Sexo oral: “Placer y cuidado no tienen por qué ser cosas ajenas”
 

Dr. Gabriel Moreno, médico especialista en sexualidad: "Placer y cuidado no tienen por qué ser cosas ajenas"

Este domingo 6 de septiembre es el Día Mundial del Sexo Oral. Mitos, placer, consentimiento y cuidados: el Dr. Gabriel Nahuel Moreno, especialista en sexualidad, explica qué hay que saber para disfrutarlo sin prejuicios y con más seguridad.
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Aunque cada vez se habla más de sexualidad, algunas prácticas todavía están rodeadas de mitos, prejuicios y falsas certezas. El sexo oral no es la excepción: desde la idea de que existe una manera “correcta” de hacerlo hasta la creencia de que se trata de una práctica sin riesgos, persisten conceptos que pueden condicionar tanto el placer como el cuidado.

En el marco del Día Mundial del Sexo Oral que se celebra este 6 de septiembre, el Dr. Gabriel Nahuel Moreno, médico especialista en Sexualidad Humana (SASH), habló con Para Ti sobre los principales mitos alrededor de esta práctica, la importancia del consentimiento y la comunicación y los cuidados de salud que conviene tener presentes. Además, explica por qué el placer no debería estar atado a un único guion sexual ni necesariamente a la penetración.

"Sexo oral no significa necesariamente sexo sin riesgo"

—¿Por qué el sexo oral sigue estando rodeado de tantos mitos y qué es lo primero que habría que saber para vivirlo de una manera más placentera y segura?

—Preguntarnos sobre las cuestiones de los mitos en torno a la sexualidad es, casi siempre, tan interesante como complejo. A grandes rasgos podemos decir que durante mucho tiempo aprendimos a vivir y hablar la sexualidad desde el silencio, la vergüenza o la idea de “lo normal”, como si existiera una única “forma correcta” de tener relaciones.

Gabriel Nahuel Moreno, médico especialista en sexualidad humana: “Sexo oral no significa necesariamente sexo sin riesgo”

Muchas veces esa “única forma correcta” fue acompañada por una idea de que la sexualidad tiene una función reproductiva y así se cancela cualquier posibilidad de pensar y vivir una sexualidad que no tenga que ver con tener hijos. En ese dejar de hacer y vivir está el sexo oral.

El sexo oral quedó muy atravesado por todo tipo de prejuicios y desinformaciones, de hecho sigue estándolo hoy, en plena era de la información. Tenemos acceso a casi cualquier tipo de información, pero esto también significa acceso a nuevos mitos y desinformaciones que se actualizan y maquillan.

Respecto de poder vivir la sexualidad, y especialmente un sexo oral, de manera más placentera y segura, lo primero es saber que no existe una práctica sexual obligatoria ni una forma universalmente correcta de disfrutarla. Hay una enorme cuestión de gustos y variedad en el disfrute: lo que puede disfrutar una persona puede no gustarle a otra.

Incluso podemos decir que el sexo oral puede ser placentero y formar parte del encuentro sexual, o bien puede no interesarle a una persona, ya sea de manera general o en un momento concreto. La clave principal es que siempre tiene que haber deseo, consentimiento y entusiasmo.

Sobre la cuestión de vivirlo de una manera más segura, hay que poner en la mesa algo que pocas veces se tiene realmente en vista: sexo oral no significa necesariamente sexo sin riesgo. Se subestima muchísimo que un sexo oral sin protección puede permitir una dinámica de transmisión de infecciones de transmisión sexual.

Todavía sigue siendo muy necesario concientizar que placer y cuidado no tienen por qué ser cosas ajenas la una a la otra, ni temas contrapuestos. Es urgente deconstruir y desterrar esas ideas de que “usar preservativo o campo de látex es un bajón” o esta moda del “a pelo”. Soy de la idea de que “sin globos no hay fiesta” y que, existiendo tanta variedad de gustos, sabores, tamaños, calidades, texturas y posibilidades, realmente no hay excusas para no usar preservativos.

"La comunicación es, probablemente, una de las herramientas sexuales más importantes"

—¿Qué importancia tiene la comunicación durante el sexo oral y cómo puede una pareja expresar qué le gusta, qué no y qué quiere probar sin que se convierta en una situación incómoda?

—La comunicación es importantísima siempre, desde lo más grande hasta el detalle más fino, en cualquier ámbito de la vida, en cada cuestión que tiene que ver con la sexualidad y por supuesto durante el sexo oral. La comunicación es, probablemente, una de las herramientas sexuales más importantes que existe y es, paradójicamente, también al mismo tiempo una de las menos enseñadas, menos consideradas y tenidas en cuenta.

También quiero ser claro: hablar de comunicación no significa convertir un encuentro sexual en una entrevista. Se puede comunicar con palabras, pero también con gestos, movimientos. El lenguaje corporal importa tanto como el lenguaje verbal y tienen que estar en sintonía.

Para eso es fundamental prestar atención y para prestar atención simplemente hay que estar presentes, ni más ni menos.

Frasecitas concretas, con intención y presencia, como por ejemplo “¿te gusta así?”, “¿más suave?”, “¿querés que siga?”, “¿seguimos así?”, “¿probamos de otra manera?”, pueden ser muchísimo más útiles y formar parte de una comunicación asertiva en sexualidad, más incluso que la idea fantasiosa de estar queriendo adivinar en base a lo que pasa o en cómo reacciona el cuerpo.

Gabriel Nahuel Moreno, médico especialista en sexualidad humana: “El único objetivo de un encuentro sexual debería ser el bienestar y el placer compartido”

También es importantísimo poder decir “esto no me gusta” o “prefiero que no hagamos esto, o que no lo hagamos así”. Poder comunicar lo que no queremos, lo que no deseamos, lo que no nos gusta, es poder poner una base de seguridad, comodidad y límites.

Poner un límite no es rechazar a alguien como persona. Nadie debería sentirse lastimado, o sentir que está lastimando a alguien, por el simple hecho de poner un límite.

Considero que es fundamental decir esto de los límites, la seguridad y el poder estar en mutua comodidad para que la comunicación no sea “eso que surge cuando algo viene mal”. Poder comunicarse de entrada, durante el sexo y después del sexo es, sin dudas, la mejor forma de construir intimidad y de descubrir juntos qué es lo que genera placer y encuentro.

"Todo el tema del coitocentrismo me parece muy problemático desde el vamos"

—¿El orgasmo depende de una determinada práctica sexual? ¿Por qué todavía existe la idea de que la penetración es el “objetivo” del encuentro sexual?

—¿El orgasmo depende de una práctica concreta? Respuesta corta: no. El orgasmo y el placer son fenómenos individuales y muy propios de cada persona, tanto que las maneras de estimulación y excitación que puedan ser verdaderamente eficaces en el camino de alcanzar ese orgasmo pueden ser muy diferentes entre distintas personas.

Puede variar muchísimo y no existe una “receta de cocina” con pasos a seguir para alcanzar un orgasmo.

Esa idea de que la penetración es “el objetivo” tiene mucho que ver con una concepción tradicional de una sexualidad pensada en función de una mirada predominantemente masculina sobre cuestiones del placer y de un encuentro sexual. También tiene mucho que ver con una mirada de una sexualidad casi vinculada pura y exclusivamente a la reproducción.

Todo el tema del coitocentrismo me parece muy problemático desde el vamos. Hay mucha sexualidad que ni siquiera es contemplada como tal y se lo termina llamando “previa”: los planes, las citas, las conversaciones, los diálogos, los besos, las caricias, los roces, el desvestirse, el desnudarse.

Sin embargo, se suele pensar que el sexo comienza y es exclusivamente penetración y que termina con la eyaculación. Si nos quedamos con esa mirada, hay un montón de cosas que quedan fuera de ese guion y a veces termina pasando que montones de cosas, que son sexualmente importantísimas y placenteras, parecieran quedar como algo secundario.

No hay ninguna práctica que sea “más importante” que la otra: un encuentro sexual puede incluir penetración, sexo oral, estimulación manual, juguetes, besos, caricias, algo e incluso ninguna.

El único “objetivo”, si es que tiene sentido siquiera pensarlo así, debería ser el bienestar y el placer compartido, no tener que cumplir con una secuencia determinada o un guion prefabricado.

"No existe una 'mejor posición'"

—En el caso de la posición conocida como “69”: ¿qué aspectos suelen hacer que la experiencia sea placentera y cuáles pueden generar incomodidad o distraer del placer?

—El 69 tiene una particularidad clave: permite que ambas personas den y reciban estimulación oral al mismo tiempo. Para algunas parejas eso puede resultar muy estimulante por la sensación de reciprocidad y la intimidad corporal que hay en esa posición.

Pero también hay parejas que pueden sentir exactamente lo contrario: sentir que dar y recibir estimulación sexual oral al mismo tiempo divide demasiado la atención y aleja del placer.

Pueden aparecer dificultades en habitar las propias sensaciones, tensiones corporales, incomodidad cervical o mandibular, diferencias de altura o simplemente una posición que no resulta confortable.

Por eso, vuelvo a recalcar, no existe una “mejor posición”.

Para algunas personas y parejas funciona: ¡fantástico! Pero quizás para una persona que está intentando cumplir simultáneamente con todo, la expectativa de dar placer, de recibirlo, de sostener una determinada postura, puede terminar siendo, aunque parezca mentira, más agotador que placentero y terminar siendo una distracción más que una manera de conectar con lo que realmente se siente.

A veces, paradójicamente, hacer una cosa por vez permite disfrutar mucho más que querer hacerlo todo al mismo tiempo.

"Es fundamental poder acercarse al sexo oral de manera segura y para eso insisto con el uso de preservativo"

—¿Qué cuidados de salud conviene tener presentes en el sexo oral y qué señales deberían llevar a consultar a un profesional?

—El sexo oral no está libre de riesgos y puede ser fuente de transmisión de ITS: hepatitis, HPV, herpes, gonorrea, sífilis, HIV, entre tantas.

Es cierto que el riesgo no es igual para todas las posibles infecciones ni es igual según cada práctica realizada entre personas, pero insisto mucho en que no hay que vivir esa fantasía de que “no pasa nada si es solo sexo oral”.

La idea tampoco es demonizar, prohibir ni alejarse del placer que puede brindar el sexo oral. Al contrario, considero que es fundamental poder acercarse al sexo oral de manera segura y placentera y para eso insisto con el uso de preservativo, campos de látex o cualquier método de barrera.

Para el sexo oral, los preservativos sobre pene y las barreras de látex, o incluso los “dental dams” de odontología, pueden ser claves para el sexo oral en vulvas o ano, ya que disminuyen considerablemente los riesgos de transmisión.

Como prevención principal hay que hablar de vacunación y estar al día, especialmente contra HPV y hepatitis B, con las consultas médicas y controles de ITS cuando están indicados.

No hay que subestimar nada. Siempre conviene consultar ante cualquier úlcera, verruga, ampolla, lesiones, sangrados inexplicados, secreciones, dolor, ardor persistente, lesiones que no desaparecen o incluso las llamativas que no duelen y que “desaparecen solas” y que dan la falsa sensación de curación, como sucede con la sífilis primaria.

Obviamente que, como todo, hay que contextualizar y darle especial importancia si algo surge alrededor de alguna exposición sexual de riesgo.

También digamos algo importante que suele quedar fuera de las conversaciones: si después de una práctica sexual aparece “algo”, no correr y quedarse con un “diagnóstico de internet” ni asumir automáticamente que se trata de una ITS.

Puede haber múltiples causas y, aunque suene a frase trillada, siempre conviene consultar y tener una evaluación con un profesional de confianza.

 
   

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