Para varios de los que hoy preparan el encuentro de los jóvenes con el papa León XIV, el primer cara a cara fue por videollamada. María Isabel Scaltritti recuerda que muchos no se conocían y que, entre risas, trabajo y oración, empezaron a sentirse parte de un mismo equipo.
Mientras se acerca el encuentro, la hermana de Don Orione piensa en una religiosa que la ayudó a descubrir su vocación y en las residentes del Cottolengo, con quienes compartió una experiencia de servicio que todavía la acompaña. De esas personas nace buena parte de lo que espera para los jóvenes: que encuentren un lugar donde puedan ser felices haciendo algo por los demás.

Tiene 32 años y vive en una comunidad religiosa junto a tres hermanas en Capital Federal, en un colegio ubicado en la zona de Congreso. "Por mi opción de vida, ciertamente, la fe ocupa un lugar muy fuerte en mi vida. Busco servir a Jesús al estilo de Don Orione en el lugar y en la misión que hoy me confía", nos comparte.
—¿Qué sentiste cuando supiste que ibas a colaborar en la visita del Papa? ¿Con quién necesitaste compartir esa emoción primero?
—¡Fue una alegría inmensa! Nuestro carisma también se expresa en el amor al Papa y a la Iglesia. Por lo tanto, para mí poder ser parte de todo este trabajo para el encuentro de los jóvenes con el Papa es algo que me llena de emoción.
La noticia enseguida la compartí con mis hermanas de la congregación. Ha sido una hermosa noticia para compartir en familia y poder alegrarnos por ser parte de este proyecto tan hermoso e histórico para nuestro país.
"Yo no había naacido cuando vino Juan Pablo II, pero es muy lindo todo lo que se ha generado en las personas que sí lo vivieron. Los recuerdos de las familias que junto a los niños salieron a las calles para recibirlo o verlo pasar. Escuchar que para muchos jóvenes también fue un momento donde se plantearon sus proyectos de vida, afianzaron su servicio y apostolado. Encontraron una comunidad de pertenencia donde poder seguir a Jesús en comunidad. Escuchar todo eso me dio mucha esperanza para este encuentro con el papa León y su visita a la Argentina", reflexiona.

—¿Hay alguien que te haya transmitido la fe y que tengas especialmente presente al prepararte para esta experiencia? ¿Qué te gustaría decirle hoy?
—Durante todo este tiempo pienso mucho en una hermana que para mí fue una referente muy fuerte desde el momento de mi conversión, mostrándome que Dios tenía un plan para mi vida y que me había soñado para que sea feliz.
Asimismo, fueron muy importantes para mí las residentes del Cottolengo donde hice una experiencia de servicio muy significativa. A ellas les diría que Jesús, a través del Papa, también les quiere regalar el abrazo misericordioso de Dios.
También pienso en tantos jóvenes a quienes les queremos transmitir este «¡Ánimo, levantate que Jesús te llama!». No quiere que te quedes al costado del camino, quiere que encuentres el lugar donde puedas ser feliz sirviendo a los demás.
—Detrás de tu decisión de colaborar, ¿hay alguna historia personal, un agradecimiento o una intención que quieras compartir?
—Siento que poder colaborar en este servicio es un regalo enorme en donde también Don Orione se hace presente en el amor a la Iglesia. Sentirme parte de esta Iglesia que peregrina en Buenos Aires junto con tantas personas es una experiencia que llena el corazón, afianza mi fe y renueva la esperanza de saber que todos trabajamos para la construcción del Reino.
—Cuando imaginás ese día, ¿qué momento te emociona más y qué te gustaría que esta experiencia dejara en tu vida?
—Creo que todavía no logro dimensionar la gracia enorme que vamos a vivir. Sí hay algo que vengo rezando desde el inicio y es el deseo de que todas las personas, quienes estén presentes y quienes sigan desde diferentes lugares, puedan sentir vivo este mensaje que Jesús nos regala: ¡tu vida, nuestra vida, vale mucho a los ojos de Dios! ¡Animate a levantar a los que hoy están al costado del camino! ¡La vida compartida con otros es mucho más linda!
—Si tuvieras la oportunidad de estar un minuto a solas con el Papa, ¿qué te gustaría decirle o compartir con él desde el corazón?
—Creo que le daría un abrazo y un gracias enorme por aceptar esta misión de ser el pastor de la Iglesia. Por regalarnos este mensaje de paz y de unidad que tanto nos hace falta y que nos ayude a seguir creyendo en que este mensaje es posible vivirlo.
Algo muy lindo que se viene viviendo es la comunión entre todos los que estamos participando del encuentro. Muchos no nos conocíamos entre nosotros y quizá el primer encuentro era a través de un Meet, y aun así la alegría, las risas, el trabajo y la oración han hecho que todo vaya tomando un color inexplicable. Es la presencia viva de este Dios que nos hace hermanos y nos invita a seguir caminando juntos.

