Zombie fillers: el polémico relleno con tejido de donantes que nació tras el boom del Ozempic - Revista Para Ti
 

Zombie fillers: el polémico relleno con tejido de donantes que nació tras el boom del Ozempic

Zombie fillers: el polémico relleno con tejido de donantes que nació tras el boom del Ozempic
Se elaboran a partir de tejido adiposo de donantes cadavéricos y ya se utilizan en Estados Unidos. Qué son los llamados “zombie fillers”, por qué ganaron protagonismo con el auge del Ozempic y qué dicen dos especialistas argentinas sobre esta controvertida tendencia.
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La medicina estética vuelve a encontrarse con un concepto que parece salido de una película de terror: “zombie filler”. El nombre, utilizado para referirse a determinados rellenos elaborados a partir de tejido adiposo procedente de donantes fallecidos, resulta tan impactante como la práctica que intenta describir.

El fenómeno comenzó a llamar la atención en Estados Unidos en un contexto muy particular: el auge de los tratamientos para bajar de peso basados en análogos del GLP-1, como Ozempic, Wegovy y Mounjaro. La pérdida rápida y marcada de peso puede implicar también una disminución importante del tejido adiposo, incluso en el rostro, dando lugar a lo que popularmente se conoce como “Ozempic face”.

En ese escenario apareció una nueva necesidad estética: cómo recuperar el volumen perdido cuando el propio cuerpo ya no tiene suficiente grasa para realizar una transferencia autóloga.

El tema fue recientemente abordado por Vanitatis, publicación que puso el foco en el llamado zombie filler y en el producto conocido como alloClae. A partir de allí surge una pregunta inevitable: ¿de qué estamos hablando exactamente?

Zombie fillers: el polémico relleno con tejido de donantes que nació tras el boom del Ozempic
Zombie fillers: el polémico relleno con tejido de donantes que nació tras el boom del Ozempic

¿Qué es un “zombie filler”?

La primera aclaración es importante: no se trata de extraer grasa de una persona fallecida e inyectarla directamente en otra.

El tejido adiposo proveniente de donantes cadavéricos atraviesa procesos de selección, tratamiento y esterilización. De acuerdo con la información difundida sobre el producto, el material final contiene adipocitos intactos pero no viables, además de matriz extracelular, lípidos y tejido conectivo. Es decir, no se trasplantan células adiposas vivas y funcionales de otra persona.

El objetivo es utilizar ese tejido procesado como una estructura que aporte volumen y pueda integrarse y remodelarse en el organismo receptor.

Y ahí aparece una diferencia fundamental con el procedimiento que durante años se utilizó para recuperar volumen corporal: el lipofilling o transferencia de grasa autóloga.

“Cuando hablamos de utilizar grasa para aumentar volumen corporal, lo habitual es recurrir a la propia grasa de la paciente mediante una transferencia de grasa autóloga: se extrae tejido adiposo de una zona del cuerpo y se lo utiliza en otra”, explica la Dra. Florencia Paniego, médica dermatóloga MN 94.996.

En el lipofilling, entonces, la grasa pertenece a la propia paciente. Puede extraerse, por ejemplo, del abdomen, los flancos o los muslos y luego transferirse a otra zona. Una parte del tejido puede reabsorberse, mientras que otra puede vascularizarse e integrarse como tejido adiposo vivo.

El escenario que plantea el zombie filler es diferente: el tejido proviene de otra persona y sus células no son viables.

¿Por qué aparece ahora?

La popularización de los tratamientos con análogos del GLP-1 modificó también el panorama de la medicina estética. A medida que más personas logran descensos importantes de peso, aumenta la demanda de procedimientos destinados a recuperar determinados volúmenes perdidos.

En el rostro, esa pérdida de grasa puede hacerse especialmente visible. De ahí surgió el término “Ozempic face”, utilizado para describir una apariencia más hundida o envejecida asociada a la pérdida de volumen facial.

Pero el problema no se limita necesariamente al rostro. También puede involucrar glúteos, brazos, pecho u otras zonas corporales.

Y justamente ahí aparece uno de los interrogantes que plantea esta nueva técnica: ¿qué ocurre cuando una persona quiere recuperar volumen pero ya no cuenta con suficiente tejido adiposo propio?

“Me genera dudas cuando se promocionan procedimientos que prometen grandes aumentos de volumen con cantidades pequeñas de producto”, señala la Dra. Cristina Sciales, médica cirujana, especialista en medicina del estrés y bioregenerativa, MN 66.744.

Para la especialista, hay una pregunta que debería hacerse antes de cualquier procedimiento: “qué se está colocando realmente”.

No es simplemente “grasa”: es un tejido biológico

La discusión también obliga a mirar al tejido adiposo de otra manera.

“El tejido adiposo no es simplemente un depósito de grasa: es un tejido biológicamente activo, con funciones metabólicas y endocrinas. La literatura científica incluso lo considera un órgano endocrino”, explica Paniego.

Por eso, para la dermatóloga, si se plantea utilizar tejido adiposo proveniente de un donante, no debería pensarse simplemente como un relleno convencional.

“El tejido adiposo se encuentra principalmente en el tejido subcutáneo o hipodermis, ubicado por debajo de la dermis. Por eso, si se pensara en utilizarlo como material proveniente de un donante, habría que analizarlo como un tejido biológico y no simplemente como un relleno”, agrega.

La diferencia no es menor. Cuando se introduce un material en el organismo, no alcanza con saber cuánto volumen puede aportar: también importa qué es, de dónde proviene, cómo fue procesado y qué sucede una vez que entra en contacto con los tejidos.

“Cuando se introduce un material en el organismo con fines estéticos, no alcanza con evaluar solamente el resultado que se busca. Hay que saber qué es, de dónde proviene, cómo fue procesado, para qué fue desarrollado y qué evidencia existe sobre su seguridad”, plantea Sciales.

Zombie fillers: el polémico relleno con tejido de donantes que nació tras el boom del Ozempic
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¿El cuerpo rechaza el tejido de otra persona?

Una de las cuestiones que más inquietud puede generar al hablar de un tejido proveniente de un donante es la posibilidad de rechazo.

La explicación es que el material procesado no contiene células adiposas vivas y funcionales del donante. La propuesta es que la matriz y el tejido estructural sirvan como soporte y posteriormente se integren y remodelen con tejidos del receptor.

Los resultados difundidos hasta ahora incluyen observaciones preclínicas y estudios en modelos animales, donde se habría observado vascularización y aparición de nuevos adipocitos del huésped. Sin embargo, una de las principales preguntas abiertas es qué sucede con el paso de los años en seres humanos.

Y justamente ese punto resulta central para Paniego.

“En medicina es importante distinguir entre lo que puede plantearse como una posibilidad, lo que está siendo investigado y lo que efectivamente está autorizado y se utiliza en la práctica clínica. No todo lo que se hace o se promociona en otros países puede trasladarse automáticamente a nuestra realidad”, advierte.

¿Qué riesgos tiene?

Como sucede con cualquier procedimiento que implica introducir un material en el organismo, existen posibles complicaciones.

Entre las descriptas para este tipo de materiales se encuentran dolor, hematomas, infección, cambios de pigmentación, formación de quistes o nódulos y diferentes respuestas inmunológicas. También existe un riesgo residual de transmisión de enfermedades asociadas al donante, aunque los procesos de selección, control y esterilización buscan reducirlo.

Pero el interrogante más importante no necesariamente está en lo que ya se conoce, sino en lo que todavía no se conoce con suficiente profundidad.

La falta de seguimiento clínico prolongado es uno de los puntos que más preocupa a las especialistas consultadas.

“Antes de presentar una nueva técnica como una innovación estética, hay que conocer muy bien qué se está colocando”, sostiene Sciales.

La especialista también pone el foco en algo que suele quedar en segundo plano frente a las imágenes del resultado: qué puede ocurrir con el tejido después de meses o años.

¿Y qué pasa si se utiliza en los glúteos o en el pecho?

El uso corporal abre todavía más interrogantes.

La FDA establece que los fillers dérmicos aprobados tienen indicaciones específicas y advierte que los rellenos inyectables no están aprobados para aumentar el tamaño de los senos ni de los glúteos. También señala que el uso de fillers para grandes procedimientos de contorno corporal puede provocar complicaciones graves.

Sciales, en ese sentido, marca una diferencia entre utilizar grasa propia en determinados procedimientos reconstructivos y pensar en un material de origen humano como un producto estético convencional.

“En mi práctica hace muchos años que dejé de utilizar la grasa como relleno con fines estéticos. La reservé para situaciones reconstructivas muy puntuales”, cuenta.

Y agrega que, en esos casos, utilizaba grasa de la propia paciente, “sabiendo además que el resultado podía modificarse con el tiempo”.

El aumento mamario con este tipo de materiales plantea, además, otra preocupación: la eventual aparición de nódulos, quistes o calcificaciones podría dificultar la interpretación de estudios de imágenes como mamografías y ecografías.

¿Podría utilizarse en Argentina?

Por ahora, el escenario que describen las especialistas es muy diferente al estadounidense.

“En Argentina, este tipo de procedimiento con tejido proveniente de donantes cadavéricos está muy alejado de la práctica estética habitual”, señala Paniego.

La médica explica que la existencia de mecanismos para procurar y utilizar tejidos humanos con fines médicos no significa que cualquier tejido pueda utilizarse automáticamente para cualquier finalidad.

“Que en medicina puedan utilizarse órganos y tejidos provenientes de donantes cadavéricos demuestra que existen mecanismos para la procuración, procesamiento e implantación de tejidos humanos. Pero eso no significa que cualquier tejido pueda utilizarse automáticamente para cualquier finalidad”, sostiene.

En Argentina, la obtención y utilización de órganos, tejidos y células de origen humano está alcanzada por un marco legal específico. Por eso, ante una eventual utilización estética de tejido adiposo proveniente de donantes cadavéricos, deberían determinarse cuestiones como su obtención, procesamiento, conservación, trazabilidad, indicación, evidencia de seguridad y eficacia y las autoridades sanitarias competentes.

Sciales también advierte que no corresponde trasladar automáticamente el fenómeno estadounidense a nuestro país.

“La Ley 27.447 no habla específicamente de ‘zombie fillers’ ni de ‘grasa cadavérica’ utilizada como relleno estético, por lo que no corresponde atribuirle una prohibición específica que la norma no establece”, aclara.

El punto, entonces, no es afirmar que el procedimiento esté prohibido en Argentina, sino entender que su eventual utilización requeriría analizar bajo qué marco sanitario y legal podría realizarse.

El otro debate: ¿qué significa donar tejido para uso estético?

Hay, además, una dimensión que excede lo estrictamente médico.

Hace décadas que la medicina utiliza tejidos de donantes para distintos fines: córneas, huesos, tendones, piel y otros tejidos pueden formar parte de tratamientos médicos y reconstructivos.

Pero el uso de tejido humano con una finalidad exclusivamente estética plantea otra pregunta: ¿para qué se consintió la donación y cuál será su destino final?

Paniego considera que ahí existe un debate legítimo.

“No es lo mismo donar tejido para tratar una enfermedad o reconstruir una secuela que emplearlo con una finalidad puramente cosmética, y creo que ahí es razonable que exista un debate social y bioético.”

La pregunta no tiene una respuesta sencilla y tampoco es necesario tenerla para analizar el fenómeno. El surgimiento de estos nuevos materiales obliga a discutir qué lugar ocupan los tejidos humanos dentro de la medicina estética y cuáles deberían ser los límites.

Zombie fillers: el polémico relleno con tejido de donantes que nació tras el boom del Ozempic
Zombie fillers: el polémico relleno con tejido de donantes que nació tras el boom del Ozempic

La velocidad de las redes frente a la velocidad de la medicina

Para Sciales, el fenómeno también pone sobre la mesa el papel de las redes sociales.

“Hay influencers que muestran transformaciones corporales como si determinados procedimientos fueran simples, rápidos y casi sin consecuencias”, señala.

La médica considera que en una publicación muchas veces no aparece información fundamental: qué producto se utilizó, qué cantidad, quién realizó el procedimiento, en qué condiciones ni qué puede suceder con el paso del tiempo.

“Cuando una persona con mucha exposición muestra un procedimiento como algo aspiracional, puede convertirlo en una tendencia mucho antes de que exista una verdadera discusión sobre sus riesgos”, plantea.

Y resume su posición con una frase que funciona casi como una regla para cualquier procedimiento estético: “La medicina estética no puede seguir el ritmo de las redes sociales. Un procedimiento no se vuelve seguro porque se haya convertido en tendencia.”

Por eso, frente a una técnica que combina pérdida de peso, nuevas demandas estéticas y un material tan controversial como el tejido adiposo de donantes cadavéricos, las preguntas parecen ser tan importantes como las respuestas.

“Antes de aceptar cualquier tratamiento, hay preguntas que deberían ser innegociables: qué me van a colocar, cuál es su composición, de dónde proviene, si está autorizado para esa utilización, quién lo va a aplicar y cuáles son las posibles complicaciones”, concluye Sciales.

Y Paniego plantea una última diferencia que permite poner el fenómeno en contexto: que una práctica exista en otro país no significa que pueda trasladarse automáticamente a la realidad argentina.

El llamado “zombie filler” puede ser la próxima frontera de la medicina estética o quedar como una tendencia experimental de un momento determinado. Por ahora, una de las cuestiones más relevantes parece ser justamente esa: separar lo novedoso de lo probado y lo que se promociona de aquello cuya seguridad y eficacia ya fueron suficientemente demostradas.

Agradecimientos:

Dra. Florencia Paniego – Médica dermatóloga MN94.996 IG @draflorenciapaniego

Dra. Cristina Sciales, médica ciruja, especialista en medicina del estrés y bioregenerativa MN 66.744 @csciales

Nara Briega @remota.pr

 
   

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