La historia de Valeria Valverde comenzó con un accidente y terminó convirtiéndose en uno de los casos más conocidos vinculados con San Carlo Acutis.
En julio de 2022, la joven costarricense tenía 21 años y estudiaba en Florencia, Italia, donde vivía desde 2018. Una madrugada cayó de su bicicleta mientras circulaba por el centro de la ciudad y sufrió un gravísimo traumatismo craneoencefálico.
Su estado era crítico. Debió ser sometida a una craneotomía de urgencia para aliviar la presión sobre el cerebro y los médicos consideraban que las posibilidades de supervivencia eran muy bajas.

Mientras Valeria permanecía internada, su madre, Liliana Valverde, tomó una decisión que terminaría siendo central en la historia: viajar a Asís para pedir la intercesión de Carlo Acutis.
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El viaje de su madre a Asís
Seis días después del accidente, el 8 de julio de 2022, Liliana llegó a Asís y se dirigió a la tumba de Carlo Acutis, en el Santuario de la Desposesión.
Allí se arrodilló para rezar por su hija y dejó una carta con su pedido. Según reconstruyó posteriormente el Vaticano, permaneció durante horas rezando frente a la tumba del joven, a quien le encomendó la recuperación de Valeria.
Carlo Acutis había muerto en 2006, a los 15 años, a causa de una leucemia. Había sido beatificado en 2020 y era conocido por su devoción religiosa y por utilizar internet para difundir contenidos relacionados con la fe.
Lo que ocurrió después fue el punto de partida de la investigación que años más tarde llevaría a reconocer el milagro.

El día en que comenzó la recuperación
El mismo día en que Liliana llegó a Asís, desde el hospital recibieron una noticia inesperada: Valeria había comenzado a respirar espontáneamente.
Al día siguiente, los médicos observaron que empezaba a recuperar el movimiento de sus miembros superiores y también parte del habla. Su evolución continuó durante los días siguientes, en contra de las expectativas iniciales.
El 18 de julio, una tomografía computarizada mostró que la hemorragia cerebral había desaparecido. El 11 de agosto, Valeria fue trasladada a rehabilitación y su recuperación avanzó rápidamente.

La joven permaneció apenas una semana realizando fisioterapia. Para septiembre, a solo dos meses del accidente, había recuperado completamente su salud.
El 2 de septiembre de 2022, Valeria y su madre regresaron juntas a Asís para agradecer ante la tumba de Carlo Acutis.
La investigación de la Iglesia
La recuperación de Valeria comenzó entonces un largo proceso de investigación médica y religiosa.
Para que una curación pueda ser reconocida oficialmente como milagro dentro de la Iglesia Católica, el caso debe atravesar una evaluación científica y posteriormente una investigación teológica. En este caso, el proceso concluyó que la curación de Valeria no tenía una explicación médica suficiente y podía atribuirse a la intercesión de Carlo Acutis.
El 23 de mayo de 2024, el papa Francisco autorizó la promulgación del decreto que reconoció oficialmente el milagro. El Vaticano señaló que se trataba de una curación vinculada con una joven costarricense que había sufrido un traumatismo craneal gravísimo tras un accidente en bicicleta.
El reconocimiento fue determinante porque se convirtió en el segundo milagro atribuido a la intercesión de Carlo Acutis, requisito necesario para su canonización.

De Carlo Acutis a San Carlo Acutis
El primer milagro atribuido a Acutis había sido la curación de un niño brasileño, Matheus, que padecía una grave malformación congénita del páncreas. Ese caso permitió su beatificación en 2020.
El caso de Valeria fue el que abrió definitivamente el camino hacia su canonización.
Finalmente, Carlo Acutis fue canonizado el 7 de septiembre de 2025, durante una ceremonia celebrada en el Vaticano. Desde entonces, ya no corresponde referirse a él como “el Beato Carlo Acutis”, sino como San Carlo Acutis.
La historia que Valeria llevó hasta el Vaticano
La joven que había estado al borde de la muerte volvió a su vida cotidiana y continuó con sus proyectos. Su historia, sin embargo, quedó estrechamente vinculada con la del joven italiano.
En 2025, Valeria participó de la ceremonia de canonización de Carlo Acutis y fue invitada a formar parte de la celebración. La joven se convirtió así en una de las protagonistas del proceso que llevó a Acutis a los altares.
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Su historia también quedó asociada a una imagen que resume todo el episodio: una madre que viajó hasta Asís cuando su hija estaba al borde de la muerte, se arrodilló ante la tumba de Carlo Acutis y pidió por su recuperación.
Para la Iglesia Católica, aquella recuperación fue reconocida oficialmente como un milagro. Para Valeria y su familia, fue una experiencia que cambió para siempre sus vidas.
Y el recorrido que comenzó aquella madrugada de julio de 2022, con una bicicleta caída en una calle de Florencia y una joven gravemente herida, terminó años después con la canonización del santo a cuya intercesión la Iglesia atribuyó su curación.



