Si había una duda sobre cuál será una de las siluetas protagonistas de la próxima temporada, Altuzarra la despejó sobre la pasarela de la Semana de la Moda de Nueva York. La firma convirtió a las polleras con volumen en el eje de una colección sofisticada, femenina y con una fuerte impronta contemporánea.
Joseph Altuzarra presentó una propuesta en la que los códigos clásicos se reinterpretan desde una mirada mucho más libre. Lejos de las siluetas rígidas, las polleras adquirieron movimiento, estructura y protagonismo absoluto, combinadas con prendas de inspiración masculina que generaron uno de los contrastes más interesantes del fin de semana fashion.

La tendencia: polleras amplias y con movimiento
Las grandes protagonistas fueron las polleras de volumen, de largos midi y maxi, con formas escultóricas y una construcción que aportó dramatismo sin perder elegancia.

La clave estuvo en el estilismo: en lugar de acompañarlas con prendas románticas, Altuzarra las combinó con camisas abiertas, tops lenceros y blazers de sastrería, logrando un equilibrio entre delicadeza y fuerza que define a la perfección la moda actual.

El resultado fue una imagen relajada, sofisticada y lejos de cualquier rigidez, donde la feminidad se expresa desde una nueva perspectiva.
Una colección inspirada en la libertad de ser

Detrás de la propuesta hubo una historia con un fuerte significado. Joseph Altuzarra encontró inspiración en Casa Susanna, un refugio que existió en los años sesenta y donde hombres que disfrutaban vestir ropa femenina podían reunirse y expresarse con libertad, lejos de los prejuicios de la época.

Ese espíritu atravesó toda la colección y se tradujo en un diálogo permanente entre lo masculino y lo femenino.

Camisas desabrochadas sobre delicados tops lenceros, blazers de inspiración masculina acompañando faldas de gran volumen, cinturones apenas ajustados, bajos sin terminar y detalles deliberadamente imperfectos construyeron una estética donde las reglas tradicionales desaparecen para dar lugar a una identidad mucho más libre.

La imperfección también se convierte en tendencia

Otro de los conceptos que dejó la colección fue la búsqueda de una belleza menos rígida. Los acabados inacabados, los dobladillos desflecados y los cinturones llevados de manera relajada reforzaron esa idea de una elegancia sin esfuerzo.

Lejos de la perfección absoluta, Altuzarra propone una moda más auténtica, donde las prendas parecen haber sido vividas y adaptadas por quien las lleva.

El detalle fashionista

Después de varias temporadas dominadas por las faldas minimalistas y rectas, las polleras vuelven a ganar volumen. Con vuelo, estructura y movimiento, se perfilan como una de las piezas imprescindibles de 2026 y prometen convertirse en el nuevo básico de un guardarropa sofisticado. La pasarela de Altuzarra lo confirmó: el romanticismo regresa, pero esta vez convive con la sastrería y una actitud mucho más relajada y contemporánea.










