Giuliano Simeone será titular en lugar de Rodrigo De Paul en el partido que puede llevar a la Selección Argentina a una nueva final del mundo. Es la única modificación realizada por el Lionel Scaloni con respecto a los últimos encuentros: el joven acompañará a Lionel Messi y Julián Álvarez en el ataque argentino.
Pero para entender lo que significa este momento hay que volver tres años atrás, a una tarde en la que Giuliano no sabía cuándo podría regresar a una cancha.
La lesión que puso todo en pausa
El 6 de agosto de 2023, mientras jugaba un amistoso con el Deportivo Alavés, Giuliano sufrió una grave lesión en la pierna y el tobillo. Debió ser operado para realizarle una osteosíntesis de peroné y una reconstrucción de los ligamentos de la sindesmosis.

La imagen parecía muy lejana de la que hoy lo muestra con la camiseta argentina, preparado para disputar uno de los partidos más importantes de su vida.
En aquellos días no había certezas. Lo esperaban la cirugía, la rehabilitación, el dolor y el trabajo silencioso para recuperar la movilidad y volver a competir. Sin embargo, apenas un día después de lesionarse, Giuliano decidió mirar mucho más lejos.
“El próximo Mundial voy a jugarlo”
En junio de este año, después de cumplir su sueño de debutar como titular en una Copa del Mundo, Giuliano compartió un video de su recuperación. Lo acompañó con una frase sencilla: “Elegí creer”.
En las imágenes reveló el mensaje que había enviado en 2023 al grupo de personas que trabajaban con él. Mientras comenzaba el camino más difícil de su carrera, escribió: “El próximo Mundial voy a jugarlo”.
En ese momento, la frase pudo haber parecido una forma de darse fuerza. Hoy se convirtió en una promesa cumplida.
Giuliano no solamente llegó al Mundial. Lionel Scaloni lo eligió para ser titular en una semifinal, frente a Inglaterra y en reemplazo de uno de los futbolistas más representativos del ciclo de la Selección.
El peso de llamarse Simeone
Giuliano creció con uno de los apellidos más reconocidos del fútbol argentino. Es hijo de Diego Simeone, exjugador de la Selección y entrenador del Atlético de Madrid, y hermano de Giovanni y Gianluca.
Durante gran parte de su carrera debió convivir con la comparación y con una pregunta inevitable: cuánto de su recorrido se explicaba por su apellido y cuánto por sus propios méritos.

Pero los apellidos no corren, no recuperan una pelota ni soportan una rehabilitación. Giuliano tuvo que construir su lugar a partir del sacrificio, superar una lesión que amenazó con cambiar sus planes y responder dentro de la cancha.
Hoy ya no es solamente “el hijo del Cholo”. Es uno de los once futbolistas elegidos para representar a la Argentina en una semifinal del mundo.
La historia vuelve a cruzar a los Simeone con Inglaterra
El fútbol le agregó otro detalle simbólico a la noche. Giuliano será titular justamente frente a Inglaterra, el rival que protagonizó uno de los episodios más recordados de la carrera mundialista de su padre.
En Francia 1998, Diego Simeone participó del cruce que terminó con la expulsión de David Beckham durante el partido entre Argentina e Inglaterra. El encuentro finalizó 2 a 2 y la Selección avanzó por penales. Veintiocho años después, otro Simeone vuelve a pararse frente al seleccionado inglés en una instancia decisiva.
Pero esta vez la historia será propia. Giuliano no entra a repetir el recorrido de su padre, sino a escribir el suyo.
De la rehabilitación a la noche más importante
Quizás en 2023, mientras atravesaba el dolor y empezaba a aprender a caminar nuevamente con confianza, Giuliano imaginó muchas veces este momento.

Tal vez se vio entrando a una cancha con la camiseta argentina. Tal vez soñó con escuchar el himno en un Mundial. Lo que difícilmente podía anticipar era que Scaloni lo elegiría para reemplazar a De Paul en una semifinal ante Inglaterra.
Esta tarde tendrá la oportunidad de transformar aquella promesa en algo todavía más grande. De ayudar a la Argentina a llegar a una final y demostrar que creer no fue solamente una frase escrita para atravesar el peor momento.
Fue el primer paso de un camino que hoy lo encuentra donde siempre quiso estar.

