Cecilia Carrizo habla del regreso de “Caramelito”
 

Cecilia Carrizo y el regreso de “Caramelito”: “A mi hermano Martín le diría que ahora nuestra música está en el universo”

A 30 años del nacimiento de Caramelito en barra, Cecilia Carrizo vuelve a encontrarse con aquellas canciones que marcaron su vida. En una charla con Priscila Crivocapich, habló de su hermano Martín, del profundo dolor por su partida, de su historia de amor con Damián Giorgiutti y de las segundas oportunidades.
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Hay regresos que tienen algo de viaje en el tiempo. Para Cecilia Carrizo, volver a escuchar las canciones de Caramelito en barra tres décadas después es mucho más que recuperar una parte de su historia artística: es reencontrarse con una época, con una versión de sí misma y, sobre todo, con su hermano Martín Carrizo, baterista que murió en 2022, con quien compuso buena parte de aquella música.

En 2026 se cumplen 30 años de aquel primer contrato que firmó con Sony Music, un acuerdo que contemplaba la grabación de cuatro discos. El primero fue Caramelito en barra y luego llegó Caramelito y vos. Ahora, aquellas canciones que durante años circularon en cassettes y CDs finalmente desembarcaron en las plataformas digitales.

“Estoy feliz, no lo puedo creer”, cuenta Cecilia al hablar de este regreso.

Y enseguida aparece la dimensión que tiene para ella volver a encontrarse con esas canciones: “Principalmente, la verdad es que cambiaron mi vida por completo. Y siento como que hoy, justamente, cuando se cumplen 30 años, cuando esas canciones que pasaron del formato cassette, cassette, CD...”.

La tapa

La irrupción de la tecnología hizo que aquellas canciones emprendieran un recorrido inesperado. “Hoy pasó al universo, porque viste que lo que sucede con la tecnología y con la globalización, justamente con la cuestión digital. Entonces, sentir que se fue por el universo todo eso es como para mí, de verdad, confirmar eso, cómo han cambiado mi vida”, explica.

Pero hay un nombre que aparece inevitablemente cuando Cecilia piensa en esa etapa: Martín Carrizo.

Martín, su hermano, su compañero y una vida compartida

Cecilia y Martín se llevaban un año y nueve meses. Desde chicos fueron inseparables. Para ella, hablar de su infancia es hablar de él: “Si me decís infancia, Martín; si me decís colegio, Martín”.

Lo recuerda como ese hermano mayor que funcionaba como referente, compañero de juegos y cómplice. “Éramos los únicos dos hermanos. Él era mayor, o sea, yo nací y lo primero que vi fue su cara, además de la de mi mamá y la de mi papá, obviamente, y fuimos muy unidos”, cuenta.

La época en la que crecieron también marcó esa relación. Una infancia de salir a la calle, jugar, andar en bicicleta y pasar prácticamente todo el día juntos.

“Si me decís infancia, Martín; si me decís colegio, Martín”.

“Él me enseñó a jugar a la pelota, me enseñó a atajar, andábamos en bicicleta todo el día, estábamos todo el día juntos”, recuerda. Y agrega: “Todos los juegos que hacíamos, él los proponía a él y yo iba detrás a donde fuera como sea, con tal de estar con él”.

Hasta había entrenamientos improvisados en el comedor de la casa. “Corríamos los muebles del comedor, poníamos el escritorio, ese era el arco, me enseñó ahí y después me sacaba al campo. Y me gritaba desde lejos: ‘Salile, salile’”.

“Hoy todas nuestras canciones estén en las plataformas”

Con el paso del tiempo, aquella complicidad de hermanos encontró también un espacio en el mundo artístico. Los caminos de ambos se cruzaron en la música: Martín ya era baterista de Animal cuando Cecilia comenzó su recorrido como artista.

Fue él quien la alentó a escribir sus propias canciones.

“‘Cecilia, vos tenés que escribir las canciones’. Si a mí siempre me había gustado escribir. Bueno, yo había hecho bachillerato especializado en letras, era como lo mío”, relata.

“Nosotros hicimos estas canciones que nos gustaría que estén en este disco”

Así llegaron juntos a Sony. Él llevaba un cassette con el demo de las canciones y Cecilia, un cuaderno con los manuscritos de las letras. “Nosotros hicimos estas canciones que nos gustaría que estén en este disco”, recuerda que le dijeron al vicepresidente de la compañía.

La respuesta fue afirmativa. “Hugo Piombi (N. de la R.: director de la compañía discográfica) las escuchó, le gustaron y dijo: ‘Bueno, háganlas’”.

En aquel primer disco, la compañía ya había contratado a un compositor y productor, Eduardo Frigerio, pero Cecilia y Martín lograron incluir cuatro canciones propias. Después continuarían componiendo juntos y junto a otros músicos de la familia, como su primo Walter.

Por eso, ahora que aquellas canciones volvieron a las plataformas, la emoción tiene para Cecilia un significado especial.

“Hoy todas nuestras canciones estén en las plataformas y por eso lo siento muy pegado a mí, a él”, dice.

—Es como una manera de honrarlo y de tenerlo con vos —le plantea Priscila. “Sí. Decirle: nuestra música ya está en el universo”, responde.

“Lo extraño horrores”

La conversación inevitablemente llega a la muerte de Martín, quien falleció en 2022 después de atravesar una dura enfermedad de ELA.

¿Pudo transformar aquel dolor en otro sentimiento? “No. No, todo convive”, responde Cecilia.

No busca una explicación tranquilizadora ni una transformación definitiva del duelo. Para ella, el dolor y la felicidad pueden existir al mismo tiempo.

“Cuando él estaba muy, muy enfermo pasamos momentos muy duros, muy duros juntos y muy extremos. Pero así y todo teníamos momentos muy felices. Por eso te digo que se convive. No es esto transformado en otra cosa. Es esto para siempre, para mí va a ser para siempre, conviviendo con otras cosas, con momentos de felicidad”.

"Cuando él estaba muy, muy enfermo pasamos momentos muy duros, muy duros juntos y muy extremos"

Cecilia reconoce que hoy también tiene momentos de mucha felicidad, algo que agradece especialmente después de tantos años en los que el dolor, el sufrimiento y la incertidumbre ocuparon buena parte de su vida.

Y encuentra incluso un aspecto luminoso en haber sabido que el final se acercaba: “El bueno es que tenés la oportunidad de acompañar, de darlo todo hasta el último instante, de que sepa cuánto lo amás”.

Durante aquellos años, cuenta, pudo acompañarlo hasta el final. “Te están dando la oportunidad de que le digas, hagas los días, todo. Todo el tiempo”.

Por eso, ahora puede sentir felicidad cuando sus canciones vuelven a sonar.

“No es que la felicidad está teñida por ese dolor. Están juntos. O sea, en la misma intensidad, el dolor y la felicidad a pleno también”.

Hoy que tengo un montón de momentos como este, o sea, el hecho de que nuestras canciones estén en las plataformas, encontrarme con todos ustedes que me cantan las canciones, que no lo puedo creer, me emociona tanto. Es de plena felicidad”, sostiene.

Y vuelve a insistir sobre una idea que atraviesa toda la charla: “No es que la felicidad está teñida por ese dolor. Están juntos. O sea, en la misma intensidad, el dolor y la felicidad a pleno también”.

“No hace falta que se verbalice entre nosotros”

Priscila le pregunta si le habla a Martín.

La respuesta llega con una sonrisa y cierta complicidad: “¿Si le hablo?”.

Después lo confirma: “Sí, le hablo. Tal vez alguna que otra vez he llegado a verbalizar lo que sé que no hace falta que se verbalice entre nosotros”.

Y entonces aparece una confesión que la conmueve: “Lo extraño horrores, pero horrores”.

La enfermedad y la partida de su hermano, dice, también modificaron su manera de entender la vida.

“Es como que casi terminé de entender de qué se trata la vida”.

“Lo extraño horrores, pero horrores”

—¿Y de qué se trata? —pregunta Priscila.

Cecilia se quiebra.

Y se trata de todo. De que te puede pasar todo. Lo más hermoso, lo más horrible”.

Sin embargo, inmediatamente recupera una certeza: “La vida es linda”.

Y piensa en todo lo que la vida les dio a ella y a Martín, empezando por sus hijos: los cinco, los tres de él y los dos de ella.

"Lo único que te puedo decir y que te quiero decir es que la vida es linda"

También habla del regalo que significó el vínculo con el público. No se refiere solamente al éxito o al dinero que llegó con aquella carrera, sino a algo que para ella tiene un valor mucho más profundo.

“Me refiero al amor de todos ustedes. De haber podido cantar una canción, componerla, que la canten, ver los chiquititos felices bailándola, sabiendo las letras. Eso es un regalo único y hermoso”.

Ese amor, dice, siguió llegando con los años.

"Nos hemos reído hasta el último día juntos"

Todo el tiempo. Entonces lo único que te puedo decir y que te quiero decir es que la vida es linda”.

Incluso durante los peores momentos junto a Martín encontraron espacio para reírse.

“E incluso cuando vivimos esos peores momentos, nos hemos reído hasta el último día juntos. Nos hemos agarrado de la mano y a la que venga, a la que nos toque. Y así fue todo”.

La imagen de los dos tomados de la mano aparece también al recordar cómo comenzó aquella aventura artística, cuando fueron juntos a golpearle la puerta al vicepresidente de Sony.

“Así como nos agarramos de la mano, golpeándole la puerta al vicepresidente de Sony diciéndole: ‘Mire que nosotros queremos hacer las canciones’. O sea, eso fue ir a tirarnos a una superaventura, a ver qué pasaba. Y siempre fue una aventura para nosotros la vida”.

Los últimos años junto a Martín

La relación entre los hermanos había trascendido hacía tiempo cualquier definición sencilla. Martín era su hermano mayor, pero también había sido su compañero artístico, su director, su crítico y una de las personas que más creyó en ella.

“Mi gran compañero”, lo define Cecilia.

Aclara, sin embargo, que su gran compañero de vida es su marido y que su familia ocupa ese lugar fundamental. Pero el vínculo con Martín era único.

“Los últimos dos años de su vida yo me hice cargo absolutamente de él”

Como fuimos hermanos realmente muy unidos y el vínculo de hermanos es único e incomparable. Y después se da que él se muere al lado mío. O sea, el último suspiro fue al lado mío”.

Durante los últimos dos años de su vida, Cecilia se hizo cargo de él.

Los últimos dos años de su vida yo me hice cargo absolutamente de él”, cuenta.

Eso implicó dejar de lado parte de su propia vida familiar y acompañarlo incluso a Estados Unidos, donde realizaron un tratamiento experimental. La familia y una enorme campaña pública permitieron reunir el dinero necesario para sostener aquella estadía.

“Cuando digo fuimos, digo fuimos todos, porque además de él, que fue el que le puso el cuerpo a todo y a la experimentación, no solo por él mismo, sino para ver si podía traer algo de respuesta también, porque había un país esperando también”.

“Martín me decía: ‘¿No te querés ir a un shopping? Andate a tomar algo"

La campaña logró reunir en pocos días una suma que permitió que Martín permaneciera un año entero en Estados Unidos. Cecilia recuerda que solamente la medicación costaba alrededor de 3000 dólares por semana.

La esperanza estaba puesta en que el tratamiento pudiera funcionar y, eventualmente, abrir una puerta para otros pacientes.

Finalmente no se dio porque no pudo mejorar. Tuvo un primer tiempo, el primer mes, que parecía que algo funcionaba y finalmente no. Así y todo él se quiso quedar un año entero”.

Cecilia lo acompañaba todos los días a la clínica. Esperaba durante horas mientras recibía la medicación intravenosa y luego regresaban juntos al departamento donde vivían.

Pero Martín también quería que ella tuviera su propia vida.

"El último suspiro de Martín fue al lado mío"

Me decía: ‘¿No te querés ir a un shopping? Andate a tomar algo. Andate a escribir una obra de teatro’, me dijo un día. Y yo quería estar con él”.

Después, Cecilia escribió un unipersonal en el que contó parte de aquella experiencia y lo homenajeó.

La decisión de quedarse a su lado también tenía que ver con algo muy íntimo: prefería ser una hermana que podía llegar a resultar “hincha pelotas” antes que ausentarse.

Si él está acá, no sé, enfermo como estaba en otro país, si él se da vuelta, yo prefiero que él diga: ‘Qué hincha pelotas esta, que se vaya’, a no estar”.

"Me enseñó que la fuerza que tenemos cada uno de nosotros es única, es propia"

Lo que Martín le enseñó sobre la fuerza

¿Qué le enseñó esa experiencia sobre la resiliencia? Cecilia no cree que exista una receta para atravesar el dolor.

Me enseñó que la fuerza que tenemos cada uno de nosotros es única, es propia. No es que uno le puede decir a otro, transferir una experiencia o decirle: ‘Mirá, si hacés esto o tal otra cosa, vas a sentirte más fuerte y vas a lograr esto o aquello’. Son procesos y universos muy propios, que no los conocemos”.

Hay cosas que solamente se descubren cuando la vida las pone frente a uno.

“Hasta tanto no nos suceden cosas que nos ponen a prueba. Y la verdad es que por ahí es mejor no saber hasta dónde se puede llegar”.

Cecilia admite que sí existe una evolución en el dolor. “Hay una evolución en el dolor. Obvio que sí”.

“No, no, todo bien, la enfermedad, todo lo que quieras. Porque digo, también había una cosa de dignidad en eso. Él para mí seguía siendo él”.

Al principio, dice, lloraba todo el día y su propia vida había quedado completamente relegada. “Después te reencontrás con tu propia sonrisa”.

Y cuenta que le ha pasado de escucharse reír a carcajadas y sorprenderse ante esa sensación. “Decir: ‘Ay, qué lindo’. A pesar de que con él me he reído a carcajadas hasta el último momento”.

Porque incluso durante la enfermedad, Martín siguió siendo Martín. “Yo me voy a pelear con vos como cuando éramos chicos”.

Para Cecilia, conservar ese vínculo también era una forma de dignidad: no reducirlo a su enfermedad.

“No, no, todo bien, la enfermedad, todo lo que quieras. Porque digo, también había una cosa de dignidad en eso. Él para mí seguía siendo él”.

Lo mismo ocurría cuando trabajaban juntos. Él podía ser su director, pero seguía siendo su hermano mayor.

“Para que acá no sos el director. O sea, todo bien, sos mi hermano mayor, todo lo que quieras, pero bajá a cambio”. El vínculo, dice, trascendió todo.

“Trascendió las cosas espantosas que nos pasaron a raíz de su enfermedad y las más hermosas que nos pasaron en todo sentido también”.

"Él se desesperaba para que yo le cantara sobre su música lo que había escrito y me decía: ‘Cecilia, la escribís y es magia lo que pasa’".

El hermano que siempre creyó en ella

Si hay algo que Cecilia recuerda especialmente de Martín es cuánto la alentó.

“De todas las personas que he tenido en mi vida, él fue siempre, pero siempre, el que más me ha halagado en todo. En todo”.

También fue una fuente permanente de seguridad.

Cuando componían, Martín hacía pequeños demos con una melodía y Cecilia escribía las letras. Después él esperaba ansioso para escucharla cantar aquello que habían creado.

Él se desesperaba para que yo le cantara sobre su música lo que había escrito y me decía: ‘Cecilia, la escribís y es magia lo que pasa’”.

Y no se cansaba de decírselo. “Me decía: ‘Sos la más linda, sos la mejor, sos...’. Pero todo el tiempo, todo el tiempo, todo el tiempo”.

¿Volverá Caramelito a los escenarios?

El regreso de sus canciones también vuelve a poner sobre la mesa una pregunta inevitable: ¿volverá Caramelito a los escenarios?

Cecilia reconoce que las ganas se renovaron. “Sí, sí, ganas. Ahora se renovaron”.

Pero no hay una decisión tomada. Ella se define como una persona muy del momento y reconoce que durante dos décadas amó subirse a los escenarios de todo el país.

“Me llené de todo eso tanto, tanto que me pasó que lo sentí como suficiente”.

“Es hermoso. Lo hice 20 años. Amé subirme a los escenarios de todo el país, de todos los rincones. Girábamos, íbamos a ciudades de las más chiquititas, a las más grandes, a los teatros más viejitos o los más tecnológicos, a estadios”.

Todo aquello, sin embargo, llegó a sentirse suficiente.

Me llené de todo eso tanto, tanto que me pasó que lo sentí como suficiente”.

Esa decisión de correrse también estuvo relacionada con la maternidad. Cuando dejó de trabajar para ser madre, recibió críticas y escuchó que podría haber conseguido todavía más.

“Me decían: ‘Pero vos podrías haber logrado mucho más’. Sí, ya sé. Ya sé. Pero la verdad es que también son decisiones”.

Con el tiempo volvió a realizar algunos shows por año, reuniendo sus canciones y reencontrándose con el público. Pero sentía que eran otras etapas.

Y después de la muerte de Martín volvió a preguntarse qué quería hacer como artista.

“En mi primer programa tenía 23 años. Hoy tengo 53, 30 años más. Entonces también me pasó en un momento que yo sentí que quería proponer otra cosa”.

"En mi primer programa tenía 23 años. Hoy tengo 53, 30 años más".

Comenzó a escribir y a estudiar otras cosas. Sentía que una etapa se había cerrado.

“‘¿Pero vos estás mal? ¿De verdad no lo vas a hacer más?’. ‘No’, le decía yo. ‘¿Pero por qué?’. ‘Siento como que se cerró una etapa’”.

Cecilia sabe, además, que no quiere repetir exactamente aquella imagen de hace 30 años.

“Carlitos Balá hay uno solo, por suerte, y lo amo y todos los días lo menciono con su flequillo. Yo no me veía con el flequillo a los 53. O con el tutú. No me veía”.

Pero eso no significa renunciar al personaje. “Entonces probablemente si vuelvo el tutú será, pero de otra manera”.

Y aclara que no está hablando de restricciones por edad ni de qué puede usar una mujer a determinada edad. Está pensando en otra transformación.

"Carlitos Balá hay uno solo, por suerte, y lo amo y todos los días lo menciono con su flequillo. Yo no me veía con el flequillo a los 53. O con el tutú. No me veía".

Lo que le quiero dar a esa nena chiquita que hoy ya es una mujer, otra cosa”.

Quizás, imagina, esa niña pueda volver a pedirle que se ponga el tutú y baile un rato. Pero desde otro lugar.

Damián Giorgiutti, el amor de 29 años y una segunda oportunidad

Hay otro nombre que atraviesa la historia de Cecilia desde aquella época: Damián Giorgiutti.

Ella comenzó su relación con él en 1997, apenas un año después de firmar su contrato con Sony. De hecho, mientras grababa Caramelito en barra en Estudio Mayor, Damián trabajaba allí como productor de televisión.

“Nos encontrábamos ahí en los pasillos”, recuerda.

—¿Ahí se enamoraron?

“Ahí nos enamoramos”.

Damián recorrió junto a ella todas las etapas posteriores. “Por lo tanto, él recorrió conmigo todas las etapas”.

También fue él quien la invitó a salir por primera vez. “Él. Él me invitó”. Cecilia, en aquel momento, se la hacía difícil al productor. “Me daba vergüenza, me daba cosa, le escapaba”.

“Vamos a cumplir 29 años con algunas interrupciones”.

Él insistió un poco. Y así comenzó una historia que, con algunas interrupciones, lleva casi tres décadas. “Vamos a cumplir 29 con algunas interrupciones”, cuenta.

Se casaron en 2024, por lo que llevan muchos menos años como matrimonio que como pareja. La historia familiar que construyeron juntos también ocupa un lugar central en el relato de Cecilia.

“Haber construido una familia tan hermosa juntos, habernos acompañado en la vida como nos acompañamos en lo personal, en lo profesional también. Haber ido de la mano siempre, haber crecido”.

Pero crecer juntos también implica cambiar. “Uno dice: son 29 años con una persona, pero uno fue creciendo, fue cambiando, fue modificándose, el otro también”.

La separación y el reencuentro

En determinado momento, Damián tomó la decisión de que lo mejor era que siguieran cada uno por su lado.

“Él pensó que lo mejor era que siguiéramos cada uno por su lado”. Para Cecilia fue doloroso. Y aunque reconoce que las decisiones dentro de una pareja pertenecen a los dos, en ese momento ella no quería separarse.

“Antes de separarnos yo no quería separarme de él”. Damián, sin embargo, sintió que la relación de pareja ya no tenía continuidad.

“Antes de separarnos yo no quería separarme de él”.

“Él pensó que realmente como pareja ya no teníamos, digamos, que continuar como pareja, así como familia”.

Pasaron unos meses. Cecilia estaba convencida de que esa historia había terminado. “Yo imaginé que nunca más íbamos a volver”.

La llegada de Coco Sily a su vida: "Una persona muy valiosa"

Pero mientras atravesaba ese dolor apareció otra persona.

Se me dio de conocer a una persona muy valiosa y además, digamos, de encontrarme con una persona valiosa con la cual dije: ‘Bueno, sí, ¿por qué no empezar algo?’”.

Se trataba de Coco Sily, una persona que, aclara, fue muy importante en ese momento de su vida.

Cecilia había llegado a convencerse de que con Damián no había vuelta atrás.

“Yo estaba convencida de que mi pareja con Damián no tenía vuelta atrás, o sea, que no la podíamos arreglar porque se había manifestado de esa manera”.

"Yo estaba convencida de que mi pareja con Damián no tenía vuelta atrás"

Entonces ocurrió algo inesperado: Damián volvió a buscarla.

Ella no sabe exactamente qué proceso interno atravesó él. Puede haber sido verla con otra persona o simplemente darse cuenta de lo que significaba ella en su vida.

Todos los procesos que pudo haber tenido internos y vuelve a buscarme”. Y Cecilia sintió que no necesitaba demasiado tiempo para saber qué quería.

Yo como en cinco minutos, digo, cinco minutos porque la vida es como muy corta, ¿no? Digo, si yo hacía seis meses, cuando ni siquiera lo había cruzado a Coco, lo que más quería era recomponer, como seis meses después voy a dejar de querer eso. No hay manera de que eso suceda”.

El reencuentro no borra lo ocurrido ni convierte a las personas involucradas en personajes de una historia sencilla.

De todas maneras, por supuesto, a mí me causó dolor haberme encontrado con una persona como es Coco, tan valioso, con lo que él representó justamente también en mi camino, en el momento en el que apareció. Para mí es realmente muy valioso”.

Cecilia rechaza, de todos modos, la idea de pensar el amor como una elección entre candidatos. “La vida no es un casting. No es vos sí, vos no, te elijo, te dejo. No pasa por ahí de ninguna manera”.

Para ella, la clave estuvo en ser honesta con lo que sentía. “Poner el corazón. ¿Qué siente tu corazón? ¿Qué es lo primero que siente? Es ir hacia ahí”.

“A mí las cosas no me cuestan”

Priscila le pregunta si le costó tomar esa decisión. “No, a mí las cosas no me cuestan”, responde.

Cecilia explica que suele enfrentar incluso las situaciones más difíciles en el mismo momento en que aparecen.

“Hasta las más difíciles las enfrento en el momento, en el mismo momento”.

Por eso habla tanto de honestidad. “Por eso uso la palabra honesto, honestidad y ser honesto con uno”.

No significa tener la certeza de que todo saldrá bien. “Saber lo que querés no quiere decir que estés seguro de que te vaya a ir bien. Porque no. Te puede ir divino o horrible”.

Pero sí implica animarse a jugarse por aquello que uno quiere. “Te jugás por lo que vos querés. Porque si no te queda la indecisión siempre”.

"El misterio es que de un día para el otro, de un instante al otro, te pase algo increíble, como que te pase algo horrible".

Y también hacerse cargo de las consecuencias.

“Por más que uno sea firme en las decisiones que toma, siempre que hay una persona al lado puede herir al otro y eso, desde ya, que no era en lo más mínimo mi intención”.

Para Cecilia, la vida vuelve una y otra vez sobre el mismo concepto: el misterio.

“El misterio de la vida es ese. El misterio es que de un día para el otro, de un instante al otro, te pase algo increíble, como que te pase algo horrible”.

Lo mismo vale para los éxitos y para las tragedias.

“Decís: ‘Ay, sí, me subí a los escenarios, vendí 800.000 discos, qué lindo, me lo merezco’. No, eso es misterio también. Eso es misterio también, lo más hermoso”.

Y también lo más doloroso.

Lo más horrible, cuando contábamos lo de Martín, también es respuesta del misterio de la vida, que de un día para el otro una persona sana, joven, con todo, le puede pasar esto”.

“Ya habiendo recorrido los años que habíamos recorrido y ya con hijos grandes, yo sentía que venía la mejor parte de nuestra vida”.

Por eso, su manera de transitar la vida tiene que ver con la transparencia y con el amor.

“Tratar de conducirse con la mayor transparencia, con amor”. No habla de un amor ingenuo o edulcorado, sino de una forma de actuar.

“El amor genuino, verdadero, del accionar por amor”. Y quedarse en paz con las propias decisiones.

“Después que pase lo que tenga que pasar, pero estar tranquila de que apoyás la cabeza en la almohada y hiciste lo que tu alma genuinamente creía”.

Volver a elegirse

Después de 29 años de historia, Cecilia sentía que la mejor parte de su vida junto a Damián todavía estaba por venir.

Ya habiendo recorrido los años que habíamos recorrido y ya con hijos grandes, yo sentía que venía la mejor parte de nuestra vida”.

Por eso, la separación la tomó por sorpresa.

“Para mí fue muy sorpresivo que él lo viera de otro modo”.

Caramelito Carrizo y Priscila Crivocapich.

Pero también aprendió a respetar que dos personas pueden atravesar la misma historia desde lugares diferentes.

Que yo sienta eso no quiere decir que él tenía que sentirlo de la misma manera”.

Cuando volvieron a elegirse, Cecilia no respondió automáticamente.

—¿Al toque le dijiste que sí?

“No, al toque no. Porque ya tengo un montón de años”.

Se ríe al reconocer que el paso del tiempo también cambió su manera de decidir. “Si bien, ya te digo, yo no le doy vuelta a las cosas para nada, pero sí me siento como una persona madura”.

Para ella, la clave es que cada uno sea responsable de la elección que hace.

“Cada uno tiene que seguir convencido y feliz y eligiendo lo que armó o no, pero desde uno, no para el otro”.

Y define así el reencuentro con Damián: “Entonces eso es reencontrarnos muy distintos. Muy distintos porque pasamos por muchas pruebas. Esa es la verdad. Pasamos por un montón de pruebas”.

“Y bueno, a esa niña de 23 yo creo que le diría: ‘Vos andá, vos andá. Tranquila, bancatela, bancatela. Se viene la vida misma, pero andá, andá y dalo todo’”.

El mensaje de Cecilia a la mujer que fue

Al final de la charla, Priscila le propone un viaje todavía más profundo: pensar en aquella Cecilia de 23 años, la joven que estaba comenzando una carrera que terminaría convirtiéndola en Caramelito y que todavía no sabía todo lo que iba a atravesar.

¿Qué le diría hoy?

Cecilia no necesita demasiado tiempo para encontrar la respuesta.

“Y bueno, a esa niña de 23 yo creo que le diría: ‘Vos andá, vos andá. Tranquila, bancatela, bancatela. Se viene la vida misma, pero andá, andá y dalo todo’”.

Treinta años después, con una historia atravesada por el éxito, el amor, la maternidad, la pérdida, las decisiones, las segundas oportunidades y la música que vuelve a sonar, Cecilia mira hacia atrás sin arrepentirse del camino.

Y para la mujer que hoy es, tiene apenas una palabra.

“Gracias. La verdad que diría gracias”.

Mirá la entrevista completa de Priscila Crivocapich a Cecilia Carrizo acá:

Fotografía: Rocío Bustos @rrociobustos

Producción y estilismo: Gimena Padial @gimmebright

Make up y pelo: Valentina Chapochnikoff para @conicuneomkp

Filmmakers: Candela Petech y Martina Cretella @mcretellaph @ph.candela

Diseño de tapa: Roshi Solano / @roshisolano para Instagram

Agradecimientos: @vevuoficial @swamioficial @desiderata_oficial @beblessedoficial @tilablanco @divinosabalorios @vizzano

 
   

Vínculo copiado al portapapeles.

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