El 17 de agosto no es una fecha más para la memoria deportiva argentina. Cada año, el aniversario de nacimiento de Guillermo Vilas reactiva la admiración unánime por el hombre que popularizó el tenis en nuestro país y conquistó el circuito internacional a fuerza de garra, técnica y una conducta física implacable. Radicado hace años en Mónaco, el Gran Willy atraviesa esta etapa de su vida en la absoluta intimidad del hogar, resguardado por su entorno afectivo más cercano.
En los últimos años, ante el avance del deterioro cognitivo que padece el campeón de Roland Garros y del US Open, la familia optó por mantener un perfil reservado y protector. Sin embargo, su esposa Phiang Phathu se encarga periódicamente de compartir imágenes en sus redes sociales, permitiendo a los seguidores asomarse al presente familiar y ver cómo crecieron los cuatro hijos del matrimonio.

Un refugio familiar en Mónaco y la continuidad del legado
La historia de amor entre Guillermo y la joven tailandesa Phiang Phathu comenzó a principios de los años 2000 y se consolidó con el paso de las décadas. Juntos construyeron una familia numerosa integrada por sus cuatro hijos: Andanin, Lalindrah, Intila y el más pequeño, Guillermo Jr. La rutina de la familia transcurre en el Principado de Mónaco, donde los chicos crecen rodeados de contención y alejados de la exposición mediática constante.

Las imágenes difundidas en fechas especiales dejan ver el fuerte parecido físico de los jóvenes con su padre y el vínculo cotidiano que mantienen con el tenis. Guillermo Jr., el menor de la casa, suele ser retratado con la raqueta en la mano, siguiendo los pasos e inspiraciones del genio zurdo en las mismas canchas donde su padre entrenaba.
El afecto incondicional de los fanáticos
A pesar de la distancia física y de la ausencia del ídolo en los eventos públicos, las muestras de cariño de la gente no se detienen. Cada publicación que realiza Phiang para conmemorar un nuevo año o recordar un hito deportivo se transforma en un canal de mensajes de gratitud, respeto y deseos de bienestar para el marplatense.

En este nuevo aniversario, la imagen de la familia unida cobra un significado especial. Es el reflejo de una estructura sólida que resguarda la salud del mito, celebra su vida cotidiana y conserva intacto el orgullo por todo lo que Vilas le dio al deporte nacional.

