Los techos de vidrio se convirtieron en grandes aliados de la arquitectura contemporánea. Además de iluminar rincones que podrían resultar oscuros, permiten contemplar el cielo y disfrutar de una conexión permanente con el paisaje.
Pueden cubrir todo un ambiente, extenderse sobre una galería o aparecer como una gran lucarna. Con estructuras de hierro negro logran un efecto moderno e industrial; combinados con madera, transmiten mayor calidez; y entre vigas blancas adquieren una estética clásica y romántica.
Antes de incorporarlos, es fundamental elegir vidrios de seguridad con protección solar y contemplar una buena aislación térmica, ventilación y sistema de desagüe. Con la planificación adecuada, transforman cualquier espacio en un refugio luminoso, amplio y conectado con la naturaleza.












