En Pinto, Madrid, un espacio de apenas 70 metros cuadrados desafía las categorías tradicionales de la arquitectura para convertirse en una experiencia sensorial.
Concebido por los arquitectos Macarena Carrascosa y Adrián López, fundadores de Corrigan Arquitectos, Corrigan Estudio no es una vivienda tradicional ni un estudio... es algo diferente, algo más.
Corrigan Estudio es un experimento construido que explora cómo la luz, la materia y las condiciones ambientales pueden dar forma a nuevas maneras de habitar.
La atmósfera como punto de partida de la arquitectura

Lejos de responder a un programa funcional convencional, el proyecto nace de una pregunta fundamental: ¿qué sucede cuando las condiciones climáticas y sensoriales se convierten en el origen del diseño arquitectónico?
En Corrigan Estudio, la arquitectura no se organiza a partir de habitaciones o usos predeterminados. En cambio, se construye desde variables como la temperatura, la humedad, la luz, el sonido y los distintos grados de intimidad que requiere la vida cotidiana. Los límites aparecen después, como consecuencia de esas necesidades ambientales.

Cada sector del espacio reclama una condición específica: mayor recogimiento térmico, privacidad visual, control acústico o una determinada calidad lumínica. A partir de estas premisas, el proyecto despliega una serie de recursos que delimitan sin aislar y organizan sin imponer barreras.
Materiales que filtran y conectan

La propuesta se articula mediante una combinación de materialidades ligeras y porosas que permiten construir atmósferas diversas sin perder la continuidad espacial.
Mallas metálicas, paneles de policarbonato translúcido, cortinas textiles y vegetación natural conforman un sistema de filtros que regula la luz, la privacidad y las relaciones entre los distintos ámbitos.

La vegetación adquiere un papel estructural dentro del proyecto. No aparece como un elemento decorativo, sino como parte activa de la organización espacial, capaz de tamizar, regular y acompañar las distintas experiencias de uso.
Una planta libre y orgánica: la era de la flexibilidad

Las divisiones tradicionales desaparecen para dar lugar a una organización fluida, definida por una secuencia de volúmenes construidos que ordenan los recorridos, contienen vegetación y alojan diferentes actividades.
Entre ellos destaca un óvalo central translúcido que concentra la zona más íntima del conjunto. Su envolvente permite preservar la privacidad sin renunciar al ingreso de luz natural, manteniendo la continuidad visual característica de toda la propuesta.


Otro volumen autónomo reproduce la lógica constructiva del proyecto y funciona como núcleo social. Más que responder a un uso específico, se plantea como un espacio capaz de sostener los encuentros y la vida compartida.
A esto se suman paneles móviles que permiten configurar áreas de descanso o recogimiento temporal, resolviendo simultáneamente necesidades de privacidad, almacenamiento y flexibilidad.
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Tecnología integrada al ecosistema

La tecnología forma parte del sistema ambiental que sostiene el funcionamiento del espacio. Un sistema de riego automatizado, controlado mediante sensores de humedad, garantiza el equilibrio del ecosistema vegetal, mientras que la iluminación perimetral oculta proyecta sombras cambiantes que modifican la percepción del interior a lo largo del día.
La climatización mediante conducto textil distribuye de forma homogénea el confort térmico y la humedad, integrándose de manera natural a la experiencia espacial.
Una nueva de habitar sin etiquetas

Corrigan Estudio evita definirse como vivienda, estudio o alojamiento. Se presenta como una investigación construida sobre la posibilidad de delimitar sin dividir, construir sin aislar y habitar sin recurrir a categorías rígidas.
Un espacio que escucha las condiciones necesarias para la vida cotidiana y responde a ellas a través de la arquitectura.
Retrato de Corrigan Arquitectos

Corrigan Arquitectos está integrado por Macarena Carrascosa y Adrián López. Bajo esta firma desarrollan una práctica arquitectónica que abarca tanto obra nueva como rehabilitación, alejándose de los modelos convencionales para poner el foco en las condiciones ambientales como motor del diseño.
Sus proyectos exploran el potencial de la luz, la transparencia y la materia para generar nuevas formas de habitar, diluyendo las fronteras entre interior y exterior, arquitectura y paisaje.


Su trabajo ha sido exhibido en espacios de relevancia internacional como la Bienal de Arquitectura de Venecia, la Bienal de Urbanismo y Arquitectura de Shenzhen y CentroCentro.
Entre sus reconocimientos se encuentran el Primer Premio del Concurso COAM 2015 por Microcirugía Urbana, en Móstoles, y una Mención de Honor en ReThinking Competitions por la propuesta Balance, desarrollada para Noruega.
Además, sus trabajos han sido publicados en numerosos libros y revistas especializadas dedicadas a la arquitectura y la ciudad.
Fotos: Imagen Subliminal / Rocío R. Rivas + Miguel de Guzmán.




