En septiembre comienzan muchas de las decisiones que definirán la escolaridad del próximo año. Con las familias visitando colegios y las inscripciones proximamente abiertas (y en el mes del Día del Maestro) la especialista en educación María Victoria Alfieri propone mirar la elección de la escuela desde otro lugar: no buscar la institución “perfecta”, sino aquella cuyo proyecto pueda comprenderse y en la que cada niño pueda desplegar sus potencialidades.
Para Alfieri, una visita permite leer tres dimensiones: el ambiente, los vínculos y la relación con el proceso de aprendizaje y conocimiento. “Una escuela no solamente se observa: también se siente. A veces una familia no sabe exactamente qué mirar, pero siente que allí sucede algo diferente. Esa primera percepción también merece ser escuchada.”
¿Cómo saber si lo que dice una escuela realmente sucede? La especialista propone ir más allá de la información de la web y pedir que la institución pueda mostrar cómo se concreta su propuesta. Y plantea también una señal de alerta: “Quizás una señal para prestar atención sea la distancia entre aquello que una institución dice y aquello que puede hacer visible”.
Para Alfieri, qué quiere conocer la escuela de la familia y del niño en los primeros contactos, dice mucho sobre una institución: “Las preguntas que formula una institución dicen mucho acerca de su manera de mirar la infancia”, sostiene.
Con respecto a la incorporación de la IA, para Alfieri, el desafío es que tecnología y pensamiento artesanal puedan convivir: “La pregunta, entonces, no es solamente si los chicos usan inteligencia artificial, sino para qué la utilizan, qué hacen con aquello que reciben y cuánto pensamiento propio existe antes, durante y después de utilizarla. No necesariamente una escuela con más pantallas es una escuela más contemporánea".
Frente a la tendencia de los adultos a buscar “la mejor escuela”, Alfieri propone otra mirada: ¿qué experiencia educativa imaginamos para este niño/a? “Quizás no se trate de encontrar una escuela perfecta, sino una escuela cuyo proyecto podamos comprender, en la que nuestro hijo pueda desplegar sus potencialidades y en cuya comunidad podamos imaginar que, poco a poco, también nosotros podremos vivirla.” concluye
María Victoria Alfieri: Licenciada en Ciencias de la Educación. Referente de la pedagogía Reggio Emilia en la región. Especialista en juego. Autora, conferencista y directora general de Aletheia.

