líneas rígidas y aportan una sensación de fluidez y confort.
El diseño de este departamento expresa el sello de autor de Marcelo Mazza, un reconocido explorador de una de las tendencias más relevantes del diseño contemporáneo: espacios más amables, envolventes y conectados con el bienestar.


Un playroom fue integrado al living mediante una estrategia de continuidad visual. La utilización de sillones del mismo diseño, diferenciados únicamente por matices cromáticos, permite vincular ambos espacios de manera natural y flexible.
La cocina: un cálido espacio de encuentro


La cocina fue concebida como una extensión natural del área social.
Realizada con terminaciones Rauvisio en tonos neutros, mantiene la continuidad estética del living-comedor y favorece una integración visual absoluta entre los distintos sectores del departamento.
El dormitorio: refugio e identidad

En la suite principal, el proyecto profundiza la búsqueda de serenidad a través de una fuerte presencia geométrica, con revestimientos textiles en paredes, ropa de cama confeccionada con linos naturales e iluminación vertical cuidadosamente estudiada.
Cada elemento contribuye a construir una atmósfera de armonía, descanso y equilibrio.


El baño integrado al dormitorio refleja el carácter general de la vivienda. Se trata de un ambiente de estética minimalista que prioriza la función y la intención: crear un hogar contemporáneo, sofisticado y profundamente personal, donde cada decisión de diseño fue pensada para reflejar el estilo de vida, la sensibilidad y la identidad de quien lo habita.
Producción: Estefi Astibia. Fotos: Diego García.




