Murió Chiche Gelblung: le temía a la muerte, pero eligió vivir sin detenerse - Revista Para Ti
 

Murió Chiche Gelblung: le temía a la muerte, pero eligió vivir sin detenerse

Preocupación por la salud de Chiche Gelblung: qué le sucede al periodista de 82 años
El periodista murió este miércoles a los 82 años. Había hablado con una sinceridad conmovedora sobre su miedo al final, las pérdidas que lo marcaron y la ayuda que necesitó para aceptar la finitud. Sin embargo, siguió trabajando, haciendo planes y aferrándose a sus afectos hasta sus últimos días.
News
Google Logo

Seguí a Para Ti en
Google

News

Chiche Gelblung murió este miércoles 9 de septiembre a los 82 años, después de haber sido internado en el Sanatorio Mater Dei por complicaciones respiratorias. Su partida conmueve al periodismo argentino y recupera una de las confesiones más íntimas que realizó durante sus últimos años: le tenía miedo a la muerte.

Lo decía sin imposturas. Sin intentar mostrarse invulnerable ni refugiarse en alguna frase tranquilizadora. Chiche, el periodista que había atravesado guerras, enfermedades, situaciones extremas y más de seis décadas de exposición pública, reconocía que pensar en el final lo asustaba.

Pero había algo todavía más poderoso que ese temor: sus ganas de seguir viviendo.

"Tuve que pedir ayuda para entender y aceptar la muerte"

En una entrevista concedida en 2024, Chiche contó que había necesitado recurrir al psicoanálisis para intentar comprender y aceptar la muerte. Para alguien acostumbrado a investigar, preguntar y buscar explicaciones, la finitud representaba una incógnita imposible de resolver.

El miedo no se relacionaba únicamente con su propia partida. Estaba atravesado por las pérdidas acumuladas, por las personas que había amado y por una infancia que lo había obligado a crecer demasiado rápido.

Con el paso de los años había despedido a sus padres y a su hermana Olga, con quien mantenía un vínculo profundamente cercano. Cada ausencia lo enfrentó con una verdad que le costaba aceptar: incluso los afectos que parecen eternos pueden desaparecer.

El niño que tuvo que aprender a sobrevivir

Para comprender aquel temor también es necesario regresar a su infancia. Samuel Gelblung creció en Villa Devoto dentro de un hogar que él mismo describió como difícil.

Habló del desafecto de sus padres, del trabajo infantil y de la necesidad de irse de su casa siendo muy joven. Solía decir que había tenido 80 años desde chico, como si las experiencias de aquellos primeros tiempos le hubieran quitado el derecho a sentirse protegido.

Chiche aprendió pronto a sobrevivir y construyó una personalidad fuerte, frontal y muchas veces desafiante. Sin embargo, aquella aparente dureza escondía a un hombre que valoraba profundamente los vínculos y que sufría ante la idea de perderlos.

Cuando le preguntaron qué recuperaría si pudiera volver atrás, no eligió un momento de gloria profesional ni una gran primicia. Eligió a sus padres.

Confesó que le había costado mucho convertirse en huérfano, aunque ya fuera un hombre adulto cuando ellos murieron. En aquella respuesta volvía a aparecer el chico que, pese a todo lo vivido, todavía necesitaba sentirlos cerca.

El periodismo como una manera de aferrarse a la vida

Si Chiche le temía a la muerte, el periodismo fue una de sus formas de enfrentarla.

Trabajó durante más de seis décadas en medios gráficos, radio y televisión. Fue director de la revista Gente, corresponsal de guerra y conductor de ciclos que dejaron una marca en la televisión argentina, como Memoria, Impacto Chiche y 70.20.10.

Aun cuando su salud comenzó a imponerle pausas, intentó mantenerse activo. Después de cada internación buscaba regresar al estudio, recuperar su rutina y volver a hablar de actualidad.

No sabía vivir lejos de las noticias. Preguntar, investigar y contar historias eran mucho más que un trabajo: representaban su manera de permanecer conectado con el mundo.

Chiche no negaba el miedo. Lo llevaba consigo mientras seguía avanzando.

Cristina Seoane y la familia que se convirtió en su refugio

En ese recorrido tuvo un sostén fundamental: Cristina Seoane, su compañera durante casi 50 años.

Se conocieron en la revista Gente, cuando él dirigía la publicación y ella trabajaba como modelo. Después llegaron una vida compartida, las crisis, las reconciliaciones y una familia formada por sus tres hijos, Federico, María y Magdalena, y sus siete nietos.

Cristina permaneció a su lado durante los momentos más difíciles y lo acompañó especialmente frente a los problemas de salud de los últimos años.

Cuando Chiche hablaba de lo mejor que le había dado la vida, no mencionaba sus logros ni los reconocimientos. Elegía a sus hijos y a sus nietos. Allí, lejos de la televisión y del personaje público, encontraba su verdadera medida del tiempo.

Vivir aun sabiendo que existe el final

Chiche no construyó una respuesta definitiva sobre la muerte. Tampoco consiguió que dejara de asustarlo. Lo que hizo fue decidir que ese temor no gobernaría sus días.

Continuó haciendo proyectos, siguiendo las noticias y pensando en la próxima historia. Cada regreso al trabajo fue una manera de recuperar su lugar en el mundo y decir que todavía estaba ahí.

Tal vez por eso su vida no pueda medirse solamente en años. Está en las generaciones de periodistas que formó, en las entrevistas que quedaron guardadas, en las discusiones que abrió y en una forma de ejercer el oficio que siempre llevó su sello.

Chiche Gelblung le temía a la muerte. Lo admitió con una honestidad poco frecuente. Pero también encontró su manera de desafiarla: vivió con intensidad, hizo del periodismo su motor y se aferró al amor de su familia hasta el final.

 
   

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig