Si tenés ganas de comer algo dulce, pero buscás una opción más liviana y rica en proteínas, este cheesecake puede convertirse en uno de tus postres preferidos.
Su ingrediente principal es el queso cottage, que, combinado con yogur griego, huevo y un toque de vainilla, permite conseguir una preparación cremosa sin necesidad de agregar grandes cantidades de queso crema.
Además, no lleva base de galletitas: todos los ingredientes se colocan en la licuadora, se procesan y se llevan directamente al horno. Después solo hace falta dejarlo enfriar y acompañarlo con frutas frescas.
Ingredientes para preparar cheesecake proteico
Para un molde de aproximadamente 15 centímetros:
- 230 gramos de queso cottage
- 60 gramos de yogur griego natural
- 1 huevo
- 2 cucharadas y media de azúcar, miel o el endulzante que prefieras
- 1 cucharada y media de maicena
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Ralladura de medio limón
- Frutillas, arándanos o frutos rojos para decorar
Preparación del cheesecake proteico
- Precalentá el horno a 175 °C.
- Aceitá ligeramente un molde desmontable de aproximadamente 15 centímetros o cubrilo con papel manteca.
- Colocá en la licuadora el queso cottage, el yogur griego, el huevo, el endulzante, la maicena, la esencia de vainilla y la ralladura de limón.
- Procesá durante uno o dos minutos, hasta obtener una preparación completamente lisa y sin grumos.
- Volcá la mezcla en el molde y emparejá la superficie.
- Llevá al horno durante aproximadamente 30 o 35 minutos.
- Retiralo cuando los bordes estén firmes y el centro todavía se mueva ligeramente. No debe quedar líquido.
- Dejalo enfriar a temperatura ambiente y después llevalo a la heladera durante un mínimo de tres horas. Si podés dejarlo toda la noche, tendrá una textura todavía más cremosa.
- Desmoldalo con cuidado y decoralo con frutillas, arándanos u otros frutos rojos.
Tips para que quede perfecto
- Procesá muy bien el queso cottage para conseguir una textura suave y similar a la de un cheesecake tradicional.
- No lo cocines de más: el centro debe conservar un movimiento ligero cuando lo retires del horno.
- Respetá el tiempo de frío, ya que el cheesecake termina de adquirir consistencia en la heladera.
- Si querés darle un sabor más intenso, podés agregar unas gotas de jugo de limón.
- También podés servirlo con una cucharada de yogur griego, una compota casera de frutos rojos o un poco de granola.
- Para preparar una versión más grande, duplicá las cantidades y utilizá un molde de entre 20 y 22 centímetros. En ese caso, controlá la cocción a partir de los 35 minutos.


