El 9 de diciembre de 2001, Kathleen Peterson fue encontrada sin vida al pie de una escalera de su casa en Durham, Carolina del Norte. Tenía heridas en la cabeza y había perdido una gran cantidad de sangre. Su marido, el escritor Michael Peterson, llamó al 911 y sostuvo que su esposa había sufrido una caída accidental.

Lo que al principio podía parecer un accidente doméstico se convirtió en una investigación por homicidio que dividió a una familia, ocupó titulares durante años y dio lugar a una extensa batalla judicial. Más de dos décadas después, el caso sigue despertando interés por las preguntas que dejó abiertas y por las distintas versiones sobre lo que ocurrió aquella noche.

La historia llegó a la ficción con La escalera (The Staircase), la miniserie de 2022 protagonizada por Colin Firth como Michael Peterson y Toni Collette como Kathleen. Disponible en Netflix, la producción reconstruye tanto la investigación como el impacto que tuvo el caso en los hijos de la pareja y en el resto de su entorno familiar.
La muerte de Kathleen Peterson y las sospechas sobre su marido
Kathleen tenía 48 años cuando murió. Era una ejecutiva con una trayectoria profesional consolidada y estaba casada con Michael Peterson desde 1997. Ambos compartían una familia ensamblada, integrada por hijos de relaciones anteriores.

La madrugada de su muerte, Michael afirmó que había encontrado a Kathleen al pie de la escalera y que creía que se había caído. Sin embargo, las heridas que presentaba el cuerpo despertaron sospechas entre los investigadores, que comenzaron a considerar la posibilidad de que hubiera sido atacada.
La investigación avanzó hasta que Michael fue acusado de asesinato en primer grado. La fiscalía sostuvo que había matado a su esposa, mientras que la defensa insistió en que se trataba de un accidente y cuestionó las pruebas presentadas en su contra.
En octubre de 2003, un jurado lo declaró culpable y fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
La condena, la revisión del juicio y el giro judicial
Durante años, Michael Peterson permaneció en prisión mientras su defensa apelaba la condena. El caso dio un giro importante en 2011, cuando un juez consideró que el testimonio de Duane Deaver, un analista de manchas de sangre que había intervenido en la investigación, había sido engañoso. La condena fue anulada y Peterson quedó en libertad bajo fianza a la espera de un nuevo juicio.

Pero ese segundo juicio nunca llegó a realizarse.
En febrero de 2017, Peterson aceptó un acuerdo judicial conocido como Alford plea, por el cual se declaró culpable de homicidio involuntario sin admitir que hubiera cometido el crimen. Esta figura del sistema judicial estadounidense permite aceptar una condena mientras se mantiene la propia declaración de inocencia, reconociendo que la fiscalía cuenta con pruebas suficientes para obtener una condena.
La pena impuesta quedó cubierta por el tiempo que ya había pasado en prisión, por lo que Peterson salió en libertad.
El acuerdo puso fin al proceso penal, pero no despejó todas las dudas sobre la muerte de Kathleen. Michael continuó sosteniendo que no había tenido responsabilidad en lo ocurrido.
La teoría del búho: la hipótesis que alimentó el misterio
Entre las distintas explicaciones que surgieron alrededor del caso, una de las más llamativas fue la llamada teoría del búho.
La hipótesis, impulsada por Larry Pollard, un abogado y vecino de los Peterson, planteaba que Kathleen podría haber sido atacada por un búho en el exterior de la casa. Según esa versión, las lesiones provocadas por el animal habrían contribuido a su caída por la escalera.

Quienes defendieron esta posibilidad señalaron las heridas en el cuero cabelludo y la presunta presencia de pequeñas plumas en el pelo de Kathleen. La teoría buscaba ofrecer una explicación alternativa a las lesiones que habían llevado a los investigadores a sospechar de su marido.
Sin embargo, nunca fue demostrada judicialmente ni se convirtió en una conclusión oficial sobre lo sucedido. Hasta hoy, permanece como una hipótesis que alimenta el debate alrededor del caso.
Los hijos y una familia dividida por la investigación
La muerte de Kathleen no solo tuvo consecuencias judiciales. También afectó profundamente a una familia ensamblada que quedó atravesada por las sospechas y las distintas posiciones frente a Michael.
Él tenía dos hijos biológicos de su primer matrimonio con Patricia Sue Peterson: Clayton y Todd. Kathleen, por su parte, tenía una hija de una relación anterior, Caitlin Atwater.
Además, Michael y su primera esposa habían criado a Margaret y Martha Ratliff, dos hermanas cuya madre, Elizabeth Ratliff, había muerto en Alemania en 1985. Su muerte también había ocurrido al pie de una escalera y volvió a ser examinada durante la investigación del caso Peterson, lo que añadió otra dimensión inquietante a la historia.

Con el avance del proceso judicial, las posiciones dentro de la familia cambiaron. Caitlin, que inicialmente había apoyado a Michael, terminó convencida de que él era responsable de la muerte de su madre y se convirtió en una testigo importante para la fiscalía. Margaret y Martha, en cambio, mantuvieron su apoyo a Peterson.
Las diferencias entre los hijos y el impacto emocional del proceso se convirtieron en uno de los ejes centrales de la historia.
Un caso que tuvo una resolución judicial, pero no despejó todas las incógnitas
La historia de Kathleen Peterson volvió a instalarse en la conversación pública a través de documentales y producciones de ficción que reconstruyeron las distintas etapas de la investigación.
La miniserie La escalera toma como punto de partida la muerte de Kathleen y sigue el recorrido de Michael desde la acusación y el juicio hasta las consecuencias que el caso tuvo en su entorno más cercano. Con Colin Firth y Toni Collette en los papeles principales, también muestra cómo las distintas versiones de los hechos afectaron los vínculos familiares.

El desenlace judicial es conocido: Michael Peterson fue condenado por asesinato, la condena fue anulada y, años después, aceptó un acuerdo por homicidio involuntario que le permitió recuperar la libertad.
Pero la pregunta que dio origen a toda la investigación continúa abierta en el plano de los hechos: qué ocurrió exactamente aquella noche en la casa de los Peterson y cómo murió Kathleen.
Esa falta de una explicación definitiva es, precisamente, uno de los motivos por los que el caso sigue generando interés.

