¿Qué significa el lujo cuando todo sucede cada vez más rápido? En el Espacio 4 de Casa FOA 2026, Bar y cava, la respuesta toma la forma de una experiencia: tener tiempo para detenerse, conversar y disfrutar.
Bajo el nombre “La Alquimia del Tiempo”, el proyecto de MGC.ARQ (Marina González Clément) imagina el refugio de un ejecutivo contemporáneo que encuentra en el vino, el fuego y la conversación una manera de recuperar el equilibrio cotidiano. En diálogo con “Alquimia”, el concepto de esta edición, la transformación alcanza tanto a los materiales como a la forma de habitar el ambiente.

El Palacio Molina, antiguo edificio de Alpargatas, aporta su propia historia. La intervención convive con una arquitectura que conserva las huellas de su pasado industrial y encuentra nuevas posibilidades de uso. En ese marco, la cava se convierte en un lugar de contemplación, descubrimiento y encuentro.
Tres estancias para descubrir, elegir y compartir
El recorrido se organiza en tres sectores sucesivos, conectados por la experiencia del vino. Primero, conocer su origen; después, elegirlo; y finalmente, compartirlo en una atmósfera íntima.

Esta secuencia permite que el espacio se revele de manera gradual. Los materiales, la iluminación y las visuales acompañan el paso de una estancia a otra y preparan el momento de sentarse y permanecer.
El origen del vino, contado a través de la tierra
La primera estancia funciona como recepción y acercamiento al universo vitivinícola. Allí se presentan tres expresiones de Malbec de Luigi Bosca, acompañadas por botellones de 1,5 litros.
Cada botella se exhibe junto a un cilindro de vidrio que muestra el perfil del suelo de la finca donde se cosechó la uva. Los estratos, las texturas y las tonalidades de la tierra hacen visible la relación entre el vino y su terruño.

La instalación invita a pensar cada botella como expresión de un paisaje: una geografía, una altura, un clima y una composición del suelo. La historia comienza en la tierra y continúa con el conocimiento, el oficio y el tiempo de elaboración y guarda.
Una barra de piedra que se transforma con la luz
En la segunda estancia, una barra de piedra Cristallo retroiluminada concentra las miradas. La luz atraviesa el material y revela sus vetas, transparencias y profundidades, dando una expresión concreta a la idea de transformación.

La madera reviste el ambiente y aporta continuidad y calidez. Su textura contrasta con la luminosidad de la piedra y refuerza la sensación de refugio.
Las cortinas compuestas por borlas de hilo tamizan las visuales y delimitan las estancias sin cerrarlas por completo. Su transparencia genera capas de intimidad y anticipa el carácter más reservado del último sector.
Una fotografía de gran formato de un valle cordillerano, de Joaquín Zaldívar, incorpora el paisaje argentino al interior y conecta la escena con los territorios donde nace el vino.
Vino, fuego y conversación: el corazón del espacio
La tercera estancia reúne la cava, el fuego y los sillones en un ambiente pensado para el descanso y el encuentro. Es el momento en que el recorrido desemboca en una experiencia compartida.
Las botellas evocan la espera y la maduración. Frente a ellas, el fuego aporta movimiento y un punto alrededor del cual reunirse. Ambos elementos expresan distintas formas de transformación: el vino desarrolla su carácter lentamente y el fuego modifica la materia de manera inmediata.
Los sillones invitan a sentarse, prolongar una conversación y disfrutar de un ritmo más pausado.
Materiales que ganan carácter con el tiempo
La madera, la piedra, los tonos oscuros y las texturas de los textiles, junto con una iluminación cuidadosamente controlada, construyen una atmósfera serena.
La elección de materiales responde a su capacidad de envejecer con nobleza y adquirir carácter. Esa mirada acompaña el sentido del proyecto: valorar los procesos y las experiencias que necesitan tiempo.
“La Alquimia del Tiempo” rinde homenaje a la cultura vitivinícola argentina y a la relación entre naturaleza, conocimiento y oficio. Una propuesta donde el lujo se encuentra en algo tan cotidiano como una conversación, una copa compartida o un momento frente al fuego.
Ficha técnica: El proyecto destaca la participación de la arquitecta Justina Martínez Zuviria, por su profesionalismo, compromiso y generosidad. También contó con la colaboración de Bull BS (@bullbuenosaires), Crux Cavas (@cruxcavas), Taller Trocolli (@taller_troccoli_bsas), Vivero Van Heden, Cristina Codern (@cristinacodern), Alejandro Abalo (@alejandro_abalo), Ecofuegos (@ecofuegoscomar), Patricia Garrido (@patriciagarridoiluminacion_), Jera Cristales (@jeracristales) y Herrería Eduardo González (@herreria_artistica_eduardo). Completaron el equipo Sol González Clement (@studio_hummingbird), en diseño gráfico; Agustina Hilbert (@agustinahilbert), en diseño y ejecución de espacios verdes; Joaquín Zaldívar (@joaquin_zaldivar), en fotografía de montaña y naturaleza; María Delatela (@mariadelateladeco), en acolchados, almohadones y cortinados; y Carpintería Fohx–Ortega Hnos.

