Son las seis de la tarde, cerrás la compu y te llega el mensaje: "¿Nos vemos a las ocho?". Ir a casa a cambiarte te queda a contramano, pero el look ya lo tenés puesto. Esa camisa que llevaste abotonada toda la mañana puede abrirse un poco y dejar que asome el encaje. Y ese blazer que te acompañó a una reunión queda distinto cuando lo llevás abierto sobre un top satinado.

Si querés probar la lencería a la vista, empezá con algo que ya usás. Las cuatro fórmulas de esta guía parten de un jean, una camisa o un blazer y juegan con cuánto encaje querés mostrar.


Una camisa de trama suave y un jean hacen que el encaje negro se vea relajado. Sumale un bolso marrón y una cadena finita. Para la oficina, dejá la camisa más cerrada. Cuando salís, soltá un botón y arremangala para que el encaje se vea en el escote.

El blazer crudo que tenés en el placard enmarca el escote del top negro y hace que se note el contraste entre la sastrería y el satén. Si durante el día llevaste el blazer abotonado, abrilo al salir y dejá que se vea el borde de encaje.



