Eugenia Tobal atraviesa una etapa plena junto a su pareja, Francisco García Ibar, y su hija Ema, de seis años. Sin embargo, detrás de ese presente también hay una historia marcada por una de las pérdidas más difíciles de su vida. Durante su participación en Diván de Mapapis, la sección de la comunidad Criemos Libres, la actriz recordó el fallecimiento de su madre, Ofelia Zaino, y cómo transitó ese dolor mientras comenzaba su camino como mamá.
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Ofelia murió el 12 de febrero de 2020, tras una larga lucha contra el cáncer. Apenas dos meses antes, en diciembre de 2019, Eugenia había cumplido uno de sus mayores sueños con el nacimiento de Ema, a los 44 años, luego de haber congelado óvulos.
Al recordar aquel período, la actriz resumió la sucesión de acontecimientos que transformaron por completo su vida. “Nació Ema en diciembre, en febrero falleció mi mamá y en marzo nos encerraron por la pandemia”, expresó.
Para Eugenia, el golpe más fuerte fue atravesar la maternidad sin la presencia de quien imaginaba como uno de sus grandes apoyos.
“Maternar sin ser maternada fue muy duro. Todo lo que me imaginé de poder vivir junto a ella no sucedió”, confesó con profunda emoción.
Cómo atravesó el duelo mientras criaba a su hija
A pesar del dolor, Tobal explicó que el nacimiento de Ema fue también el motor que la impulsó a seguir adelante. “Había algo que me decía que no podía quedarme mal, que me tenía que levantar porque tenía que darle de comer a mi hija”, recordó.
Con el paso del tiempo, también aprendió a dejar de lado las exigencias que muchas veces atraviesan la maternidad.

“No me hice problema ni me cuestioné si era mejor o peor madre porque no le di teta”, contó, dejando en claro que cada experiencia es distinta y que no existen maternidades perfectas.
La actriz reconoció que el duelo continúa siendo parte de su vida, aunque hoy logra convivir con ese dolor desde otro lugar. “Al día de hoy, después de seis años, puedo decir que ya no lloro todos los días”, expresó con sinceridad.
Sobre el final de la entrevista, aprovechó para dejar un mensaje sobre la importancia de cuidar la salud mental y permitirse atravesar los momentos difíciles sin culpa.

“No siempre podemos con todo. Es válido. Pidamos ayuda si la necesitamos porque siempre hay alguien que nos puede ayudar”, reflexionó.
Con un relato honesto, sensible y sin filtros, Eugenia volvió a poner sobre la mesa la importancia de hablar del duelo, de las exigencias que muchas veces atraviesan la maternidad y de la necesidad de aceptar que pedir ayuda también es una forma de cuidarse.


