La prevención de accidentes suele quedar asociada a normas, protocolos y ámbitos laborales, pero para Silvana Castiglione la seguridad debería formar parte de la vida cotidiana. Licenciada en Higiene y Seguridad y referente del sector desde hace más de 15 años, creó Duramadre, una consultora y plataforma de comunicación que busca acercar la prevención a hogares, comercios, industrias y también a las familias.
Su vínculo con esta profesión comenzó mucho antes de imaginar que se convertiría en su camino laboral. De chica, Silvana veía que a su abuelo le faltaban algunas falanges de una de sus manos. Con el tiempo descubrió que esa lesión había sido consecuencia de un accidente laboral y aquella historia familiar dejó una pregunta que todavía hoy atraviesa su trabajo: ¿cuántos accidentes podrían evitarse si alguien explica el riesgo a tiempo?
Después de comenzar su carrera laboral en estaciones de servicio, donde pasó del área operativa a la administrativa, estudió Higiene y Seguridad y pudo aplicar sus conocimientos dentro de la empresa. Años más tarde creó Duramadre, con el objetivo de comunicar la prevención de una manera diferente.
Desde su consultora también impulsa una academia, una revista especializada, contenidos en redes y un canal de YouTube, además de una línea de ropa de trabajo. Recientemente Silvana también debutó con el primer programa de streaming de seguridad, "Y por casa cómo andamos", que se emite todos los martes a las 19 por Radio AMEP. El desafío, según explica, es que la seguridad deje de ser percibida como una cuestión exclusivamente técnica y se convierta en parte de las decisiones de todos los días.
En diálogo con Para Ti, Silvana Castiglione cuenta cómo nació su vocación, cuáles son los accidentes más frecuentes, qué errores se repiten en los hogares y los trabajos y por qué considera que la capacitación y la percepción del riesgo pueden ser determinantes.

"Uno de mis principales desafíos: hacer que la prevención sea algo cotidiano y accesible"
—¿Qué te llevó a dedicarte a la Higiene y Seguridad y a crear Duramadre?
—Creo que fueron dos historias las que marcaron mi camino. La primera tiene que ver con mi abuelo. Cuando era chica siempre veía que le faltaban falanges en una de sus manos y nunca entendía por qué. Me llamaba mucho la atención y me preocupaba. Durante mucho tiempo me daban distintas explicaciones, hasta que un día entendí que había sido consecuencia de un accidente laboral. Ese momento me hizo pensar que algo así no debería pasar y que muchas veces esos accidentes podrían haberse evitado.
La segunda historia apareció varios años después, cuando empecé a trabajar en estaciones de servicio. Comencé desde la parte operativa y fui creciendo dentro de la empresa hasta tener la oportunidad de pasar al área administrativa. Ahí descubrí que existía un enorme espacio para desarrollar la Higiene y Seguridad y que realmente podía generar un cambio dentro de la organización.
Mientras trabajaba estudié la carrera y tuve la posibilidad de aplicar todo lo que iba aprendiendo directamente en la empresa. Fue una experiencia muy enriquecedora porque crecí profesionalmente al mismo tiempo que la organización confiaba en mi trabajo.
Hoy, muchos años después, esa misma empresa sigue siendo cliente de mi consultora, algo que para mí tiene un valor enorme porque demuestra que el vínculo se construyó sobre la confianza y el trabajo bien hecho.

Con el tiempo nació Duramadre. No solo como una consultora, sino también como una forma de comunicar la prevención de una manera diferente. Siempre sentí que la Higiene y Seguridad no podía quedarse solamente dentro de una fábrica o de una oficina. Tenía que llegar también a las familias, a las escuelas y a las redes sociales.
Hoy ese es uno de mis principales desafíos: hacer que la prevención sea algo cotidiano y accesible para cualquier persona.
"La información salva vidas"
—¿Cuáles son los accidentes más frecuentes que podrían evitarse con información y prevención?
—La realidad es que depende mucho de la actividad que realice cada persona. No es lo mismo trabajar en una oficina que en una planta industrial, una obra o una estación de servicio. Cada lugar tiene sus propios riesgos.
Pero si tengo que elegir un tipo de accidente que atraviesa prácticamente a todos los trabajadores, hablaría de los accidentes “in itinere”, es decir, los que ocurren durante el trayecto de ida o de regreso al trabajo.
Muchas veces pensamos que la responsabilidad de la empresa termina cuando el trabajador sale de la oficina o de la planta y, en realidad, hay muchísimo por hacer. A través de campañas de seguridad vial, capacitaciones, concientización y pequeños cambios de hábitos se pueden prevenir muchos de estos accidentes.

La información salva vidas. Muchas veces no hace falta una gran inversión, sino lograr que las personas incorporen conductas más seguras y sean conscientes de los riesgos que enfrentan todos los días.
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"La capacitación nunca debería verse como un trámite"
—¿Qué errores o descuidos ves con mayor frecuencia tanto en los hogares como en los ámbitos laborales?
—Creo que podríamos dividir la respuesta en dos partes. En los hogares veo muchos descuidos relacionados con los incendios y con la electricidad. Cargadores conectados permanentemente, zapatillas eléctricas sobrecargadas, instalaciones deterioradas, cocinar y dejar la cocina sin supervisión o usar estufas de manera incorrecta son situaciones mucho más comunes de lo que imaginamos y que pueden terminar en accidentes muy graves.
En el ámbito laboral depende mucho de la actividad, pero hay un concepto que para mí explica gran parte de los accidentes: la percepción del riesgo.
Muchas veces las personas no identifican el peligro que tienen delante o, simplemente, dejan de verlo porque se acostumbraron a trabajar de determinada manera. Cuando una tarea se repite todos los días, es muy fácil entrar en una rutina donde parece que “nunca va a pasar nada”.

Siempre digo que existen dos momentos donde suelen concentrarse muchos accidentes. El primero es cuando una persona recién ingresa a un trabajo y todavía está aprendiendo. El segundo, paradójicamente, ocurre cuando alguien tiene muchísima experiencia y entra en un exceso de confianza.
Por eso la capacitación nunca debería verse como un trámite. Es una herramienta para mantener vivo el nivel de atención y recordar que ningún trabajo está exento de riesgos.
"La seguridad no debería aparecer solamente cuando ocurre un accidente"
—¿Por qué creés que la seguridad todavía se percibe como un tema técnico y cómo podemos incorporarla a la vida cotidiana?
—Durante muchos años la seguridad estuvo muy asociada a normas, leyes, auditorías y cuestiones técnicas. Eso hizo que muchas personas sintieran que era un tema exclusivo para profesionales. Yo creo que eso está empezando a cambiar.
Hoy las redes sociales, los videos cortos y las nuevas formas de comunicar nos permiten acercar la prevención de una manera mucho más simple. Una persona puede aprender en menos de un minuto cómo actuar frente a un incendio, cómo prevenir una intoxicación o cómo viajar más segura con sus hijos.
La seguridad no debería aparecer solamente cuando ocurre un accidente. Tiene que formar parte de nuestras decisiones cotidianas.
Creo que estamos viviendo un gran momento para comunicar prevención. Hoy tenemos herramientas que antes no existían y depende de nosotros aprovecharlas para llegar cada vez a más personas.

"Todavía queda mucho por hacer"
—Después de más de 15 años en el rubro, ¿qué cambió y qué falta transformar en materia de Higiene y Seguridad en Argentina?
—En estos años vi cambios muy importantes. Hoy las empresas hablan mucho más de cultura preventiva, bienestar, salud ocupacional y liderazgo en seguridad que hace quince años. También existe mayor acceso a la información y más herramientas tecnológicas para gestionar la prevención.
Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. Creo que el mayor desafío sigue siendo trabajar sobre las personas. Podemos tener los mejores procedimientos, la mejor tecnología y todos los elementos de protección personal, pero si no logramos que las personas comprendan el porqué de las medidas de seguridad, es muy difícil generar cambios sostenibles.
También creo que las normativas tienen que seguir evolucionando al mismo ritmo que cambian los trabajos. Hoy aparecen nuevas tecnologías, nuevas formas de empleo y nuevos riesgos que hace algunos años ni siquiera existían. La legislación y las estrategias de prevención tienen que acompañar esa transformación.
Mi deseo es que la Higiene y Seguridad deje de verse solamente como una obligación legal y pase a entenderse como una inversión en las personas. Porque cuando una organización cuida a su gente, no solo reduce accidentes: también mejora el clima de trabajo, el compromiso y la calidad de vida de quienes forman parte de ella.
Silvana Castiglione, Lic. en Higiene y Seguridad, directora de Duramadre Consultora y creadora pionera de canales de comunicación en la materia. IG: @duramadre.ar. YouTube: @duramadre.arg




