Después de la caminata, llegó el momento de dejarse cuidar. Pampita regresó de su peregrinación a Luján y encontró en casa una pequeña ayudante: su hija Anita.
En las historias que compartió en Instagram, la modelo mostró cómo la nena le ponía crema y le masajeaba los pies mientras ella descansaba en la cama. Un gesto sencillo y cariñoso después de más de doce horas de recorrido.
Una caminata atravesada por la emoción
Este año, Pampita volvió a participar de la peregrinación y compartió una imagen en la que se la veía con lágrimas en los ojos frente a la Virgen, dentro de la Basílica. La lluvia también acompañó parte de un recorrido que tiene un significado especial para ella.
A lo largo de los años, Luján fue un lugar al que acudió para pedir y agradecer. Después de la muerte de Blanca, peregrinó para pedir por un nuevo embarazo; más adelante, regresó para agradecer el nacimiento de Ana.
El amor en los pequeños cuidados
Por eso, la escena del regreso tiene una ternura particular: Anita, cuyo nacimiento fue uno de los motivos de agradecimiento de su mamá, ahora la acompañaba con sus propios cuidados.
Las imágenes permiten detenerse en ese pequeño intercambio cotidiano. Una mamá cansada, una hija que se acerca y una manera de expresar cariño con las manos.
Después de una jornada de fe y emoción, el descanso también tuvo algo de encuentro. En casa, el amor tomó la forma de un masaje en los pies.

