Hace algunos días, Rocío Igarzábal conmovió a sus seguidores al compartir en redes sociales una experiencia profundamente dolorosa de su vida. La actriz reveló que fue víctima de abuso intrafamiliar durante su infancia, una confesión que generó una ola de apoyo y mensajes de acompañamiento.
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Ahora, en su participación en “La Sesión”, el ciclo producido por Hispa, decidió profundizar sobre aquel episodio y contar cómo fue el largo proceso que atravesó para poder poner en palabras lo vivido.
El abuso que sufrió durante su infancia
“Tuve una situación de abuso intrafamiliar que duró varios años. Arrancó cuando yo tenía cinco años, cuando nos estábamos mudando de casa y estaba por empezar primer grado”, recordó.
Según explicó, la situación se extendió hasta que cumplió ocho años y fue ejercida por una persona mucho mayor que ella, perteneciente a su entorno familiar.
Durante la entrevista, Rocío contó que recién pudo comprender y verbalizar lo ocurrido cuando tenía 21 años. Para entonces, ya trabajaba en televisión y atravesaba un momento personal muy complejo.
“Yo ya estaba súper expuesta, sufriendo mucho y con un trastorno alimenticio muy marcado”, expresó.
El rol fundamental de la terapia
La actriz explicó que el acompañamiento psicológico fue clave para comenzar a reconstruir sus recuerdos y comprender el impacto que aquella experiencia había tenido en su vida.
“Gracias a una psicóloga especializada en trastornos alimenticios y traumas infantiles pude ordenar todo esto y empezar a contarlo”, señaló.
También recordó que, antes de hablarlo con el resto de su familia, compartió lo sucedido con su hermana mayor, quien se convirtió en una figura fundamental dentro de ese proceso.
“Fue la primera vez que pude separarlo de mí. Pude verme desde afuera y entender que si lo decía en palabras dejaba de estar únicamente dentro mío”, explicó.
Cómo impactó el trauma en su adolescencia
A lo largo de la charla, Rocío reflexionó sobre las consecuencias emocionales que el abuso tuvo en distintos aspectos de su vida.
Por un lado, reconoció que desarrolló un trastorno alimenticio durante la adolescencia. Por otro, explicó que también experimentó dificultades para vincularse afectivamente y establecer relaciones con los hombres.
“Desarrollé una bulimia. También crecí en una casa donde el tema de la imagen y el cuerpo estaba muy presente”, contó.
La actriz recordó que durante mucho tiempo convivió con sentimientos de vergüenza, confusión y culpa, sin comprender completamente el origen de ese malestar.
Un mensaje para quienes atravesaron situaciones similares
Más allá de la crudeza de su relato, Rocío decidió compartir su historia con un objetivo claro: visibilizar una problemática que afecta a muchas personas y alentar a quienes atraviesan experiencias similares a buscar ayuda.
Con honestidad y valentía, habló de un proceso que le llevó años transitar y que continúa trabajando hasta hoy. Su testimonio puso nuevamente sobre la mesa la importancia de la salud mental, los espacios terapéuticos y las redes de contención para abordar experiencias traumáticas.


