"El sacrificio de mis padres y el sueño de mamá", compartió José Manuel López, más conocido como "El flaco", camino al Mundial 2026. Al igual que muchos futbolistas, el correntino tiene una historia marcada por el esfuerzo y la resiliencia. Así, es una de las jóvenes promesas de esta nueve etapa de la Scaloneta.
Nacido el 6 de diciembre del 2000 en San Lorenzo, un pequeño pueblo de Corrientes, desde muy chico sintió amor por el fútbol. Fue criado en una familia humilde: su madre era ama de casa y su padre trabajaba en embarques pesqueros. Desde los 7 años, empezó a jugar en el Club El Progreso y más adelante, en el Club Atlético Saladas.
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Su salto más grande lo haría a los 9 años cuando se sumó a las inferiores de Independiente de Avellaneda. Sin embargo, su paso por el Rojo estaría marcado por un fuerte obstáculo que casi lo hace dejar el deporte. Todo sucedió tras una lesión en la cintura que puso en peligro a todos sus sueños.
"Tuve un problema que casi me hizo dejar el fútbol. Tenía una lesión en la cintura, en los huesos, que casi no me dejaba caminar. Pensé en dejar un tiempo, pero las ganas fueron más fuertes", reveló durante una entrevista. A pesar de que fue uno de los peores momentos de su vida, supo salir del pozo y remontar gracias a su familia.

En 2017, Lanús lo convocó para una prueba y terminó integrando el plantel de Quinta División, donde mostró su versatilidad jugando como centrodelantero, extremo y mediocampista ofensivo. Esto llamaría la atención de Palmeiras de Brasil, equipo que lo terminó convocando y en el que sería una pieza clave.



