Tener las raíces con tendencia grasa y las puntas secas o abiertas es una realidad que comparten muchísimas personas. Este tipo de pelo, conocido como mixto, suele transformarse en un verdadero dilema a la hora del lavado y el peinado: ¿cómo barremos el exceso de sebo del cuero cabelludo sin resecar todavía más las puntas?
Lograr el equilibrio perfecto es posible. Solo es cuestión de entender por qué se genera este desequilibrio y adoptar una rutina de cuidado específica que atienda las necesidades de cada zona.
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¿Por qué tenemos el pelo mixto?
El origen de este tipo de pelo suele ser una combinación de factores genéticos y hábitos diarios. El cuero cabelludo produce sebo de forma natural para protegerse; sin embargo, por la propia forma del pelo (especialmente si es ondulado o lacio y muy largo) o por el uso excesivo de herramientas de calor, esa grasitud natural no llega a distribuirse correctamente hacia las puntas. Como resultado, el aceite se acumula en la raíz mientras que los largos sufren por la falta de hidratación.
La rutina de cuidado definitiva para equilibrar tu pelo
Para terminar con el círculo vicioso de lavar de más o hidratar de menos, tomá nota de estos pasos clave:
1. El lavado estratégico (shampoo solo en la raíz)
El error más frecuente es aplicar el shampoo en todo el largo del pelo. Para el pelo mixto, la regla de oro es colocar el producto únicamente en el cuero cabelludo y masajear con la yema de los dedos. La espuma que cae al enjuagar es más que suficiente para limpiar las puntas sin arrastrar su humedad natural. ¿Los mejores aliados? Los shampoos purificantes, micelares o con ingredientes como el té verde.
2. Acondicionador y máscaras de medios a puntas
El acondicionador nunca debe tocar la raíz. Aplicalo siempre desde la altura de las orejas hacia abajo. Una vez por semana, reemplazá el acondicionador por una máscara de hidratación profunda para reparar las puntas secas.
3. Cuidado con el agua muy caliente
El agua hirviendo es el peor enemigo del pelo mixto: estimula las glándulas sebáceas de la raíz haciendo que produzcan más grasa y, al mismo tiempo, abre la cutícula de las puntas, resecándolas. Intentá lavarte con agua tibia y terminar con un chorro de agua fría para sellar el brillo.
4. El "multi-masking" capilar
Al igual que se hace en el rostro, podés aplicar el concepto de combinar tratamientos. Antes del lavado, podés usar un aceite de almendras o de coco para nutrir profundamente las puntas secas (un pre-shampoo), mientras usás un shampoo equilibrante en la raíz durante la ducha.
5. Aliados de estilizado livianos
Para el día a día, evitá las cremas de peinar muy pesadas o con exceso de siliconas que puedan engrasar el pelo por contacto. Optá por sérums livianos o aceites reparadores aplicados en gotas contadas, exclusivamente en las puntas secas o abiertas.

