Silvana Vives: de las finanzas y el mundo corporativo a liderar Conciencia
 

Silvana Vives, presidenta de Conciencia: "No hay nada que te dé más propósito que poner tu carrera al servicio de otro"

Presidenta de Asociación Conciencia desde 2022, construyó una extensa carrera en el mundo corporativo, tuvo cinco hijos, emprendió y encontró en el trabajo por la educación y la ciudadanía un nuevo sentido para todo lo aprendido.
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Silvana Vives entra al espacio donde funciona Conciencia como un torbellino de energía. Saluda, se mueve, conversa con su equipo, cuenta una anécdota, vuelve sobre otra. La alegría circula alrededor suyo y durante la entrevista, la sesión de fotos y el video queda claro que esa energía no es solamente una forma de hablar: es también una manera de trabajar.

Está acostumbrada a poner quinta cuando algo la entusiasma. Lo hizo durante su carrera en el mundo corporativo, cuando estuvo al frente de equipos y trabajó en finanzas; lo hizo cuando decidió emprender después de la crisis de 2001 y lo hizo, con otra dimensión, cuando en 2015 se cruzó con Conciencia.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
Silvana Vives, presidenta de Asociación Conciencia desde 2022.

Tiene una sólida carrera profesional, cinco hijos y una historia atravesada por la educación. Licenciada en Administración de Empresas por la UCA y con un posgrado en Finanzas en el CEMA, pasó buena parte de su vida profesional por bancos y por el área de banca e inversión. Después creó su propia productora de eventos.

Pero su recorrido terminó encontrando otro lugar. Hace cuatro años asumió como presidenta de Asociación Conciencia y, desde entonces, dice haber aplicado allí buena parte de las herramientas que había construido durante su vida corporativa: gestión, planificación, resultados, procesos, datos y equipos.

Solo que esta vez había algo más.

“Yo voy a aplicar los mismos pilares que aplico para la corporación”, cuenta. “Resultados, gestión del board, de la gobernanza y gestión de los procesos. La única diferencia es que le voy a poner un condimento que para mí es algo que creo yo que me hace muy distinta, que es este tema de la maternidad. Yo soy muy maternal”.

Su historia personal y profesional aparece así como un largo recorrido que, sin que ella lo hubiera planeado, vuelve una y otra vez al mismo punto: la educación como herramienta para ampliar posibilidades.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
Silvana Vives, una carrera atravesada por la educación.

El colegio que marcó su vida

Silvana es la mayor de cuatro hermanos. Su padre, hijo de un inmigrante radicado en Tres Arroyos, había estudiado para ser contador público y construido una carrera profesional que lo llevó hasta convertirse en director de Public Affairs de Philip Morris. Lo hizo, además, sin hablar inglés.

“Mi papá no sabía hablar en inglés”, recuerda. Tomaba clases y tenía una verdadera obsesión con el idioma.

El día que recibió su primer sueldo como director, tomó una decisión que para Silvana tendría consecuencias mucho más profundas de las que podía imaginar: cambiar a sus cuatro hijos de colegio.

La familia vivía en Don Torcuato y ella asistía a una escuela de barrio en San Fernando. De pronto, tenía que ingresar a San Andrés.

“Yo soy la mayor de cuatro hermanos y era la que iba al cadalso porque era la primera que me la daba a mí”, cuenta entre risas.

El cambio fue brusco. Silvana no sabía siquiera decir “yes”. Durante el primer mes la prepararon para ingresar y, cuando finalmente empezó, la experiencia fue abrumadora.

“Yo me acuerdo que salía del colegio y le decía llorando a mi mamá: ‘Mamá, no entiendo. Desde que me dicen buen día hasta que me dicen hasta mañana, no entiendo nada de lo que sucedió en el día’”.

Pero aquella dificultad terminó convirtiéndose en una de las primeras grandes experiencias de superación de su vida. Terminó con el mejor promedio y fue abanderada.

Su padre le repetía una frase que escuchó muchas veces durante su infancia: “Cuando seas grande me lo vas a agradecer”.

“Y la realidad es que tuvo toda la razón”, dice.

Aquella experiencia quedó grabada en ella. Tanto, que reconoce que la educación se convirtió en una obsesión que atraviesa su vida: la propia, la de sus hijos y hasta la de sus sobrinos.

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“El trabajo me corre por la sangre”, cuenta Silvana.

“Uno repite las historias familiares y yo tengo una obsesión con la educación, con la mía, con la de mis hijos y con la de mis sobrinos, porque a veces me extralimito en mi rol de madre con los hijos de mis hermanos”, admite.

Después llegó la UCA, donde estudió Administración de Empresas, y más tarde un posgrado en Finanzas en el CEMA.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
Silvana Vives, entre la vida corporativa y el compromiso social.

Una mujer joven en un mundo de hombres

La mayor parte de su carrera profesional transcurrió en bancos. Trabajaba en medios y comunicaciones dentro del área de banca e inversión y, cuando tenía alrededor de 26 años, llegó a una entrevista que todavía recuerda.

El entrevistador era un hombre que, según cuenta, no parecía demasiado interesado en escucharla. Hasta que le dijo algo que podría haber sido un obstáculo, pero que ella decidió convertir en una oportunidad.

“Mirá, vos no te preocupes. Este es un banco americano y la verdad es que nosotros te llamamos porque nos están exigiendo que empecemos a poner mujeres en los cargos de liderazgo”, le dijo.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
Su historia familiar también está marcada por la educación.

Silvana no dudó demasiado.

“Bueno, si vos me pagás lo que yo quiero, es un win-win. Entro acá, hago lo que quiero y vos tenés tus resultados”.

La frase condensa bastante de su manera de pensar. Silvana se define como pragmática, competitiva y muy segura de aquello para lo que se preparó.

También reconoce que no todo dependió únicamente de ella. En distintos momentos de su carrera tuvo hombres que la acompañaron y que fueron importantes para su desarrollo profesional.

“Yo llegué ahí por recomendación de muchos hombres”, señala. Y enseguida pone el foco en una experiencia que considera común entre las mujeres: “Las mujeres tenemos como la obligación de poner en valor el valor propio que tenemos. Tenemos que demostrarlo todo el tiempo”.

En aquel mundo corporativo, además, era la única mujer al frente de equipos.

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La maternidad y una carrera profesional intensa, a la vez.

Cinco hijos, una carrera y una agenda imposible

En paralelo a esa carrera, Silvana se casó y tuvo cinco hijos. “Creo que estuve embarazada diez años seguidos”, dice, con la misma naturalidad con la que cuenta cualquier otra anécdota de su vida profesional.

La combinación entre una carrera exigente y una familia numerosa implicó planificación, decisiones y sacrificios.

“Es muy atípico. Es sacrificado y requiere de elegir y tomar muchas decisiones. Por eso digo: no es una exageración, para las mujeres es todo mucho más difícil”.

Ella, además, tenía claro que quería una familia numerosa porque había crecido en una. Y tenía también otra certeza: no podía imaginarse sin trabajar.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
“No soy una madre perfecta”, reconoce Silvana.

“A mí me corre el tema del trabajo por la sangre. Yo no puedo no trabajar, no puedo no competir, no puedo no llegar a donde se me pone en la cabeza llegar”.

Eso significaba organizar cada hora. Durante una etapa había establecido con su equipo una jornada de 8 a 17. A las cinco se iba a su casa para ocuparse de sus hijos.

Los cinco habían nacido en un período muy corto y la logística familiar era casi militar. Los bañaba, les daba de comer, los acostaba y, cuando finalmente estaban dormidos, volvía a conectarse con el trabajo.

Cuenta que alrededor del año 2000 ya tenía una modalidad de trabajo remoto que le permitía ingresar al sistema del banco desde su casa.

“No es gratis”, reconoce. Pero también dice que estaba orgullosa de la carrera que había construido.

“Cada minuto de dolor y de incomodidad valió la pena”.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
De las finanzas al mundo del emprendedurismo.

En ese recorrido también tuvo una reflexión sobre la maternidad que le llegó a través de una psicóloga. Silvana sabía que no era una “madre perfecta” y que no estaba presente de acuerdo con el modelo idealizado que tenía en la cabeza.

La profesional le dijo que tenía que ser honesta consigo misma: el trabajo le corría por la sangre y sus hijos también iban a aprender de eso.

“Mis hijos tienen un ejemplo de una mamá que es muy apasionada por lo que hace, que toma las decisiones con una claridad a veces medio brutal y de eso aprenden”.

Para ella, además, la pareja cumple un papel central en esa ecuación.

“Las mujeres tenemos que saber elegir los maridos, que nos acompañan”, sostiene. Sin un compañero que esté a la par, considera que el desafío se vuelve todavía más difícil.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
Conciencia llegó a su vida en 2015 y lo transformó todo.

Las escenas del banco y el humor como respuesta

En aquel ambiente predominantemente masculino, Silvana también aprendió a moverse con carácter y humor.

En el piso donde trabajaba había muchas analistas mujeres y ellas habían armado una particular organización para aprovechar el horario del mediodía. Como no salían a almorzar, se turnaban para recibir en el banco a personas que hacían manicura o depilación.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
Silvana Vives encontró en Conciencia un nuevo propósito.

Un día, durante un comité integrado por ella y varios hombres, uno de sus compañeros hizo un comentario sobre las actividades de las mujeres durante el horario de almuerzo.

Silvana lo miró y respondió: “Si querés turno para hacerte tira de cola, no tenés ningún inconveniente”.

La escena terminó convertida en una anécdota interna. Las mujeres del equipo incluso hicieron un fotomontaje con su cara sobre una tapa de Newsweek de la época de los piquetes de 2001.

Pero detrás del humor había una cuestión que Silvana todavía considera vigente: abrir camino para otras mujeres no es sencillo, especialmente cuando se combinan responsabilidades profesionales y familiares.

“Yo no encuentro mujeres que puedan trabajar y tengan cinco hijos. Es difícil. Es muy difícil”, dice.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
Educación, participación y oportunidades: las claves de su trabajo.

De las finanzas a emprender después de la crisis de 2001

Durante los años 90 trabajó en el desarrollo de estructuras de financiamiento para empresas de medios y comunicaciones. En el banco Boston se especializó en un modelo que, según explica, trabajaba con el flujo de fondos de las empresas y no solamente con su patrimonio.

“En Argentina eso era chino mandarín”, recuerda.

Se capacitó en Boston y después creó, junto con su equipo, espacios de formación para analistas de otros bancos con el objetivo de que pudieran comprender y comprar los préstamos que ellos estructuraban.

Viajaba por la región mientras criaba a sus cinco hijos. Incluso recuerda una situación durante un viaje a Colombia, cuando estaba embarazada de ocho meses y no quería subir al avión.

“Yo de acá me voy a volver porque un chico colombiano no va a ser”, cuenta entre risas.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
“No hay nada que te dé más propósito que poner tu carrera al servicio de otro”.

La crisis de 2001 cambió todo. Silvana tenía bajo su responsabilidad alrededor de 1.500 millones de dólares prestados que entraron en default. Durante los cuatro o cinco años posteriores lideró comités de reestructuración, trabajando con garantías y accionistas del exterior.

“Me decían la reina de los comités de crédito”, recuerda.

Cuando aquella etapa terminó, el negocio financiero en Argentina había cambiado y las oportunidades que aparecían ya no la entusiasmaban.

Además, había muerto su padre, que falleció joven. Silvana pensó entonces que podía dedicarse a cuidar a sus hijos.

El proyecto duró diez minutos.

“Me iba todas las mañanas a un café y anotaba tipo, ¿viste el FODA? Mis fortalezas y debilidades. Y daba vuelta, vuelta, vuelta y no sabía qué hacer”.

Finalmente apareció una oportunidad para comenzar a trabajar en producción de eventos.

Al principio, su empresa se dedicó a organizar eventos. Pero rápidamente Silvana detectó algo que le resultaba familiar: la necesidad de ordenar procesos, presupuestos y estructuras.

“Yo venía con una preparación como de empresa americana”, explica.

La experiencia terminó llevándola también hacia el análisis de las organizaciones y su cultura. Uno de sus clientes más importantes fue la Universidad Di Tella, con la que trabajó durante 15 años.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
Silvana Vives: “Este es el trabajo más lindo que tuve en toda mi vida”.

2015: el día que apareció Conciencia

En 2015, una integrante del área de desarrollo institucional le hizo una propuesta que parecía sencilla: hacerse cargo durante un fin de semana de un grupo de jóvenes que iba a realizar una actividad en la Universidad Di Tella.

Silvana aceptó.

Los jóvenes eran parte de Conciencia y estaban participando de una final nacional de Uniendo Metas.

“Long story short, nunca más me pude ir de Conciencia”, dice.

Se enamoró del trabajo con los jóvenes y, sobre todo, de las posibilidades que veía en chicos que llegaban desde distintos puntos del país y, en muchos casos, desde escuelas públicas y contextos con pocas oportunidades.

“Los chicos empiezan a hacerse las preguntas que no se animaban a hacerse, se dan cuenta de que pueden estar en un lugar que no se les había ocurrido”.

Para Silvana, ese encuentro significó mucho más que una nueva actividad.

“Ahí empezó como la transformación, no solo de mi carrera, sino de mi vida en general”.

Uno de los jóvenes que conoció en ese momento venía de Luján. Participó primero como alumno y después se convirtió en voluntario. Cuando llegó el momento de pensar su futuro profesional, le contó a Silvana que quería estudiar Comunicación y que soñaba con trabajar en la producción de un programa de televisión.

Ella le pidió el currículum y se lo envió a Lili Parodi, con quien tenía relación profesional.

El joven consiguió el trabajo. Con el tiempo desarrolló una carrera en medios y continuó colaborando con Conciencia como voluntario.

Años después, se encontraron nuevamente. El joven le entregó una caja de alfajores de Luján que le había enviado su mamá y una tarjeta.

La frase todavía emociona a Silvana: “Para vos fue un WhatsApp y a mí me cambiaste la vida”.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
Una mirada que combina gestión, educación y propósito

De organizar eventos a transformar la gestión de Conciencia

Silvana comenzó colaborando con las actividades de recaudación de fondos de Conciencia. Primero lo hizo desde su rol de proveedora y después empezó a involucrarse cada vez más en la organización.

Llegaron las planillas, los presupuestos, la planificación de los eventos, la definición del precio de las mesas y el trabajo sobre el contenido y el mensaje.

Con el tiempo, la entonces presidenta de Conciencia le propuso que armara una lista para sucederla.

Su primera respuesta fue contundente.

“Ni loca, baby, ¿vos me estás cargando?”.

Pero la propuesta quedó dando vueltas.

Silvana volvió a su casa y empezó a pensar en algo que le resultaba difícil de conciliar: les hablaba a sus hijos sobre compromiso y empatía, pero ella misma estaba diciendo que no frente a una oportunidad de involucrarse.

Finalmente aceptó.

“Yo de educación no sé nada. No tengo idea qué le puedo aportar a esta organización, pero dale, vamos viendo”.

Volvió al mismo café de Pilar donde años antes había armado su FODA para decidir qué hacer después del mundo corporativo. Esta vez se sentó a pensar qué podía aportar a Conciencia.

La respuesta estuvo en su propia trayectoria.

“Yo voy a aplicar los mismos pilares que aplico para la corporación: resultados, gestión del board, digamos, de la gobernanza y gestión de los procesos”.

A eso decidió sumarle su propia manera de trabajar, atravesada por la maternidad.

“No en el sentido maternal de ‘venga, nos abrazamos’. En el sentido de: ‘A ver, vamos a planificar, vamos a ponernos estos objetivos’”.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
Silvana Vives habla de los desafíos de liderar y transformar.

Profesionalizar una organización desde la gestión

Cuando empezó a involucrarse en la gestión, Silvana se encontró con una organización que necesitaba ordenar herramientas básicas de administración.

“Vamos a armar un presupuesto”, propuso.

“¿Qué es un presupuesto?”, fue la respuesta que recibió.

La escena resume para ella el punto de partida.

“No había plan, no había datos, no había nada”.

Comenzó entonces un proceso de profesionalización. Se armó un nuevo board, se incorporaron personas con experiencia y se trabajó sobre presupuestos, procesos y objetivos.

Para Silvana, además, el voluntariado no tiene una única forma.

“Uno puede voluntariarse desde un montón de lugares”.

Y encuentra una diferencia importante entre ofrecer tiempo para una tarea concreta y poner al servicio de una organización aquello que cada persona sabe hacer.

“Voluntariar la cabeza, la experiencia, las redes, los contactos tienen casi el mismo impacto que voluntariar tu tiempo, tus manos”.

Durante estos años, cuenta, la organización pasó de trabajar con alrededor de 20.000 chicos a hacerlo con 100.000. También incorporó una política de bonus, un presupuesto participativo, procesos y KPIs.

La gestión empezó a cruzarse con distintas etapas de su propia vida profesional.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
Una historia profesional atravesada por la búsqueda de nuevos desafíos.

Educación, datos y políticas públicas

Uno de los proyectos que menciona es el programa que Conciencia lleva adelante en Neuquén para acompañar la terminalidad educativa. El objetivo, según explica, es acompañar a chicos que tienen dificultades para que puedan avanzar en la escuela.

El programa se financia mediante un fideicomiso de empresas de hidrocarburos destinado a las becas de acompañamiento.

Para Silvana, ese tipo de experiencias muestran cómo la sociedad civil puede trabajar junto con empresas y Estado.

Parte del trabajo de Conciencia consiste también en transformar la experiencia territorial en datos. El área de “construcción de conocimiento” reúne información de los proyectos y la utiliza para investigaciones y para la definición de políticas públicas.

Esa mirada la llevó a conversar con autoridades educativas de distintas provincias.

En Tucumán, cuenta, buscó plantear la necesidad de acercar a las empresas para conocer qué carreras hacen falta y acompañar a los jóvenes en sus trayectorias.

“Para nosotros son argentinos que no son descartables y que no tienen la culpa de estar ahí”, dice al referirse a jóvenes atravesados por distintas dificultades.

En Neuquén conoció también el caso de un joven que estudia Ingeniería en Petróleo en la Universidad Nacional del Comahue cuyos padres no saben leer ni escribir.

Para ella, esa historia vuelve a poner en primer plano aquella experiencia de su infancia: las oportunidades educativas pueden cambiar el recorrido de una persona.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
El compromiso con la educación como hilo conductor de su historia.

El liderazgo también se mide en el clima de trabajo

Después de años de gestionar organizaciones, Silvana tiene un nuevo interés para la etapa que vendrá cuando termine su mandato en Conciencia.

“Me gustaría trabajar en esto”, dice cuando habla de liderazgo humano.

Su hipótesis de trabajo es que existe una relación entre los resultados de una organización y el clima en el que trabajan las personas. Y considera que una parte del liderazgo consiste también en explicar, compartir información y dar herramientas.

Cuenta que hoy los jóvenes que participan de los espacios de gestión de Conciencia pueden hablar de resultados operativos, balances y presupuestos.

“Bueno, vamos a dar una clase de contabilidad”, relata que les decía cuando aparecía alguna dificultad.

Para ella, no se trata solamente de tener información, sino de entenderla a tiempo para poder tomar decisiones.

“El dato es el activo más importante para poder demostrar las cosas que nosotros decimos y hacemos”, sostiene.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
“Tengo mucha suerte”, dice al hablar del camino recorrido.

El propósito después de Conciencia

Su mandato tiene todavía dos años por delante, pero Silvana ya piensa en qué hará después.

Sabe que seguirá vinculada a Conciencia, aunque su rol formal terminará. Y también está pensando cómo transformar su actividad remunerada para que continúe conectada con la empatía y la responsabilidad.

Para explicar cómo entiende ese compromiso, recurre a una imagen sencilla.

“Cuando vos viajás en un avión, vos te sacaste un pasaje en business y si el avión se cae, vos te vas a caer igual que los que van en coach”.

La conclusión que extrae es que nadie puede vivir completamente al margen de lo que ocurre alrededor.

“Vos podés elegir una causa y donar plata. Ponele que sos millo y está perfecto. Elegí algo, ¿entendés? Elegí una causa en donde vos sientas que podés tener impacto”.

Para ella, ese impacto puede darse desde el dinero, pero también desde la experiencia profesional, los vínculos, los conocimientos o el tiempo.

Y ahí vuelve a aparecer el hilo que atraviesa toda su historia: la posibilidad de que una oportunidad educativa modifique el recorrido de una persona.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
De ejecutiva y emprendedora a referente de una organización social.

Cristina y una vida que se transforma

Entre las historias que más la conmueven está la de Cristina, una joven hija de productores tabacaleros.

Silvana cuenta que, en el contexto en el que había crecido, Cristina imaginaba un futuro limitado a aquello que conocía: trabajar, casarse y formar una familia.

Hasta que Conciencia llegó a ese lugar y la acercó a la escuela.

“Ella, desde que nació, en su mundo, que es lo que nosotros no entendemos, era tipo: ‘Yo salgo de acá, me voy a cosechar, vuelvo acá, me caso, tengo 300 hijos’”.

La escuela apareció como una posibilidad que ni siquiera sabía que existía.

“Cuando ella estaba en la casa no sabía que existía la secundaria”.

Después quiso continuar estudiando. Más tarde apareció el deseo de participar de otras experiencias y de seguir formándose.

Para Silvana, ese tipo de historias explican por qué la educación ocupa un lugar tan central en su vida.

“La escuela es el lugar por excelencia de transformación de las personas”, afirma.

Y cuando habla de propósito, la frase vuelve a aparecer de otra manera.

“No hay nada que te dé más propósito que vos poder poner al servicio de otro la carrera”.

No significa, aclara, dejar de disfrutar de la propia vida. Significa sumar otra dimensión a aquello que cada persona sabe hacer.

Ella siente que tuvo la suerte de poder hacerlo desde su propia profesión.

“Lo hago ejerciendo mi profesión y haciendo que otros se motiven a pensar ideas y aportar vínculos y a poner a disposición agendas. No sé, tengo mucha suerte”.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
Una conversación sobre liderazgo, compromiso y oportunidades.

Una asociación nacida para fortalecer la ciudadanía

Conciencia nació en 1982, cuando un grupo de mujeres se reunió para pedir por el regreso de la democracia. Entre sus fundadoras estuvo la madre de Federico Pinedo.

Ese origen sigue siendo importante para Silvana porque forma parte del ADN de la organización.

“Conciencia tiene que ver con las instituciones y con la democracia”, explica.

La asociación comenzó trabajando, entre otras cosas, para que las mujeres se involucraran en la vida política y en la participación ciudadana.

Hoy, esa misión se expresa en programas destinados a formar jóvenes como ciudadanos activos y participantes, con valores vinculados con la democracia, el diálogo y el respeto por las diferencias.

Silvana cuenta una escena que suele repetirse cuando se encuentra con personas que pasaron por los programas de Conciencia.

“Son todos iguales”, dice.

No lo plantea como una homogeneidad de pensamiento. Todo lo contrario.

“Todos son todos iguales, pero para el bien te lo digo”.

Lo que identifica en ellos es una forma de conversar, escuchar y buscar acuerdos.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
Su apuesta por transformar vidas a través de la educación.

El proyecto para reunir a quienes pasaron por Conciencia

Uno de los proyectos que está impulsando ahora apunta justamente a eso: reunir en una comunidad digital a los jóvenes que pasaron por los programas de Conciencia durante las últimas décadas.

Silvana habla de alrededor de 2 millones de chicos que participaron de programas de la organización durante sus 45 años de historia.

Su objetivo es que esa comunidad pueda encontrarse, conversar y convertirse también en una red de embajadores.

“No es porque piensen todos iguales”, aclara.

La idea es que puedan poner en práctica aquello que aprendieron: construir conversaciones de acuerdo, respetar lo que piensa el otro, escuchar y participar.

Es una lógica que atraviesa distintos programas de Conciencia. Desde talleres de inserción laboral en escuelas secundarias hasta propuestas de formación en oficios.

En estos últimos casos, las empresas aportan la capacitación técnica y se generan acuerdos con instituciones como la UTN. Conciencia suma después el trabajo sobre las llamadas habilidades blandas.

“Fundamental. No hay una cosa sin la otra, no puede estar separado”.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
Una vida profesional marcada por el desafío y la búsqueda.

Un futuro con la misma energía

Silvana sabe que su etapa como presidenta tiene un final previsto. Cuando termine, dice, quiere que quede un equipo fortalecido y una organización capaz de seguir creciendo.

También cuenta que durante su gestión se modificó el estatuto para que puedan participar hombres y mujeres. Antes, la organización estaba integrada únicamente por mujeres.

El cambio llevó tres años de trabajo.

Su argumento fue sencillo: si los jóvenes que participan de los programas de Conciencia quieren después involucrarse en la vida institucional de la organización, no tendría sentido pedirles que se fueran a otro lugar.

“Venite, asociate, presentá una lista y hacé”.

Es, de alguna manera, la misma lógica que atravesó buena parte de su propia historia: detectar una posibilidad, animarse a entrar y después hacer algo con aquello que aprendió.

Desde aquel colegio al que llegó sin entender siquiera qué le estaban diciendo hasta las reuniones de directorio, los bancos, los viajes, los cinco hijos, la productora y Conciencia, Silvana Vives construyó un recorrido en el que la educación aparece una y otra vez.

Ahora, mientras prepara los próximos años y piensa cómo seguirá poniendo su experiencia al servicio de otros, conserva la misma energía con la que entró a la entrevista.

Como si todavía estuviera empezando algo.

Silvana Vives, presidenta de Conciencia
El liderazgo como herramienta para generar oportunidades.

Fotos: Diego García @fotos_diego
Video: Cande Casares @visual.knd
Producción: Lucila Subiza @lucilasubiza

Edición de video: Rocío Bustos

Esta producción se realizo en las oficinas de CONCIENCIA @asconciencia

 
   

Vínculo copiado al portapapeles.

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