Durante la jornada del miércoles 26 de agosto, una devastadora inundación repentina golpeó la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet. La catástrofe provocó una enorme destrucción en distintos puntos de la región y dejó cientos de muertos y cerca de 3.000 personas desaparecidas.
En Nepal, el número de fallecidos asciende a 669, mientras que las autoridades tibetanas informaron siete víctimas. Las tareas de búsqueda y rescate continúan, aunque las condiciones climáticas y la destrucción de caminos dificultan el acceso a las zonas más afectadas.
El desastre se produjo después de un enorme deslizamiento de barro y rocas que cayó sobre un río y desencadenó una violenta crecida. La causa exacta del desprendimiento todavía es materia de investigación. Entre las hipótesis analizadas se encuentra el posible colapso de una masa de hielo y roca en una zona de alta montaña, además de un movimiento sísmico registrado poco antes del desastre.
La fuerza del agua, mezclada con barro, piedras y otros sedimentos, arrasó viviendas, caminos, puentes y distintas estructuras. Las imágenes registradas en la zona mostraron cómo pueblos enteros quedaron cubiertos de lodo y escombros.
A horrific scene of severe flooding at the Rasuwagadhi border point on the Nepal-Tibet border.
— Ravi Pandey🇮🇳 (@ravipandey2643) August 26, 2026
The strong currents wreaked havoc across the area, leaving 400 pilgrims and 105 Indian tourists also missing in the Nepal floods.#NepalFloods #Nepal #Rasuwa #FlashFlood #Floods pic.twitter.com/dwAX12Gj7l
En medio de la tragedia, los relatos de quienes lograron sobrevivir permiten dimensionar la magnitud de lo ocurrido.
El relato de un policía que sobrevivió a la crecida
Rajan Khatri, un policía de 41 años destinado en Syabrubesi, uno de los lugares más afectados, recibió alrededor de las 9:10 de la mañana una llamada de un amigo que le advirtió sobre una crecida repentina del río. Poco después, la corriente alcanzó la comisaría.
“Uno de mis superiores y yo estábamos juntos cuando llegó la ola. Yo salí despedido, pero él no tuvo tanta suerte y quedó sepultado o arrastrado”, contó Khatri desde una cama de hospital en Katmandú.
Şimdiye kadar Nepal'deki çığ felaketi hakkında gördüğüm en korkunç video pic.twitter.com/7AzKu03SQT
— orhun (@orhnrck) August 29, 2026
El policía también describió la dimensión de la corriente y la velocidad con la que avanzó sobre la zona. “No puedo describir la magnitud de las olas. Engulleron edificios de varios metros de altura en cuestión de segundos”, relató.
Y agregó: “No era solo agua. Era una mezcla de rocas, arena y lodo espeso”. El policía permaneció desaparecido durante horas y finalmente fue localizado al día siguiente, mientras continuaba la búsqueda de sus compañeros.
El testimonio de una adolescente de 17 años
A varios kilómetros de distancia, otro testimonio permite dimensionar cómo la tragedia sorprendió a quienes se encontraban en sus casas. Smriti Ojha, de 17 años, se preparaba para ir a la escuela en Trishuli, en el distrito de Nuwakot, cuando sintió que el suelo temblaba.
Al principio pensó que se trataba de un terremoto. La sensación le resultaba especialmente familiar porque en 2015 un terremoto había destruido la vivienda de su familia.
La adolescente salió corriendo de la casa alquilada en la que vivía junto a sus amigos. Sin embargo, cuando apenas había conseguido salir, vio cómo enormes olas de agua se aproximaban.
“Todos en la casa salieron antes de que fuera demasiado tarde, pero no pudimos salvar nada”, contó desde una cama del hospital.
Ojha sufrió una lesión en el pie derecho y debió recibir atención médica. Su familia más cercana, que vive a unos ocho kilómetros de la zona devastada, logró mantenerse a salvo. Sin embargo, cuatro de sus otros familiares permanecen desaparecidos.
La joven también describió el impacto emocional de ver cómo todo lo que conocía desaparecía frente a sus ojos. “Fue terrorífico. No puedo creer que todo haya desaparecido ante mis ojos”, expresó.
Una tragedia que mantiene en vilo a miles de familias
Los testimonios de Khatri y Ojha se suman a las historias de cientos de sobrevivientes que fueron rescatados de las zonas más afectadas.
La magnitud de la inundación fue tal que la corriente arrastró viviendas, vehículos, puentes y otras estructuras. En algunos sectores, los equipos de emergencia debieron avanzar entre grandes cantidades de barro y escombros para intentar localizar a las personas que continúan desaparecidas.

La emergencia también dejó una enorme cantidad de infraestructura destruida y comunidades aisladas. Las condiciones geográficas de la región, sumadas a los daños provocados por el agua y el barro, complican las tareas de búsqueda y rescate.
Para quienes lograron sobrevivir, el regreso a la normalidad todavía parece lejano. Muchos perdieron sus hogares y pertenencias, mientras esperan noticias de familiares, amigos y vecinos.
En medio de la incertidumbre, cada rescate representa una nueva esperanza para las familias que todavía aguardan respuestas.


