Luego de que la Justicia condenara al exatleta olímpico Federico Martín Molinari a un año y ocho meses de prisión de ejecución condicional por el delito de grooming contra una adolescente que era alumna de su gimnasio, volvió a tomar relevancia el comunicado que difundió en mayo de 2023, cuando la causa recién comenzaba.
En ese texto, enviado a distintos medios, entre ellos La Nación, el exgimnasta rechazó las acusaciones, negó haber enviado mensajes con contenido sexual y aseguró que confiaba en que la Justicia demostraría su inocencia.
La condena, conocida este viernes, se dictó por hechos ocurridos entre febrero de 2021 y febrero de 2022. La denuncia había sido presentada en marzo de 2023 por la madre de una adolescente de 16 años que se había mudado desde Mendoza a Buenos Aires para entrenar gimnasia de alto rendimiento en el gimnasio de Molinari.

Durante la investigación se incorporaron a la causa capturas de pantalla de conversaciones mantenidas por Instagram entre el exdeportista y la joven. Esos intercambios, publicados por TN, incluían frases como: "Estás muy linda, te hizo bien conectar con la familia", "Me alegraste el día" y "Cuando te vea en el gimnasio me voy a poner rojo como un tomate... jajaja". También trascendió un mensaje en el que le pedía: "Pasalo a modo efímero porque estoy al horno".
El comunicado que difundió junto a su esposa
En medio de la repercusión que generó la denuncia, Molinari difundió un comunicado firmado junto a su esposa, Paula Cancio, en el que buscó dar su versión de los hechos y aclaró, en primer lugar, que ella no estaba involucrada en la causa.
"Escribo estas líneas acompañado de mi mujer Paula Cancio", comienza el texto, en el que explica que se había presentado voluntariamente ante la Justicia apenas tomó conocimiento de la denuncia.

Más adelante, sostuvo: "Se trata de una denuncia efectuada por una madre de una exalumna de 16 años -que era entrenada por Paula- por un supuesto caso de grooming de mi parte".
En el mismo párrafo hizo su principal descargo y afirmó: "Niego enfáticamente haber remitido mensaje alguno con contenido o sentido sexual. Siempre tuve un cordial vínculo con la alumna y los contactos que he mantenido con ella han estado destinados a acompañarla y levantarle el ánimo en momentos difíciles que ha tenido. Lamentablemente, la realidad ha sido tergiversada".

Además, expresó su confianza en el proceso judicial al señalar: "La Justicia, en la que confío plenamente, está analizando los mensajes y no dudo que se concluirá que no he cometido delito alguno".
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"Tengo más de 5.000 alumnos y jamás tuve un inconveniente"
En otro tramo del comunicado, el exgimnasta aseguró que la adolescente continuó entrenando en la institución después de que su madre conociera los mensajes cuestionados y afirmó contar con pruebas que respaldaban esa versión.
"Hace más de un año, cuando la madre conoció los mensajes cuestionados, la menor continuó entrenando en nuestra institución por mucho tiempo y ambas siguieron manteniendo una cordial relación conmigo, de lo cual tengo sobradas pruebas", escribió.
Molinari también sostuvo que había decidido dar "un paso al costado provisorio" de la Federación Bonaerense de Gimnasia mientras avanzaba la investigación y volvió a insistir en que su esposa no había sido denunciada.

Hacia el final del texto apeló a su trayectoria deportiva y docente para defenderse: "Quienes me conocen saben de mi trayectoria, mi pasión por el deporte y la docencia y, especialmente, que soy incapaz de cometer cualquier tipo de abuso o exceso con un alumno. He tenido más de 5.000 alumnos que han pasado por nuestra escuela (...) y jamás tuve inconveniente alguno como el que motivó esta denuncia".
El comunicado concluía con un agradecimiento a quienes lo habían apoyado y con la expectativa de una resolución favorable: "Por ella, por mis hijos y por todos ustedes —además de por mi buen nombre y honor—, aguardo una rápida y clara resolución de la Justicia".
El desenlace de la causa
Tres años después de aquel descargo, la Justicia condenó a Federico Molinari a un año y ocho meses de prisión de ejecución condicional por el delito de grooming.

Además de la pena, el fallo dispuso que durante dos años deberá fijar residencia, someterse al control del Patronato de Liberados y realizar un tratamiento psicológico con perspectiva de violencia de género.
La investigación estuvo a cargo del fiscal Gonzalo Acosta, de la Fiscalía Especializada en Delitos Conexos a la Trata de Personas, Pornografía Infantil y Grooming de San Isidro, mientras que la sentencia fue dictada por la jueza Mariela Quintana, titular del Juzgado Correccional N.º 3 de San Isidro.




