Mientras sigue de cerca cada paso de la Selección Argentina en el Mundial 2026, hay una protagonista que ocupa sus pensamientos mucho más que cualquier resultado deportivo. A miles de kilómetros de distancia, Nina, su hija de apenas tres meses, se convirtió en el centro de su mundo.
Este domingo, Leo Paradizo vivirá una situación tan inédita como movilizante: celebrará su primer Día del Padre lejos de ella y de su esposa, Mercedes "Mecha" Blanco. Instalado en Estados Unidos por la cobertura mundialista, el periodista deportivo reconoce que extraña a su pequeña todos los días, aunque también vive con enorme felicidad esta nueva etapa que llegó a sus 46 años y transformó por completo su manera de ver la vida.

En esta charla con Para Ti, habla sobre la emoción de la paternidad, las videollamadas que lo ayudan a acortar la distancia y el amor inmenso que siente por Nina.
"Cada esfuerzo es pensando en ella"
—Estás viviendo un momento muy especial: te convertiste en papá por primera vez hace apenas unos meses y, al mismo tiempo, te toca cubrir uno de los eventos más importantes de tu carrera, el Mundial 2026. ¿Cómo estás atravesando esta etapa tan intensa en lo personal y en lo profesional?
—Es bastante ambiguo, porque si bien la cobertura de un Mundial implica estar muy ocupado en la actividad laboral, la extraño mucho, y se me hace difícil. Extraño tenerla en mis brazos, comerla a besos, jugarle, mirarla. No es fácil.
Pero estoy tranquilo porque mi mujer está muy bien acompañada por la familia. El mayor problema es que extraño a mi chiquita. Pero al mismo tiempo tomo con mucha responsabilidad este Mundial. Cada esfuerzo es pensando en ella.
—Este va a ser tu primer Día del Padre. ¿Qué sentimientos te genera esta fecha ahora que Nina llegó a tu vida?
—Es muy fuerte. Siempre lo soñé, no tenía claro si alguna vez se iba a dar. Y es más lindo de lo que pude imaginar. Me toca pasar el primer día del padre sin ella, pero no es algo que me perturbe. Al contrario, me tomo los días comerciales con bastante liviandad.

"Siento que alcancé un estado de madurez que me lleva a pensar que no voy a fallar como papá"
—Te convertiste en papá a los 46 años. ¿Sentís que la paternidad te encontró en el momento justo? ¿Qué cosas valorás hoy que quizás años atrás no hubieras visto de la misma manera?
—Creo que sí, que el contexto de mi vida daba para que Nina lo convirtiera en el momento más lindo de mi vida. Siento que alcancé un estado de madurez que me lleva a pensar que no voy a fallar como papá. ¿Qué cosas valoro más desde ahora? El concepto de familia que me inculcaron mis papás siempre fue muy importante. Hoy se potenció, y disfruto cada momento juntos.

—Desde que nació Nina se te ve completamente enamorado de ella, tanto en redes sociales como al aire. ¿Qué descubriste de vos mismo en estos primeros meses como papá?
—Me tiene enloquecido, creo que estrené el corazón, jajaja… Descubrí que hay un sentido de la vida distinto. Todo ha pasado a un segundo plano. Hace unos días acá en Estados Unidos, tuve una hora libre y terminé en un outlet. La cantidad de ropa de bebé que compré no tiene nombre.
Vestiditos, bodys, mallitas, de todo. No podía parar. Jamás compré tanta ropa en mi vida, ni siquiera para mí. La cuenta era abultada, pero lo feliz que me fui. Fue uno de los gastos más lindos de mi vida. Imagino que es una tendencia. Todo será así a partir de ahora. Todo para la chiquita. Me parece que estoy entregado…
"Tenemos una vida por delante juntos, con muchos días del padre para pasar en familia"
—Este primer Día del Padre te encuentra lejos de tu esposa y de tu hija por una cobertura histórica. ¿Cómo convivís con la emoción profesional de estar en el Mundial y la tristeza de perderte una fecha tan significativa en familia?
—No me preocupa realmente. Lo resolvemos con una videollamada y listo. Solo me interesa que ellas estén bien, tenemos toda una vida por delante juntos, con muchos días del padre para pasar en familia.

—¿Cómo hacés para mantener el vínculo cotidiano con Nina a la distancia? ¿Hay algún momento del día, videollamada o ritual que se haya vuelto indispensable durante este viaje?
—Hacemos videollamada casi todos los días. Le hablo unos minutos, la miro, por momentos ella se ríe, y a veces también hace “puchero”. Mecha me cuenta que cuando corto la videollamada arma un escándalo y llora, jajaja. Es muy chiquita, pobrecita. Tiene 3 meses.
Pero le hablo y le juego por videollamada. Luego estoy recibiendo fotos y videos de ella durante todo el día. Y a veces, cuando estoy al aire, le ponen la tele para que me vea y me escuche, y me cuentan que se ríe. Pero esto último sin excederse, queremos evitar que mire pantallas.

"Yo creía que tenía una linda vida hasta el momento de su nacimiento"
—La llegada de un hijo suele cambiar prioridades y perspectivas. ¿Qué cosas modificó Nina en tu manera de mirar la vida, el trabajo y el futuro?
—Mirá, siempre me han dicho que me iba a cambiar la vida. Y uno no se da cuenta hasta que lo experimenta. Realmente sucedió. Me cambió la vida. Todo lo que haga de ahora en más será en función de ella, incluso el trabajo. Tengo claro que su futuro se construye a través del esfuerzo, y como consecuencia, del éxito laboral.

—Si dentro de algunos años Nina leyera esta entrevista, ¿qué te gustaría que supiera sobre cómo viviste sus primeros meses de vida y este primer Día del Padre?
—Que me hizo muy feliz, yo creía que tenía una linda vida hasta el momento de su nacimiento, y sin embargo, lo mejor llegó cuando la vi nacer. Que sepa que me dio mucha luz. Que no existieron momentos tristes mientras la tuve en mis brazos. Que descubrí el amor en un estado que no sabía que existía. Que pasó a ser mi vida entera, y para siempre.
Fotos: Gentileza familia Paradizo





