Fui hasta uno de los puntos mas altos de Callao antes de que abra sus puertas la nueva edición de Open House y me encontré con una belleza que durante décadas solo pudo verse desde la calle. Una cúpula conoidal que, de cerca, cambia por completo de escala y permite descubrir detalles que desde abajo pasan inadvertidos.
El edificio fue proyectado por el arquitecto Oscar Schoo Lastra junto con los ingenieros Edmundo Parodi y Angelo Figini y responde al estilo académico francés, con detalles que remiten al urbanismo parisino.

Desde la calle, la cúpula se distingue a varias cuadras de distancia. Desde la terraza, en cambio, aparece mucho más imponente y permite descubrir detalles que resultan prácticamente invisibles desde abajo.
Su estructura de hierro sostiene maderas sobre las que se fijaron las tejas rectangulares de pizarra. También pueden observarse la linterna, el cupulín, la aguja que funciona como pararrayos y los trabajos realizados en zinc.

Hay además un elemento que ayuda a entender su diseño. Los aristeles, las líneas que recorren verticalmente los distintos paños de la cúpula, conducen la mirada hacia arriba y refuerzan la sensación de altura.
La cúpula tampoco tiene un nombre propio. A diferencia de otras grandes protagonistas del paisaje porteño, como las del Palacio Barolo, el Congreso o la Confitería del Molino, quedó identificada simplemente por la esquina en la que se encuentra.

Sin embargo, fue observada y dibujada por artistas. Entre ellos estuvo el maestro Manuel García Ferré, a quien le encantaba dibujar cúpulas.
El edificio nació como una construcción de rentas, con locales comerciales en la planta baja y viviendas en los pisos superiores. Con el paso de las décadas cambió de función y comenzó a vincularse con la actividad sanitaria.
En 2023 se inició además una importante obra de restauración, poco antes de que la construcción alcanzara su centenario.
Hoy, el inmueble es propiedad de Unión del Personal Civil de la Nación y funciona allí el Sanatorio Anchorena del Callao, ex Instituto Quirúrgico del Callao, perteneciente a la red sanatorial de Accord Salud. La institución está especializada en cirugías y cuenta además con un centro oftalmológico.

La recorrida por la terraza permite también descubrir el edificio desde otra perspectiva. Desde allí funciona, de hecho, un particular mirador sobre Buenos Aires. En el horizonte aparecen otras construcciones coronadas por cúpulas, entre ellas el Palacio Barolo, el Congreso, La Inmobiliaria, la Confitería del Molino y la Iglesia del Salvador.
La propuesta forma parte de Open House Buenos Aires, el festival de arquitectura y urbanismo que permite ingresar a edificios y espacios que habitualmente no están abiertos al público.
En este caso, los cupos para acceder a la cúpula ya se encuentran agotados, por lo que será un grupo reducido el que podrá subir hasta la terraza y acercarse por primera vez a una estructura que durante un siglo solo pudo contemplarse desde la calle.
Fotos: Gentileza Accord Salud, Archivo General de la Nación y Mariela Blanco

