Los malos hábitos de alimentación nos dejan vulnerables ante el COVID-19 – Para Ti
 

Los malos hábitos de alimentación nos dejan vulnerables ante el COVID-19

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Durante la cuarentena aumentó el consumo de alcohol y de alimentos ultrapocesados. Durante "la nueva normalidad", la alimentación a conciencia es una oportunidad de cambiar viejos paradigmas de nutrición. Así lo entiende el nutricionista Matías Marchetti, especialista en cambios conductuales en la familia y en el deporte.

Bocaditos de atún.

La cuarentena nos obligó a quedarnos a resguardo en nuestras casas para cuidarnos pero, paradójicamente, comenzamos a descuidar nuestra salud en otros aspectos, como la alimentación o el ejercicio. La comida se convirtió en un premio ante el encierro, pero también en un boomerang frente a problemas de hipertensión, diabetes y sobrepeso.

El nutricionista Matías Marchetti, especialista en cambios conductuales en la familia y en el deporte, explica: “durante la cuarentena se incrementó de manera significativa la adopción de hábitos cada vez más perjudiciales como el sedentarismo, el alto consumo de harinas y de alimentos ultra procesados que son elevados en azúcares y grasas. Además, se produjo un abuso de las bebidas alcohólicas. Todos estos malos hábitos de alimentación nos dejan muy vulnerables metabólicamente hablando ante el virus que ocasiona la enfermedad por COVID-19”. 

Inclusive antes de la pandemia, los datos oficiales ya demostraban el crecimiento enfermedades vinculadas a malos hábitos de vida. 

Una dieta sana y saludable ayuda a nuestra salud. Foto: 123rf.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de 2018 realizada por el INDEC, mientras que en 2009 la obesidad representaba un 18%, en 2018 el índice creció a 25,4%. Asimismo la diabetes subió del 9,6% al 12,7%. 

Por otro lado, ya se evidenciaba el crecimiento de una actividad física baja en la población. En 2019 el porcentaje era de 54,9% pero en 2018 ese índice trepó al 64,9%. 

En este sentido la Organización Mundial de la Salud señaló que las personas que padecen enfermedades del corazón, hipertensión, cáncer, diabetes y obesidad entre otras, están en mayor riesgo de enfrentar un cuadro grave de COVID-19 en caso de contagio. Por eso hoy, más que nunca, se torna imprescindible adoptar buenos hábitos de vida. 

Garbanzos.

Alimentos ultraprocesados y ansiedad

En el marco de la pandemia y la “nueva normalidad”, el Lic. Marchetti, experto egresado del Instituto Universitario de la Fundación ISALUD de Buenos Aires, indica que el primer hábito que podemos cambiar es evitar el consumo de alimentos ultra procesados debido a la inflamación crónica que producen en el organismo. Teniendo en cuenta que el COVID-19 es un virus que tiene como consecuencias graves una tormenta inflamatoria, resulta sensato evitar consumir alimentos que mantienen nuestras células 

inflamadas. Algunos ejemplos de alimentos proinflamatorios que hay que evitar son todos los ultras procesados, los productos altos en harinas, con azúcares añadidos, jarabe de alta fructosa, grasas, sodio, lactosa, conservadores artificiales como el glutamato sódico y  el alcohol.

Mantener una dieta balanceada y surtida. Foto. 123rf.

El otro factor a tener en cuenta es la ansiedad ya que controlarla durante tantas horas en casa, o inclusive al estar trabajando todo el día a pasos de la heladera, es un gran reto. “La incertidumbre natural de la pandemia promovió suspender distintos hábitos saludables como el ejercicio, que sirve de soporte para mitigar la ansiedad. Sin ejercicio, lo más práctico puede ser recurrir a los alimentos para controlar la ansiedad. Pero es importante configurar nuestra actitud ante la comida, ya que debemos ser conscientes de cuándo necesitamos comer y cuándo no”, explica Marchetti.

Rompiendo el viejo paradigma de la nutrición – Adquiriendo nuevos hábitos

De acuerdo con Marchetti, inventor del método de nutrición y bienestar MarchettiRules,“para adoptar verdaderos hábitos y estilos de vida saludables y perdurables, debemos cambiar el viejo paradigma de la nutrición mediante un giro disruptivo en nuestras actitudes y conductas hacia la comida dentro del núcleo familiar”. 

El especialista brinda varios consejos para hacer elecciones inteligentes de alimentos y promover mejores hábitos de vida:

  • Planificar todas las comidas. En cada plato se necesitan vegetales, acompañados con la porción justa de proteína, carbohidratos y grasas.
  • Adaptar la ingesta de alimentos de acuerdo con las necesidades personales. Por ejemplo, es posible llevar una dieta alta en proteínas y baja en carbohidratos o una dieta alta en grasas y baja en carbohidratos, etc. La distribución de nutrimentos depende de cada persona y sólo un especialista en nutrición puede identificar esas necesidades personales y guiarte a lo largo de este proceso. 
  • Consumir más comida real y menos ultraprocesados. De esta manera se incorporan más nutrientes y menos aditivos.
Comida saludable. Foto: 123rf.

Problema vs oportunidad

Marchetti asegura que el tiempo eue pasamos en casa también puede ser una gran oportunidad para adoptar hábitos saludables que disminuyan la ansiedad y agrega que: “al verse alterada la ‘normalidad’, tu burbuja de confort desaparece y empiezas a sentir un sin fin de emociones, bien sea por incertidumbre, aburrimiento o estrés; pero es necesario tomarse el tiempo de transitarlas para entenderlas, y así comprender que no es necesario recurrir a los alimentos en esos momentos”.

Todos tenemos la posibilidad de romper los viejos paradigmas de alimentación. Lo primero es reconocer que cada persona tiene necesidades y objetivos distintos y solo un especialista puede reconocerlos. “Es fundamental acompañar a las personas en el proceso, revisar cómo cocinan y cómo sirven sus platos, conocerlos, escuchar sus objetivos, identificar gustos y preferencias, evaluar qué alimentos les inflaman, cuáles les sacian, etc. Solo la nutrición personal y enfocada en cambios de actitudes con respecto a la comida son exitosos a largo plazo”, concluye Marchetti. 

Muffins de ricota.

Fuente: Matías Marchetti (matrícula Nº 7210), licenciado en nutrición y especialista en cambios conductuales en la familia y el deporte.

Vínculo copiado al portapapeles.

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