El ácido azelaico es un activo versátil para el cuidado facial. Conocé sus beneficios y cómo sumarlo a tu rutina.
El acné, las manchas que quedan después de un granito y las rojeces son algunas de las preocupaciones más frecuentes en el cuidado facial. Para abordarlas, el ácido azelaico ganó protagonismo en las rutinas de skincare y también en las redes sociales, donde se destaca por su versatilidad.
Este ingrediente puede ayudar a mejorar distintas condiciones de la piel, incluso en personas que no toleran bien otros activos. Sin embargo, su incorporación requiere ciertos cuidados. Carolina Romanello, cosmiatra especializada en el cuidado de la piel, explica cuáles son sus beneficios y qué tener en cuenta antes de empezar a usarlo.
Para qué sirve el ácido azelaico y qué beneficios tiene
El ácido azelaico es un compuesto de origen natural que pertenece a la familia de los ácidos dicarboxílicos. Se destaca por sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias, que permiten abordar distintas necesidades de la piel.
Uno de sus principales usos es el tratamiento de las imperfecciones asociadas al acné. También contribuye a atenuar las manchas oscuras y las marcas que pueden quedar después de un brote, además de ayudar a mejorar el aspecto de las pieles con tendencia a las rojeces.
Su acción también puede favorecer una textura más uniforme y una apariencia luminosa. Esta combinación de beneficios explica por qué se convirtió en un ingrediente de interés para quienes buscan simplificar sus rutinas sin dejar de atender distintas preocupaciones cutáneas.
Por qué es una opción para las pieles sensibles
Una de las características más destacadas del ácido azelaico es su buena tolerancia en comparación con otros activos que pueden resultar irritantes. Por eso, suele considerarse una alternativa para las pieles sensibles, reactivas o con tendencia al acné.
"Una de las grandes ventajas del ácido azelaico es su versatilidad: puede ser un excelente aliado en pieles con tendencia al acné, manchas postinflamatorias o rojeces, incluso cuando la piel no tolera bien otros activos", explica Carolina Romanello.
Sin embargo, que sea un ingrediente generalmente bien tolerado no significa que esté indicado para todas las personas ni que pueda utilizarse sin precauciones. La respuesta depende de las características de cada piel y de los productos que ya forman parte de la rutina.
Cómo incorporar el ácido azelaico a la rutina facial
Antes de empezar a utilizarlo, es importante consultar con un profesional. La evaluación de la piel permite determinar si este activo es adecuado, especialmente cuando hay sensibilidad, irritación o alguna afección cutánea que requiere atención.
Una vez indicado, suele incorporarse por la noche, sobre la piel limpia y seca y antes de la crema hidratante. Lo recomendable es comenzar de manera progresiva, siguiendo las indicaciones del especialista y prestando atención a la tolerancia de la piel.
Romanello también advierte sobre la importancia de adaptar el resto de la rutina: "La frecuencia de uso y el resto de la rutina deben adaptarse a las necesidades y al estado de cada piel".
Qué productos conviene evitar al usar ácido azelaico
Al incorporar un nuevo activo, también hay que prestar atención a los demás productos que se utilizan. Combinar varios ingredientes potencialmente irritantes puede aumentar las posibilidades de sensibilización, especialmente en las pieles más reactivas.
Por eso, se recomienda evitar el uso simultáneo de ácido azelaico con otros ácidos exfoliantes fuertes o retinoides, salvo que un profesional indique lo contrario. La clave es adaptar la rutina y no sumar ingredientes sin evaluar cómo responde la piel.
El protector solar de amplio espectro también es un paso fundamental durante el día. Aunque el ácido azelaico no tiene las mismas características que otros activos fotosensibilizantes, proteger la piel del sol es especialmente importante cuando se busca mejorar las manchas.
El ácido azelaico puede ser un aliado para quienes buscan tratar varias preocupaciones cutáneas con un mismo ingrediente. La clave está en elegirlo según las necesidades de la piel y utilizarlo con una rutina adecuada, sin apurarse a incorporar más productos de los necesarios.
Asesoró: Carolina Romanello, cosmiatra y profesional especializada en el cuidado de la piel (@CRCosmiatra)


