Daltonismo: cómo saber si ves los colores de una manera diferente y cuándo conviene consultar - Revista Para Ti
 

Daltonismo: cómo saber si ves los colores de una manera diferente y cuándo conviene consultar

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Puede pasar años sin ser detectado y muchas personas recién lo descubren frente a una situación cotidiana. Qué tipos de daltonismo existen, por qué es más frecuente en varones y qué diferencia hay entre nacer con esta condición y desarrollarla en la adultez.
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Hay personas que aprendieron desde chicas que determinados colores se llaman rojo, verde o azul, pero nunca se preguntaron si los demás los veían exactamente igual. El daltonismo puede pasar inadvertido durante años porque, cuando está presente desde el nacimiento, la persona simplemente incorpora esa percepción como parte de su manera habitual de ver el mundo.

La dificultad puede aparecer en situaciones tan simples como elegir una prenda, interpretar un gráfico, distinguir determinados alimentos o reconocer colores en materiales escolares. Y aunque en la mayoría de los casos no genera problemas importantes en la vida cotidiana, hay señales que conviene conocer y, especialmente, cambios que requieren una consulta oftalmológica.

En el Día del Daltonismo, el Dr. Lucas Viana (M.N. 106531), médico oftalmólogo especialista en neuro-oftalmología, explica qué hay detrás de esta alteración de la percepción de los colores y cómo se diagnostica.

¿Qué es el daltonismo y cómo se perciben los colores?

Para entender qué sucede, primero hay que saber cómo funciona normalmente la visión de los colores. Cuando la luz ingresa al ojo llega hasta la retina, donde se encuentran los conos, unas células especializadas que responden a diferentes longitudes de onda asociadas principalmente con el rojo, el verde y el azul.

Esa información llega al cerebro, que la combina para generar la percepción de los colores. Cuando uno o más tipos de conos no funcionan de la manera habitual, determinadas tonalidades pueden resultar más difíciles de diferenciar.

“El daltonismo puede presentarse de distintas formas y afectar la percepción de los colores de manera variable. En la mayoría de los casos, la persona tiene dificultad para diferenciar determinados colores o tonalidades, y puede convivir con esta condición durante años sin saberlo”, explica el Dr. Viana.

La forma más frecuente está relacionada con la dificultad para distinguir algunos tonos de rojo y verde. También existen alteraciones menos comunes que afectan la percepción de combinaciones relacionadas con el azul y el amarillo.

La intensidad también puede variar. Algunas personas tienen una dificultad muy leve para diferenciar determinadas tonalidades, mientras que otras presentan una alteración mucho más marcada. La ausencia completa de percepción de los colores, conocida como acromatopsia, es poco frecuente.

¿Por qué el daltonismo es más frecuente en los varones?

El daltonismo de origen genético es mucho más frecuente en los hombres. Según el National Eye Institute, aproximadamente 1 de cada 12 hombres presenta algún tipo de alteración en la percepción de los colores, mientras que en las mujeres la proporción es considerablemente menor.

La explicación está en la genética. Los genes relacionados con las formas más frecuentes de daltonismo, particularmente las que afectan la percepción del rojo y el verde, están asociados al cromosoma X.

Los hombres tienen un solo cromosoma X, mientras que las mujeres tienen dos. Por eso, determinadas alteraciones genéticas tienen una mayor probabilidad de manifestarse en los varones.

¿Cómo saber si una persona es daltónica?

Una de las características del daltonismo congénito es que puede no llamar la atención de quien lo presenta. Si alguien siempre percibió los colores de esa manera, puede no tener un punto de comparación para saber que existe una diferencia.

En los chicos, algunas señales pueden aparecer durante el aprendizaje de los colores o frente a actividades escolares que requieren identificar distintas tonalidades. En adultos, la dificultad puede hacerse evidente al interpretar mapas, gráficos, señalizaciones o determinadas combinaciones de colores.

Sin embargo, no alcanza con una situación aislada para determinar que una persona es daltónica. El diagnóstico se realiza mediante una evaluación de la visión cromática.

Uno de los estudios más conocidos es el test de Ishihara, que utiliza láminas formadas por círculos de diferentes colores dentro de los cuales aparecen números o figuras. Dependiendo de la percepción cromática de cada persona, esos números pueden resultar más o menos visibles.

Una evaluación profesional permite determinar si existe una alteración y de qué tipo se trata.

La diferencia entre nacer con daltonismo y desarrollarlo de adulto

No todo daltonismo es hereditario. Aunque la mayoría de los casos tiene un origen genético y está presente desde el nacimiento, la percepción de los colores también puede modificarse a lo largo de la vida.

Una alteración adquirida puede estar relacionada con problemas que afectan la retina, el nervio óptico o determinadas áreas del cerebro, entre otras causas.

Por eso existe una diferencia fundamental entre alguien que siempre vio los colores de una determinada manera y una persona que nota un cambio repentino en su percepción.

“Cuando una persona nota un cambio en la forma en la que percibe los colores, es importante consultar con un oftalmólogo. No es lo mismo una alteración que estuvo presente desde el nacimiento que un cambio adquirido posteriormente”, señala el especialista.

Y agrega: “Es fundamental identificar la causa de las alteraciones adquiridas de la percepción de los colores, ya que este cambio puede estar asociado a situaciones de diferente naturaleza y relevancia clínica”.

En otras palabras, si los colores empiezan a verse diferentes de un momento a otro, no hay que asumir que se trata simplemente de daltonismo. Una consulta permite investigar qué está provocando esa modificación.

¿El daltonismo tiene tratamiento?

Actualmente, el daltonismo de origen genético no tiene una cura. Sin embargo, esto no significa que impida llevar una vida normal. La mayoría de las personas aprende a reconocer determinadas situaciones y desarrolla recursos para desenvolverse en ellas.

Puede ser útil, por ejemplo, prestar atención a la posición de las luces de un semáforo en lugar de depender únicamente del color, utilizar aplicaciones que identifican tonalidades o pedir que los gráficos y materiales visuales incorporen otros recursos además del color.

“Lo importante es que la persona conozca cómo percibe los colores y pueda reconocer cómo esto puede influir en su vida cotidiana”, explica el Dr. Viana.

En los chicos, además, conocer esta condición puede ayudar a evitar confusiones innecesarias durante el aprendizaje y permitir que docentes y familias adapten determinados materiales cuando sea necesario.

La clave está en diferenciar una característica con la que una persona convivió toda su vida de un cambio nuevo en la percepción de los colores. En este último caso, la consulta oftalmológica es el primer paso para encontrar la causa y recibir la orientación adecuada.

Fuente: Dr. Lucas Viana – M.N. 106531 , Médico oftalmólogo.

 
   

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