La explanada del MALBA fue el escenario de una noche donde la moda, el arte y la música dialogaron en perfecta armonía. Como broche de oro de la Semana de la Alta Costura by Elina Costantini, cuatro diseñadoras presentaron una colección cápsula inspirada en el universo de Frida Kahlo, una de las artistas más influyentes y fascinantes del siglo XX.
En el marco de las celebraciones por los 25 años del museo, el desfile propuso una mirada contemporánea sobre la estética, la fuerza y el legado de la pintora mexicana. Cada creadora presentó cinco diseños exclusivos que, desde lenguajes muy diferentes, rindieron homenaje a una mujer que transformó el dolor en arte y convirtió su identidad en una obra en sí misma.

Natalia Antolín: el color y la riqueza artesanal de México
La propuesta de Natalia Antolín nació de su vínculo personal con México, un país que recorrió en numerosas oportunidades y cuya tradición artesanal marcó profundamente su universo creativo.

Flores, corazones, encajes, bordados y estampas protagonizaron una colección donde el color y el trabajo manual dialogaron con la estética inconfundible de Frida Kahlo. Más que una referencia visual, la diseñadora encontró inspiración en la fortaleza de una mujer que logró convertir su historia personal en un símbolo universal.

Camila Romano: el dolor convertido en belleza
Para Camila Romano, la inspiración surgió de las siluetas más características de Frida y de la intensidad emocional que atravesó toda su obra.

Grandes faldas de shantung y satén de seda en colores vibrantes convivieron con tops, ruanas y estructuras metálicas en tonos plomo y dorado que simbolizaron el dolor físico que acompañó a la artista durante gran parte de su vida. Las joyas maximalistas, desarrolladas junto a Limido Joyas, reforzaron esa narrativa desde una mirada contemporánea.

Pía Carregal: la personalidad como inspiración
La colección de Pía Carregal puso el foco en la esencia de Frida Kahlo: una mujer auténtica, libre y profundamente creativa.

Crudos, rojos intensos, encajes y terciopelos fueron los protagonistas de una propuesta donde la riqueza de las texturas y el trabajo artesanal dialogaron con el universo estético de la artista mexicana y con el sello sofisticado que caracteriza a la diseñadora.

Carla Fernández: la voz de México sobre la pasarela
La presencia de Carla Fernández aportó una dimensión especialmente significativa al desfile.

Nacida en Coyoacán, el mismo barrio que vio crecer a Frida Kahlo, la diseñadora llevó a la pasarela una colección construida a partir del diálogo con comunidades artesanas mexicanas y de la revalorización de técnicas textiles ancestrales.

Sus cinco creaciones resumieron más de dos décadas de trabajo en torno a la identidad, la memoria y el patrimonio cultural de México, estableciendo un puente natural entre la moda contemporánea y las raíces del país de Frida.
Un cierre a puro rock
El desfile culminó con una celebración que reunió a la moda, el arte y la música. La banda argentina Silvestre y La Naranja fue la encargada de cerrar la noche con un show en vivo que convirtió la explanada del MALBA en un espacio de encuentro para celebrar los 25 años de una de las instituciones culturales más importantes del país.



