Curtis Brown, exjugador de fútbol americano de la Universidad Brigham Young (BYU), y su esposa Kim atraviesan un profundo dolor tras la muerte de su hijo Haze, de apenas 2 años. El pequeño murió el domingo 26 de julio luego de sufrir un accidente en la piscina de la familia, en Clovis, California.
La noticia fue difundida por People, que informó que un integrante de la familia encontró al niño sin respuesta en la piscina y dio aviso a los servicios de emergencia. Los primeros equipos que llegaron al lugar intentaron reanimarlo mediante RCP, pero no pudieron salvarlo. Haze fue trasladado en ambulancia a un hospital cercano, donde posteriormente se confirmó su muerte.

Una tragedia familiar
Según informó la Policía de Clovis, no hubo circunstancias sospechosas alrededor de la muerte del pequeño. Un portavoz del departamento calificó el episodio como “una situación extremadamente desafortunada” y remarcó la importancia de extremar las precauciones cuando hay niños cerca de una piscina.
La familia Brown quedó devastada por la pérdida de Haze, quien era el menor de los cinco hijos de Curtis y Kim. El matrimonio también es padre de los trillizos Julie, Cruze y Kash, de 13 años, y de Trey, de 12.
Quién era Curtis Brown
Curtis Brown, de 42 años, tuvo una destacada carrera como jugador de fútbol americano universitario. Se desempeñó como corredor —running back— de los BYU Cougars entre 2002 y 2006.
Durante su paso por la universidad se convirtió en uno de los jugadores más destacados de su posición y llegó a ser el máximo corredor histórico de BYU. Posteriormente tuvo una oportunidad en la NFL al firmar como agente libre con los Cincinnati Bengals en 2007.

Sin embargo, en los últimos años su vida estuvo centrada principalmente en su familia.
Haze, el hijo que había nacido en 2024
El pequeño Haze había nacido en julio de 2024. Tiempo después de su llegada, su mamá había compartido en redes sociales detalles del difícil parto que atravesó.

Kim contó entonces que la cesárea “no salió como estaba planeado” y relató las complicaciones que tuvo con la anestesia durante el nacimiento. A pesar de la experiencia traumática, destacó la felicidad de tener finalmente a su hijo sano en brazos.
Dos años después, la familia enfrenta la pérdida del niño en circunstancias completamente inesperadas.
La advertencia de la Policía
Tras la tragedia, las autoridades de Clovis hicieron hincapié en la importancia de la prevención para evitar accidentes similares.

El portavoz policial recordó que los adultos nunca deben dejar a los niños nadando sin supervisión y recomendó que los responsables de menores conozcan técnicas de RCP y tengan a mano elementos de seguridad y rescate cuando haya una piscina cerca.
La muerte de Haze dejó a Curtis y Kim frente a una pérdida devastadora y volvió a poner el foco en los riesgos que pueden existir alrededor de las piscinas, especialmente durante el verano.





