Todo lo que tenés que saber sobre la cirugía de brazos: cuándo está indicada, cuándo se resuelve de otra forma y por qué la decisión de no operar puede ser tan importante como la de operar.
Empieza a subir la temperatura y, con ella, la ropa se acorta. Es en esta época cuando el estado de los brazos se convierte en un tema de preocupación recurrente en el consultorio de cirugía plástica. Para algunas personas, la respuesta está en una cirugía; para otras, no. El Dr. Juan Manuel Di Diego, cirujano plástico (MN 103503) y director médico de CRENYF, cuenta en primera persona cómo se toma esa decisión.
"No todo brazo que incomoda necesita una cirugía"
Los brazos son una de esas zonas del cuerpo que generan cada vez más consultas, de pacientes que sienten que perdieron firmeza, que dejaron de usar determinadas prendas o que perciben que el brazo ya no tiene la forma que tenía años atrás. Sin embargo, el especialista es categórico: "no todo brazo que incomoda necesita una cirugía", y agrega que es probablemente una de las zonas donde los cirujanos plásticos actúan con más cautela a la hora de indicar un procedimiento.
La razón, explica, es que aunque se pueden lograr cambios importantes en el contorno, cuando hay un exceso significativo de piel la corrección puede dejar cicatrices que la paciente deberá sostener después. Por eso, más que hablar de "la" cirugía de brazos, el médico prefiere hablar de un abanico de tratamientos que va de lo mínimamente invasivo a lo quirúrgico.
Cuando alcanza con modelar
En pacientes con exceso localizado de grasa y buena capacidad de retracción de la piel, una lipoaspiración puede bastar para definir el contorno. Además, parte de esa grasa puede reutilizarse mediante lipotransferencia para mejorar ciertos relieves y lograr una transición más armónica entre hombro, bíceps y tríceps, siempre trabajando sobre la anatomía propia de cada paciente, no sobre un ideal artificial.
Cuando el problema es la piel: la braquioplastia
Cuando hay verdadero excedente cutáneo, el enfoque cambia. Si la flacidez es leve y está concentrada cerca de la axila, a veces se puede retirar el excedente con una cicatriz más disimulada. Pero cuando sobra mucha piel —algo frecuente después de bajar mucho de peso— es necesaria la braquioplastia, que puede requerir una cicatriz longitudinal en la cara interna del brazo, en algunos casos hasta el codo.
Ahí aparece, según el especialista, el punto central de esta cirugía: el balance entre la forma lograda y la cicatriz necesaria para conseguirla. Advierte que no tendría sentido "intercambiar una pequeña flacidez por una cicatriz que resulte más molesta que el problema original".
Tecnología como complemento, no como reemplazo
Entre la lipoaspiración y la cirugía de resección existe un territorio intermedio: tratamientos para mejorar calidad, textura y tensión de la piel, como la radiofrecuencia (aplicada de forma externa o subcutánea), sistemas de plasma como el jet plasma, plasma rico en plaquetas o mesoterapia. Pueden combinarse con lipoaspiración o cirugía, pero tienen un límite claro: no reemplazan la resección quirúrgica cuando el excedente de piel es importante. No existe, aclara el médico, un tratamiento universal: todo depende de la anatomía, la calidad de los tejidos y la evaluación médica.
Cuando el verdadero problema es la falta de entrenamiento
Hay un grupo de pacientes que llega preocupado por la "flacidez" y, al examinarlos, no presenta exceso de grasa ni de piel: lo que falta es masa muscular. Con los años, y sobre todo sin entrenamiento de fuerza, el brazo pierde volumen y definición, algo que suele confundirse con flacidez. En estos casos, el especialista es claro: la cirugía no es la solución. Un programa de fuerza dirigido a hombros, bíceps y tríceps puede transformar la forma del brazo, algo que ninguna cirugía puede lograr por sí sola.
Después de descensos masivos de peso, la piel no siempre logra adaptarse al nuevo volumen corporal, y ahí la indicación quirúrgica suele ser más clara, incluso con cicatrices extensas. Pero en la mayoría de los casos, la clave está en el diagnóstico correcto. Como resume el Dr. Di Diego, no existe una única cirugía de brazos porque tampoco existen dos brazos iguales, y el objetivo no es llevar a todas las pacientes hacia un mismo modelo corporal, sino encontrar para cada anatomía el mejor equilibrio entre forma, proporción, calidad de piel y cicatriz. Saber cuándo no operar, dice, puede ser tan importante como saber operar.


