A veces, las historias familiares no se heredan solo en palabras. También viven en silencios, emociones difíciles de explicar, vínculos que duelen y patrones que se repiten generación tras generación. Durante años, Encarna García y Claudia Bejarano —madre e hija— buscaron respuestas en distintos caminos personales y terapéuticos, hasta que entendieron que muchas de ellas estaban mucho más cerca de lo que imaginaban: en su propia historia familiar.
Así nació Memorias Enraizadas, un proyecto tan íntimo como transformador que convierte experiencias emocionales reales en canciones capaces de tocar fibras profundas. A través de la música, buscan darle voz a aquello que durante años permaneció callado: duelos no elaborados, secretos familiares, culpas, pérdidas y memorias que siguen habitando el cuerpo y los vínculos.
Con sensibilidad y honestidad, madre e hija comparten cómo la música se transformó en una herramienta de reparación emocional y por qué cada canción puede convertirse, también, en un espejo para quienes necesitan entender su propia historia.
—Memorias Enraizadas propone algo muy íntimo y sensible: usar la música como puente hacia la historia familiar. ¿Cómo nació esta idea y qué experiencias personales las llevaron a crear este proyecto?
Encarna: Claudia y yo llevamos años formándonos, cada una por su lado, buscando respuestas a tantas preguntas. Llegó a nosotras la información de un curso de transgeneracional y decidimos ir juntas. Era presencial y era una oportunidad de pasar tres días solas, compartiendo enseñanzas y charlas. Lo que no sabíamos era cómo ese curso nos iba a cambiar la vida.
Salimos de allí removidas y entendiendo que, después de tantos libros y conocimientos adquiridos, nos habíamos olvidado del libro más importante: el nuestro, el de nuestra familia, en el que posiblemente estaban muchas de las respuestas a nuestras preguntas. Ese curso fue el punto de partida hacia una mirada más amplia.
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El impacto fue tan grande que decidimos adentrarnos profundamente en el transgeneracional. Nos formamos en varias escuelas, con doctores y psicólogos que no solo conocen la importancia de la psicogenealogía, sino que también la aplican y la difunden.
Queremos hacer una mención especial al licenciado Tobías Holc, quien nos nutrió de muchísima sabiduría y expansión en el conocimiento de la psicogenealogía.
De todo este recorrido nació Memorias Enraizadas, primero dando formaciones gratuitas para concientizar sobre la importancia de nuestro libro familiar. Pero no fue hasta el año pasado, cuando la inteligencia artificial llegó a nuestras vidas, que Claudia decidió crear un guion sobre las raíces familiares apoyándose en IA para la voz y la música, y así tener una canción de presentación para nuestros talleres.
Personalmente quedé tan impactada que le dije: “Podríamos hacer guiones de temas muy concretos, partiendo del nacimiento del conflicto o síntoma, enlazándolo con la huella transgeneracional y dándole una salida amorosa y compasiva”. Y así nacieron las canciones de Memorias Enraizadas.
Claudia: La idea de usar la música como puente hacia la historia familiar nació un poco por casualidad. Hacíamos talleres gratuitos sobre genealogía y, de repente, se me ocurrió crear una banda sonora para los encuentros. Pensé: “¿Por qué usar canciones ajenas si podemos crear las nuestras?”.
Empecé a investigar cómo hacerlo y así nació todo. Ahí nos dimos cuenta de que podíamos crear algo con sentido, íntimo y genuino, que realmente acompañara a las personas en este camino.
La música me acompañó toda la vida. No recuerdo un momento sin ella. Me ayuda a sacar lo que llevo dentro, le pone palabras a lo que siento y hace que pueda identificarme y liberar muchas emociones.
Para mí, la música es un puente entre lo que sentimos y aquello que muchas veces no sabemos expresar.
Cómo la música ayuda a expresar lo que nunca pudo decirse
—Muchas veces en las familias hay silencios, duelos o patrones que se repiten sin que podamos nombrarlos. ¿En qué momento entendieron que la música podía ayudar a expresar aquello que no había podido decirse con palabras?
Claudia: Muchas veces no encontramos palabras para lo que sentimos. La música utiliza un lenguaje que conecta con todos de una forma muy profunda. Cuando una canción habla de tu historia, el cuerpo reacciona.
Eso fue algo que empezamos a ver claramente mientras creábamos canciones. La gente nos escribía contándonos todo lo que había sentido, cómo habían conectado con una letra y todo lo que les había removido emocionalmente. Ahí entendimos que la música podía poner voz a muchas historias vividas por las personas.
Encarna: Nos dimos cuenta de cómo en una canción podía entrar tanta información. Aprendizajes que nos habían llevado meses quedaban concentrados en tres minutos. Y, sumados a la voz, el tono, la cadencia, el ritmo y los tiempos —todo elegido con muchísimo cuidado— hacían que esa información entrara inocentemente por el oído y fuera directo al corazón.
Eso despertaba vivencias ocultas, sentimientos que nunca habían visto la luz y duelos no elaborados.
Por primera vez, el cuerpo se permitía expresar sin contención: primero con lágrimas y después esbozando una sonrisa, sintiendo cómo todo podía ordenarse internamente de una manera amorosa y compasiva, sin buscar culpables ni juzgarnos.
—¿Hubo alguna historia familiar propia —o una canción en particular— que haya marcado el inicio de este camino de exploración emocional y transgeneracional?
Encarna: Después de la primera canción, creé un guion sobre el aborto. Una experiencia que viví a los 23 años y que seguía habitando en mí. Era una herida no cerrada.
Tobías me enseñó la importancia de honrar la pérdida, nombrarla y dejar atrás la culpa y la vergüenza. Integrar todo eso me ayudó a poder expresarlo en una canción.
Lo hice por mí, por mi hijo y por todas esas mujeres que atraviesan una pérdida, para que puedan entender este proceso escuchando esta canción y, si lo necesitan, pedir ayuda profesional desde un lugar libre de juicio.
Claudia: Cada canción nace desde una experiencia profundamente humana y real. Creo que por eso conectan tanto con la gente: porque hablan desde la verdad y desde emociones que todos, de alguna forma, vivimos.
“Entender nuestra historia nos permite mirarnos con menos juicio”
—En un contexto donde cada vez más personas buscan sanar su historia familiar, ¿qué suelen descubrir quienes participan de la experiencia?
Claudia: Sanar la historia familiar es todo un proceso. Es mirarse a uno mismo, pero también mirar todo el contexto que hay detrás.
Personalmente, tardé años en dar pasos que, cuando conocí el transgeneracional, pude dar con más conciencia. Me ayudó a dejar atrás parte de la rabia y de la culpa, y a tener una mirada distinta sobre muchas situaciones vividas.
Y eso, de alguna manera, te regala paz. Aunque a veces sigamos cayendo en patrones o emociones difíciles, dejamos de castigarnos tanto y empezamos a elegir diferente.
Creo que muchas personas descubren justamente eso: que entender su historia les permite mirarse con más comprensión y menos juicio.
Encarna: Cada vez que realizamos un guion lo compartimos con psicólogos que trabajan la psicogenealogía. Les pedimos su opinión, aceptamos aportes y los invitamos a escribir la descripción de los temas que aparecen en YouTube. Eso fue vital.
Pero luego llega la magia: cuando nos cuentan que usan las canciones en terapia con sus pacientes, que funcionan como una puerta de entrada al síntoma o al conflicto, sin culpa ni juicio. Ese es el mejor regalo y el verdadero sentido de Memorias Enraizadas.
—Emprender un proyecto tan profundo también implica exponerse emocionalmente. ¿Qué aprendieron ustedes mismas sobre sus raíces, vínculos y memorias durante el proceso de creación de Memorias Enraizadas?
Claudia: Sigo en el camino, porque creo que esto nunca termina del todo. Pero si algo aprendí es la importancia de escucharme más y de intentar no juzgarme tanto.
Y ahora, desde que soy madre, este proceso tomó otro sentido para mí. Siento que atravesar este camino es una forma de intentar dejarle menos piedras a mi hijo. Poder mirar mi historia, comprenderla y hacerme responsable de lo que me toca, para que él no tenga que cargar con lo mismo.
Transformar nuestra historia no solo por nosotros, sino también por quienes vienen después.
Encarna: Lo más importante es entender que hay que hablar con la familia, expresarnos y sacar todo aquello que nos avergüenza o nos hace sentir culpables. Todo eso por lo que muchas veces ya nos condenamos nosotros mismos.
Aprendimos que los silencios no ayudan y que el clan está ahí para recordarnos que lo no dicho, los secretos y los duelos no elaborados impactan inevitablemente en nuestra descendencia si no nos ocupamos de ello.
El estudio del transgeneracional no tiene fin: terminás un capítulo y empiezan otros nuevos.
Las canciones se pueden escuchar en Memorias enraizadas. IG: @memorias_enraizadas
Si te interesa bucear, indagar en este tema, referentes en transgeneracional y psicogenealogía disertarán en la IV CUMBRE EL PODER DE TU ÁRBOL GENEALÓGICO, los dos últimos fines de semana del mes de mayo. Más info en redes: @elpoderdetuarbol


