Cande Ruggeri demostró que el traje blanco no tiene por qué quedar reservado para los meses de calor. Para una salida nocturna, eligió una versión off white de inspiración sastrera y encontró en el negro el contraste perfecto para llevarlo durante el invierno.
El resultado es un look elegante, sofisticado y, al mismo tiempo, con una cuota de sensualidad. Una combinación que demuestra que el blanco también puede ser protagonista de los estilismos de noche cuando se lo acompaña con los accesorios adecuados.
El look sastrero de Cande Ruggeri: blanco, negro y un detalle lencero
El conjunto elegido por Cande está compuesto por un blazer blanco cruzado de corte amplio y botones negros y un pantalón de pierna ancha, una silueta que aporta elegancia y al mismo tiempo mantiene una impronta relajada y actual.

Pero el verdadero giro aparece debajo del saco: la influencer dejó ver un corpiño negro de encaje, generando un contraste muy marcado con el traje.
Completó el estilismo con zapatos negros en punta y accesorios dorados, logrando equilibrar la combinación de colores y sumar un toque de sofisticación.

La clave está justamente en ese juego de opuestos: blanco y negro, sastrería y lencería, masculino y femenino.
El traje blanco también es una opción para la noche en invierno
Aunque solemos asociar los trajes blancos y off white con el verano, esta propuesta demuestra que pueden convertirse en una excelente alternativa para un look de noche durante los meses fríos.
El secreto está en cómo se combinan. Para lograr un efecto similar al de Cande, el blanco puede acompañarse con negro en los zapatos, la cartera o la parte superior del look. El contraste hace que el conjunto se vea más sofisticado y menos asociado a una estética puramente estival.

Además, el off white resulta especialmente interesante porque es menos rígido que el blanco óptico y aporta una sensación más cálida y elegante.
Para una salida nocturna, una cena o incluso un evento, un traje de este tono puede ser una alternativa diferente al clásico negro. Y si se suma un detalle lencero, como hizo Cande, el resultado gana una cuota de sensualidad sin perder elegancia.


