Durante años, el público la conoció como la incondicional fan de Susana Giménez. Después llegó “Lorna investiga”, aquel segmento de Cuestión de Peso que terminó convertido en meme. Pero detrás del personaje simpático y espontáneo existe una historia atravesada por el esfuerzo de comprender códigos que para otras personas resultan naturales.
Este viernes 23 de octubre, después de la crisis que atravesó en el reality de eltrece, Lorna habló en Puro Show y contó en primera persona cómo vive su condición, qué ocurre cuando se altera una estructura conocida y por qué necesita tiempo para procesar aquello que la angustia.
Lorna Gemetto: abogada, periodista y un personaje de la televisión
Lorna tiene 49 años, es abogada y licenciada en Ciencias de la Comunicación. Su nombre empezó a circular en los medios por su admiración por Susana Giménez, a quien sigue desde los diez años.
La conoció personalmente a los 19, después de escribirle una carta y recibir una respuesta. Incluso contó que eligió estudiar Derecho pensando que algún día podría defenderla.
Su paso por una edición anterior de Cuestión de Peso también dejó una marca: allí encabezaba el segmento “Lorna investiga”, cuyo nombre trascendió el programa y se transformó en una expresión utilizada en las redes cuando alguien se propone descubrir hasta el último detalle de una historia.
Una condición que pudo nombrar durante la adultez
“Yo pasé toda mi infancia, mi adolescencia y gran parte de mi vida adulta sin saberlo”, contó Lorna en Puro Show. Según relató, comenzó a encontrar respuestas hace unos 19 años, cuando un conocido le habló por primera vez de la posibilidad de que estuviera dentro del espectro autista.
Lorna continúa utilizando el término Asperger para hablar de su condición, aunque explicó que actualmente se encuentra comprendida dentro del trastorno del espectro autista de grado 1. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales incorporó el antiguo diagnóstico de Asperger dentro del espectro autista. Las características, capacidades y necesidades de apoyo pueden ser diferentes en cada persona.
En su caso, describió una gran capacidad para el razonamiento y la lógica, junto con dificultades para resolver determinadas situaciones cotidianas sin consultar a alguien de confianza.
“Si hay un problema grande e imprevisto que no sea fácil de solucionar, tengo que llamar a algún adulto responsable, que por ahí es más chico que yo”, explicó.
Los códigos sociales y la hipersensibilidad
Lorna también contó que tiene dificultades con la motricidad fina y con ciertos códigos sociales. “No entiendo chistes, ironías, bromas ni dobles sentidos. Es como si hablaran en japonés”, expresó.
Además, habló de su sensibilidad ante determinados estímulos: algunos sonidos, luces, humo y otras situaciones sensoriales pueden resultarle difíciles de tolerar.
Durante su infancia y adolescencia, sostuvo, solía relacionarse mejor con personas más chicas o considerablemente mayores. Con las primeras sentía que compartía códigos; en las segundas encontraba una mirada más comprensiva y protectora.
“Dicen que somos poco empáticos, pero no. Somos muy empáticos con lo que entendemos”, afirmó. Su testimonio describe su experiencia personal y no pretende representar a todas las personas dentro del espectro.
Susana Giménez, un interés que la ayudó a vincularse
Lorna identifica su admiración por Susana como su gran tema de interés. Aunque reconoce que no es habitual que ese interés esté concentrado en una persona, rechaza que deba considerarse necesariamente una obsesión.
“No creo que sea más obsesiva que un hincha fanático de Boca o de River”, explicó. También remarcó que siempre respetó el espacio personal de la conductora y que entre ambas se construyó un vínculo afectuoso.
En otras entrevistas contó que esa admiración la ayudó a salir de su aislamiento, relacionarse con otras personas y hacerse conocida. “Gracias a Susana pude empezar a salir”, había relatado al recordar una etapa en la que sufría maltrato y le costaba vincularse con gente de su edad.
Por qué los cambios inesperados pueden provocarle angustia
El miércoles 21 de octubre, Lorna se quebró en Cuestión de Peso cuando se anunció una modificación en la dinámica de la competencia. Dijo que no estaba dispuesta a atravesar nuevamente un “plan canje” y que debía priorizar su salud psiquiátrica.
En Puro Show explicó qué sucedió desde su mirada. Las sorpresas agradables no le generan rechazo, pero necesita prepararse cuando debe afrontar algo que le provoca miedo, disgusto o estrés.
“Para soportar las cosas que no me gustan y que me ponen mal, tengo que tener tiempo para mentalizarme”, señaló. Y pidió que, frente a una crisis, no intenten minimizar lo que siente: “Lo peor que pueden hacerme es decirme: ‘Pero no es grave’. Déjenme hasta que se me pase y después vemos, porque para mí es terrible”.
El jueves, una junta médica encabezada por Alberto Cormillot resolvió que pueda continuar en el programa siguiendo la rutina que ya conoce. Quedará afuera de las dinámicas sorpresivas, pero tampoco accederá a sus posibles beneficios. Lorna estuvo de acuerdo con la medida y la consideró justa para todos.
Su relato permitió mirar la escena desde otro lugar: no como una reacción exagerada ante una consigna televisiva, sino desde la experiencia de una mujer que necesita anticipación, acompañamiento y tiempo para procesar ciertos cambios.

