“Después de cenar siempre necesito algo dulce”. Antes de pensar que te falta voluntad, hay algo que vale la pena mirar: qué comiste en la cena.
Si tu plato tiene poca proteína o está formado principalmente por hidratos, es posible que la comida no te deje lo suficientemente satisfecha y que, un rato después, vuelvas a buscar algo para comer.
El cambio puede estar en tu plato
No necesitás cenar cada vez menos para bajar de peso. Necesitás una cena que te deje satisfecha.
Una forma simple de armarla:
🥩 1/3 del plato de proteína: carne, pollo, pescado o huevos.
🥗 1/2 del plato de vegetales: aportan fibra y volumen.
🥑 Una porción de grasa saludable: aceite de oliva, palta, frutos secos o semillas.
Los hidratos también pueden estar presentes. La cantidad dependerá de tus necesidades y de tu objetivo.
La idea no es sacar alimentos, sino armar una comida más completa.
¿Y el postre?
No significa que nunca puedas comer algo dulce después de cenar.
Pero si todas las noches sentís que necesitás terminar con chocolate, galletitas o helado, probá hacerte una pregunta antes:
¿Mi cena realmente me dejó satisfecha?
Porque muchas veces, cuando intentamos bajar de peso, hacemos cenas demasiado pequeñas o con poca proteína y después terminamos buscando algo más.
Y hay otro dato interesante: alimentos como el huevo, el pescado, las semillas y los frutos secos aportan nutrientes que participan en el descanso y pueden formar parte de una cena pensada también para cuidar el sueño.
Bajar de peso no significa acostarte con hambre. A veces, la solución no está en aprender a resistir el antojo. Está en aprender a armar mejor tu plato.
Fuente: Solange Leban es licenciada en Nutrición, se especializa en mujeres +40. @nutricionconsolange

