Durante su paso por París, en un viaje marcado por paseos por museos, jornadas gastronómicas y caminatas por algunas de las calles más emblemáticas de la ciudad, Juliana Awada compartió un look junto a su hija Antonia.
Madre e hija coincidieron en la elección del negro como protagonista y posaron juntas en la entrada del clásico restaurante parisino Le Voltaire. Con estilos diferentes, ambas demostraron cómo una misma paleta puede adaptarse a distintas generaciones y personalidades.
Sastrería, encaje y la icónica cartera de cuero
Juliana Awada apostó por un estilismo nocturno que combinó sofisticación y sensualidad sutil. La ex primera dama llevó un blazer negro largo, de corte clásico y calce estructurado, sobre un top lencero del mismo tono con transparencias y detalles de encaje en el escote en V.
Para completar el conjunto, eligió un pantalón negro al cuerpo de efecto gastado. Como accesorio protagonista, sumó una cartera de mano estructurada en cuero negro con herrajes metálicos, un detalle que aportó carácter al estilismo sin romper con la estética minimalista.
La elección del full black reforzó una de las fórmulas más clásicas de la moda: combinar diferentes texturas y siluetas dentro de una misma paleta para lograr un resultado sofisticado.

Antonia y una versión juvenil del full black
Antonia adaptó la consigna a una propuesta más moderna y relajada, acorde con su estilo juvenil.
La adolescente lució una chaqueta negra combinada con pantalones de denim oscuro de corte oxford. Para los pies eligió una de las tendencias que continúa ganando protagonismo esta temporada: ballerinas negras de punta fina y acabado en cuero.
El calzado aportó el toque parisino al conjunto y contrastó con la silueta más informal del denim. Así, Antonia logró una versión del full black más descontracturada, pero igualmente sofisticada.
Cabellos sueltos y belleza al natural
En sintonía con la estética relajada de ambos looks, Juliana y Antonia eligieron peinados y maquillajes de acabado natural.
Juliana llevó su clásica melena castaña peinada hacia un lado, con ondas suaves y volumen natural. Antonia, en tanto, lució su cabello largo y rubio suelto, con raya al medio.
La elección de una belleza sencilla acompañó la impronta effortless chic de los estilismos y permitió que las prendas, las texturas y los accesorios fueran los verdaderos protagonistas.
Madre e hija demostraron así que el negro puede funcionar como punto de encuentro entre dos estilos diferentes y convertirse en una apuesta segura para recorrer París con elegancia y personalidad.
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